miércoles, 27 de octubre de 2010

Masacre en Xoco y otros horrores


Fechas ominosas y macabras se acercan nuevamente, como cada año por esta época del año. Y para ello ya se han publicado algunos cómics alusivos:

-Bart Simpson’s Treehouse of Horrors #16: Sin duda, se trata de uno de los anuales en cómic más esperado año con año. En esta ocasión, la historia más atractivo parecía ser la ideada por Lemmy Killmister, bajista líder de la superbanda Motorhead; pero ésta no pasó de ser una curiosidad gracias a la aparición del mismo músico. En cambio, la historia escrita por Evan Dorkin: “I Totally Saved The Earths Butt And Made The Glavin Cry Like A Little Wuss”, resulta en un verdadero festín de monstruos (con homenajes a Stan Lee, Jack Kirby e Inoshiro Honda, por igual), con mucha violencia gore y humor muy negro, lo esperado del autor de sutilezas como Milk & Cheese y Dork.

-Motel Hell #1: Sin decir agua va, IDW ha publicado el primer número de esta miniserie basada en un oscuro filme gore de 1980, dirigido por Kevin Connor (en su momento, fue editado en México por Videovisa), que no es la gran maravilla, pero que sin duda se recuerda por una imagen que presenta a uno de los asesinos caníbales con el ‘rostro’ de un cerdo como máscara. El cómic logra sacar buen partido de los elementos gráficos del filme, y entrega una historia que deja enganchado al lector. Una curiosidad que vale la pena.

-House of Mistery Annual 2: Aunque compuesto por un grupo de historias cortas protagonizadas por personajes de los títulos de Vertigo Comics (Madame Xanadu, Lucifer, I Zombie y John Constantine), y las cuales tienen un elemento en común (en este caso, un grupo de eternos niños que piden su calaverita), en esta ocasión el experimento no resultó tan intenso como el del anual del pasado año y resulta un tanto aburrido. Destaca un poco, sin embargo, la historia de Constantine (realizada por Milligan y Camuncolli, el equipo creativo de la publicación mensual) y la cual, tras leer el más reciente número de Hellblazer (el 271), entendemos que se trata de una anécdota que tuvo lugar entre unas cuantas viñetas de ese reciente número mensual.

-Hellblazer: City of Demons: Y hablando de ese sucio bastardo llamado John Constantine, Sy Spencer y Sean Murphy han creado esta miniserie de cinco números quincenales, y de los cuales el segundo se pone a la venta esta semana. La historia coloca a Constantine en medio de esta dimensión y el Más allá de una manera muy interesante, “sutil” y rica en matices. Parece que las cosas se le van a poner buenas a este inglés, y todo está siendo ilustrado de manera inmejorable por Murphy, quien ya ilustró una inolvidable historia de este personaje escrita por Jason Aaron, y actualmente está ejecutando un mundo maravilloso en el Joe the Barbarian, escrito por Grant Morrison.

-Y bueno, no puedo dejar de remitirlos a Ojos bien abiertos, el blog hermano de Iconoctlán, para que vean la programación e información de Masacre en Xoco: 1ª Jornada de Cine de Horror en Cineteca Nacional. Desde este viernes 29 y hasta el lunes 1º de noviembre, en Cineteca se proyectarán una serie de películas ya clásicas del cine de horror (The Evil Dead, El barón del terror, Sisters, Salem's Lot), así como una serie de mesas redondas sobre diversos temas dentro del género. Si residen o andan por el DF durante estos días, los conmino a que asistan porque se proyectarán películas que durante años o décadas no se han visto en celuloide y que, probablemente, vuelvan a descansar en las bóvedas de cineteca durante años, antes de que vuelvan a verse.



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miércoles, 20 de octubre de 2010

El final de los tiempos: Scarlet, Moebius y Comikaze


En tiempos tan aciagos como estos, en los que pareciera que sólo estamos esperando el llamado a: “la Revolución ha comenzado”, y no sólo en nuestro terruño, sino a nivel global, se agradecen y se disfrutan series como Scarlet, cómic escrito por Brian Michael Bendis e ilustrado por Alex Maleev para el subsello Icon, de Marvel Comics.

En Icon se le está dando rienda suelta a creadores que laboran para Marvel, y así hemos podido ver estrambóticas extrapolaciones del mundo superheróico como Kick Ass o notables homenajes a la pulp fiction como Incognito. Con Scarlet, Bendis está ejerciendo su derecho al llamado revolucionario en forma de ficción: Scarlet es una chica que ha sido despojada de su novio por un corrupto policía que lo acusa de tráfico de drogas, además de que ha sido herida en la cabeza por él mismo gandaya. Tiempo después, esta joven mujer entra en un estado emocional iracundo, tipo Charles Bronson en Death Wish, y decide tomar la justicia en sus manos.

Es aquí que a mitad del cine vigilante de los años 70 y 80 del pasado siglo, aunque desglosado aquí por un intenso soliloquio en el que Scarlet discute (derribando la cuarta pared para exponerlo al lector) las repercusiones éticas, morales y sociales que se logran con una decisión como ésa, este cómic ofrece un discurso fuerte en carga emocional y existencial, y que ya ha provocado buenas discusiones acerca del retrato que en esta ocasión Bendis hace de la Policía.

Como este título no ofrece las mismas cantidades de violencia que Kick Ass, y está compuesto por una buena cantidad de texto (marca de Bendis que, por igual, gusta y disgusta a su divido público), me parece que su mención mediática se ha perdido entre grandes cantidades de caramelos de capas y calzones de colores, y a pesar del impresionante trabajo gráfico de Maleev.

La serie de Bendis y Maleev, que ha comenzado como un alegato vigilante, y que se encamina hacia una opinión sobre la revolución, es la material que todo lector de historieta tendría que estar haciendo en estos momentos.




Otra revolución necesaria e inolvidable se dio en Francia, a mediados de los años 70, cuando un grupo de historietistas conformado por Jean-Pierre Dionnet, Bernard Farkas, Philippe Druillet y Jean Giraud, decidieron abandonar la, llamémosle, escuela conservadora de la revista Pilote, para comenzar un experimento artístico y existencial a través de su propio sello editorial: Les Humanoïdes Associés, así como de su propia publicación: Métal Hurlant. El resultado fue la sublimación de las fantasías más descabelladas hasta el momento, y el surgimiento de una escuela de ciencia ficción en la historieta que transformó la forma de ver y hacer en este medio.

Jean Giraud “Moebius”, desde entonces, ha creado obras monumentales, como Arzach, Le Garage hermétique o L’Incal (con Jodorowsky), al igual que un cúmulo de historias cortas tan extraordinarias, como Les Yeux du Chat o Cauchemar blanc.

Pues bien, en casi medio siglo de carrera, Moebius nos ha permitido conocer la naturaleza de los sueños y la fantasía a partir de simple tinta negra y mucho talento; su discurso, en constante, transformación y evolución nos ha permitido atestiguar los múltiples logros que el cerebro humano puede permitirse.

Precisamente, como un homenaje a esa posibilidad y a la realidad en que se ha tornado a través del talento de este maestro, la FondationCartier (en Francia, por supuesto) ha organizado la primera gran exhibición dedicada en Moebius, y que por nombre lleva MOEBIUS-TRANSE-FORME. Obviamente se trata de un evento que está un “poco” lejos de nosotros (finalmente se encuentra en el planeta Tierra, que compartimos, y Moebius nos ha enseñado a viajar aún más lejos), pero resulta tan extraordinario e importante, que no podía dejar de mencionarse en Iconoctlán. Aquí les dejó el link (y el cual agradezco me haya compartido a Zenaido Velázquez) para que con la simple entrada a la página vayan percibiendo el nivel.



En otro tenor más cercano, este sábado 23 de octubre se presentará el número 10 y más reciente de la revista Comikaze, primero apoyado por el Conaculta. La cita es en Fantástico (Félix Cuevas 835, Planta Alta), a las 17:00 horas.

Para este número que presenta dos portadas a escoger (una por Jesús Antonio Hernández, y otra por Andrés Esparza, y ambas entintadas por Renato Guerra), en las que vemos a Denny Colt, junto al Avispón Verde y Kato, se presentan artículos sobre The Spirit, Green Hornet, The Dark Tower, Milo Manara, y entrevista con Bef, sobre su novela gráfica Espiral, entre varios artículos y entrevistas más.

Además, a los que compren este día la revista se les obsequiará pins del Avispón Verde, stickers del Spirit, así como una historieta de Blue Demon. No falten.

viernes, 15 de octubre de 2010

Peepo Choo 2 y Twin Spica 3

Peepo Choo Vol. 2
Por Felipe Smith
Edita: Vertical Inc.

13 dólares



Ya en los comments vertidos en la reseña que hice del volumen 1 de Peepo Choo, el propio creador de este manga (Felipe Smith) nos invitaba a ver un video que realizó en 2006 (cuando promovía su primer manga MBQ), con la idea de mostrar su esfuerzo, necesidad e interés por crear manga, a pesar de no tratarse de un autor japonés (igualmente él se encargó de decirnos que nació en Estados Unidos, y que es de ascendencia argentina-jamaiquina). En dicho corto, en el que Smith dialogaba con un vendedor de cómics en Argentina, ya se manifestaban dos eternas discusiones-dudas en este tenor: Si no se es japonés, ¿es posible hacer manga?, y sobre todo, si no se es japonés, ¿para qué hacer manga, si se puede hacer historieta o cómic?

En lo personal, me parece que trátese de manga, bande dessinée, fumetti o historieta (mexicana o argentina), todos estos esfuerzos se encuentran dentro de un mismo medio aunque, obviamente, poseen sus peculiaridades y características distintivas y regionales. Así como hay diferencias entre la novela rusa y el realismo mágico, o entre el cine francés y el cine hollywoodense, también las hay entre el manga y la historieta. Esta opinión, me parece, también la comparte Smith, según lo que vemos en dicho video.

Aunque aún no logro comprender del todo la necedad de algunos autores no japonenses para crear ‘manga’ en específico (cuando pueden crear un cómic simplemente y, sobre todo, cuando los resultados de ‘manga extranjero’ comúnmente son penosos), sí entiendo que finalmente deseen hacer un tipo de trabajo que reproduzca las características de la historieta que les gusta, en este caso: el manga. Espero me dé a entender: es como Carlos Reygadas, que desde México intenta hacer cine cercano a la sensibilidad de maestros como Tarkovski o Dreyer, aunque le queden sólo para apantallar en mercados extranjeros.

Así, Smith puede hacer lo que le venga en gana y, en su caso, me parece que el esfuerzo ha valido la pena.

En el volumen 2 de Peepo Choo, el viaje a Japón que se anunciaba maravilloso para Milton -el joven protagonista de la serie, amante del ridículo anime que da título a este manga- se torna en un desencanto brutal, cuando le explican que Peepo Choo fue un fracaso en Japón y que su éxito en EUA es tan solo resultado de una mentira de su distribuidor. Y la cosa no es menos peor para su vejador favorito, Jody, quien en lugar de conquistar japonesas, como esperaba, es confundido en las calles niponas con un personaje amanerado de una popular serie televisiva.

Smith continúa con la ascendente mofa de la imagen que en Occidente tenemos del showbusiness japonés, para dejar este volumen en una intensa carnicería que hace pensar, en su punto final, en algunas imágenes escritas por Garth Ennis.

Creo que el volumen 3, y final, de Peepo Choo será una explosión que dejará mal parados a Occidente y a Oriente (esto lo digo como algo bueno).



Twin Spica
Vol.3
Por Kou Yaginuma
Edita: Vertical Inc.
11 dólares

Continúa el complicado camino y proceso de un grupo de adolescentes por alcanzar el sueño de viajar al espacio en Twin Spica Volumen 3. Al cúmulo de problemas y pruebas que de forma natural imponen las cátedras y el aula en general, se suman los problemas familiares y sociales en cada alumno. La revelación de que los lazos de amistad que surgen entre los alumnos tendrán que hacerse a un lado, cuando sólo un puñado de ellos sean los únicos triunfadores en esta carrera, sin embargo, les plantea a ellos mismos de golpe el que será, tal vez, su conflicto más grande.

Sin duda, cuando los japoneses se proponen exprimir los sentimientos de abandono y pérdida (como célebres animes melodramáticos y no pocos mangas nos lo han demostrados), lo hacen de manera tajante y absoluta. Ya aquí sentimos frío cuando el fantasma del señor León, que acompaña a Asumi –la protagonista de esta historia- y es el remanente del accidente que cataliza esta historia, se enfrenta a cómo la vida continúa, a pesar de su muerte. Y en una historia corta (llamada Asumy’s Cherry Blossoms) que acompaña a este volumen, y que se desarrolla durante la infancia de Asumi, vuelve a darse un ejemplo fuerte de la amistad que surge entre personalidades parecidas y en ecosistemas hostiles, y que difícilmente pueden evolucionar, pues hasta la vida parece estar en contra.

En resumen, Twin Spica Vol.3, de Kou Yaginuma, con con el interesante trance de este joven grupo de astronautas en ciernes.

martes, 12 de octubre de 2010

El final de los tiempos: DC, Marvel y Neonomicon


Hace ya varios días se llevaron a cabo una buena cantidad de movimientos en DC Comics, ya como parte de Warner Entertainment. Esta editorial se ha partido en dos, para pasar a Burbank, California, las oficinas de los contenidos más interesante para Warner, mientras que en Nueva York permanecerán las oficinas de los contenidos que tengan que permanecer ahí, es decir, los de perfiles menos comerciales y que tengan que ver más con la escena de autores de la llamada Gran Manzana (es decir, Vertigo). En esta transición de la editorial, ha desparecido Wildstorm como subsello de DC, alojando a sus personajes dentro del marco de la misma DC, y creando una incertidumbre que –obviamente- ya ha arrojado varios desempleados, así como un pánico entre lectores que ya comienzan a ver malos manejos de los personajes.

En términos generales (hay excepciones, obviamente. Como The Spirit o Jonah Hex), el estado actual del manejo de los superhéroes en DC es aburrido y repetitivo. Vertigo ha pasado de ser un laboratorio de ficción oscura y de ruptura, a un catálogo de fantasía fresa y narrativa urbana trillada (aunque continúan publicando el brillante Scalped, y el incansable Hellblazer). El hecho de que, en apariencia, Swamp Thing resurgirá como un personaje de DC (ya no de Vertigo) en medio del desmadre aburrido del crossover Brightest Day, y de que la trascendencia de las propuestas discursivas de conceptos como The Authority hayan sido echadas a un lado, así de simple, parece indicarnos que en esta editorial andan naufragando gachamente, mientras se pone toda la atención en desarrollar conceptos que funcionen en cine y videojuegos.

Se trata de cambios que, en apariencia, exigen los tiempos (tiempos= economía, tecnología, tendencias impuestas, lectores poco exigentes……..) pero que, aquellos que no vamos con los tiempos, vemos como el final de los tiempos.



El final de los tiempos, me parece, llega cuando ese subsello alternativo (Vertigo), subversivo, ha dejado de serlo, mientras su estafeta parece tomarlo cierto sector de Marvel Comics. No extraña, cuando sabemos que desde hace varios años ahí está instalado Axel Alonso, editor que hizo mucho en Vertigo, y que llevó buena parte de su visión a Marvel. Así, la semana que ha pasado se publicó el primero número de Deadpool MAX, escrito por David Lapham y dibujado por Kyle Baker. La combinación de ambos talentosísimos historietistas es la esperada, y arroja un cómic de una belleza visual apabullante y una intensa violencia dramática, que hace 15 años bien pudo haber publicado Vertigo. Otro gran título de Marvel, que pudo haber publicado Vertigo años atrás, es S.H.I.E.L.D., escrito por Jonathan Hickman e ilustrado por Dustin Weaver.



Mientras sucede todo ese revés comiqueril en la escena principal del comic mainstream, en un bunker alternativo llamado Avatar se cuece una de las narrativas más extremas e intensas del momento. Mientras lo logrado por Alan Moore en DC hace un cuarto de siglo (permitiendo la evolución de esta narrativa) se está echando por la borda, en Avatar publican Neonomicon, el más reciente experimento en estilo y un nuevo acercamiento al horror por parte de este ente consumado.

Con el número 2 de esta serie (que fue publicado la semana pasada) me encontré con la desagradable/agradable noticia de que los ejemplares que llegaron a México a través de una conocida tienda de cómics se habían agotado. Primero, no creo que hayan sido muchas las copias que se hayan importado (tal vez unas 20 o 25, calculo); segundo, aunque supongo que debieron ser las mismas que se trajeron del número 1, que tardó varias semanas en agotarse (el 2 se agoto en el mismo día que se pusieron a la venta); tercero, me da gusto saber que han surgido lectores para esta obra; cuarto, me pregunto si Iconoctlán habrá sido de ayuda en esto último; quinto, yo tuve que pagar unos veinte pesos más, pues la única copia que había era con la portada variante, que es más cara. Pero fue placentero saber que este material se había agotado.

Tras un primer número de esta serie de cuatro (y un preview), y la precuela The Courtyard de hace varios años, Neonomicon 2 pone las cartas sobre la mesa: la historia no se queda en un ‘simple’ pastiche referencial a Lovecraft, pues todos los signos y guiños al maestro de Providence resultan en eso; es decir, la agente Brears (protagonista en esta serie) le explica a sus colegas (y al lector) que todos los asesinatos que están ocurriendo en la narrativa se encuentran relacionados con la obra de Lovecraft; es decir, dentro de la misma narrativa existe la obra de Lovecraft como corpus autoral conocido por los habitantes de se mundo. Así, esta historia toma un giro mucho más interesante de lo que esperábamos, pues no se trata simplemente de una variación o continuación de los mitos propuestos por Lovecraft, sino de una extrapolación de los mismos en una posible realidad.

Por supuesto, parte importante de esa extrapolación es la jiribilla, la trascendencia sexual que Moore (como muchos otros autores han hecho) extrae de la cosmogonía lovecraftiana; así, el número 2 de Neonomicon deviene en un interesante diálogo de perversiones sexuales, donde Moore junto con Jacen Burrows (el ilustrador) introduce a la pareja policiaca en un submundo de juegos sexuales directamente relacionados con una entidad primigenia.

Burrows es un dibujante cuyo trabajo me resulta muy disfrutable; sin embargo, en el primer número de Neonomicón me parece que le faltó creatividad en aquella secuencia ya clásica en la que se juega con las percepciones y la visión; en el número 2, su trabajo ya se nota más aclimatado a la exigente prosa de Moore: aquí el juego de percepciones y visión vuelve para construir un momentum de horror, suspense y desesperación, que nos recuerda desde Rosemary’s Baby (Roman Polanski, 1968) hasta Posession (Andrei Zulawsky, 1980), y que nos deja bien enganchados. Pero ante esto, me pregunto qué niveles de veracidad podrían haberse logrado con dibujantes como John Totleben o Gary Frank (con su fabuloso detalle en los rostros y la posición del cuerpo humano), que ya trabajó para Moore en aquella inolvidable historia del centenario de Dracula.

En fin, continuemos fantaseando y esperemos la continucación de esta subversiva historia.

viernes, 1 de octubre de 2010

Love and Rockets: New Stories No. 3

Love and Rockets. New Stories No.3
Por Beto y Xaime Hernández
Publica Fantagraphics Books
15 dólares


¿Alguno de ustedes, coterráneos iconoctlanos, de pura casualidad han logrado desentrañar el misterio del don artístico de los hermanos Beto y Xaime Hernández?

Bueno, en realidad no es un misterio, pues todo salta a la vista directamente desde cada una de sus páginas realizadas; pero es que me resulta tan extraordinario el talento de estos artistas, que prácticamente babeo ante cada página, lo que me imposibilita para realizar un comentario digno.

Bueno, tampoco es que esté impedido del todo, pero sirva esto tan sólo como una pequeñísima demostración de la admiración que siento por estos maestros, de quienes acaba de publicarse Love and Rockets. New Stories No.3; es decir, el nuevo ejemplar de esta publicación anual ¡que los catadores de esta obra hemos esperado durante los 365 días previos!

La espera ha sido larga, sin duda, pero me atrevo a decir que no sólo ha valido la pena, sino que ha resultado una inspiración para continuar teniendo fe en la humanidad, pues con artistas como estos, vale la pena vivir.

Para este tercer anuario (pueden dar clic en estos links para leer mis reseñas del primero y el segundo anuario), Beto se pone muy salvaje y Xaime crea un impresionante tapiz de memorias y niveles narrativos.

En el caso de Beto, a partir de dos historias relacionadas (Scarlet by Starlight y Killer *Sad Girl* Star), nos cuenta una evolución de actos salvajes a partir de la pérdida del sentido común ante la fuerza del deseo: un trío de investigadores y exploradores (dos hombres y una mujer) en un ecosistema primitivo crean lazos con una raza de humanoides, tal vez no lo suficientemente desarrollados, aunque con las mismas necesidades y deseos animales que presentamos los humanos. La hembra de esta raza (con curvas de antología que son cubiertas estratégicamente por un pelaje de apabullante diseño natural) se encuentra profundamente ¿excitada? ¿enamorada? de uno de los exploradores, y eso Beto lo muestra como una escalofriante sucesión de hechos dramáticos y sangrientos. Ya con la segunda historia, nos enteramos que esa primera fue una película Serie B, que están a punto de rehacer en la actualidad, y que será protagonizada por una joven conocida como Killer, quien será nuestra Virgilio en una historia del showbusiness underground, de esas que tanto le gustan a Beto (y a su lectores), y que le quedan buenísimas.

Por su lado, Xaime nos presenta una historia impactante –en su caso divida en tres extractos distintos- de Maggie, quien tras años se reencuentra con su viejo amor, Ray. La salida de este par da pie para una clase maestra de estilo en el dibujo y en los diálogos, como era de esperarse en Xaime; pero igualmente, esto sirve de marco para la aparición de un tipo extraño que acecha a Maggie (sin que ella lo sepa) y para la revelación de un episodio de la infancia de Maggie y sus hermanos. El recuento de esta historia es sumamente sensible, lleno de recuerdos felices y tristes. Xaime no se escandaliza en ver a la infancia como el momento más cruel, y es por ello que esta historia resulta trascendente para Love and Rockets (como todas las de Xaime), y dejando cicatrices que no se olvidan. Precisamente, la cicatriz más grande de esta historia, es la que regresa al final para cerrar un círculo que deja frío e impactado al lector, por la fuerza de la historia y por la contundencia artística de Xaime.

Love and Rockets. New Stories No.3 continúa con el ascenso de estos autores a terrenos inmaculados.