Hace ya varios días se llevaron a cabo una buena cantidad de movimientos en DC Comics, ya como parte de Warner Entertainment. Esta editorial se ha partido en dos, para pasar a Burbank, California, las oficinas de los contenidos más interesante para Warner, mientras que en Nueva York permanecerán las oficinas de los contenidos que tengan que permanecer ahí, es decir, los de perfiles menos comerciales y que tengan que ver más con la escena de autores de la llamada Gran Manzana (es decir, Vertigo). En esta transición de la editorial, ha desparecido Wildstorm como subsello de DC, alojando a sus personajes dentro del marco de la misma DC, y creando una incertidumbre que –obviamente- ya ha arrojado varios desempleados, así como un pánico entre lectores que ya comienzan a ver malos manejos de los personajes.
En términos generales (hay excepciones, obviamente. Como The Spirit o Jonah Hex), el estado actual del manejo de los superhéroes en DC es aburrido y repetitivo. Vertigo ha pasado de ser un laboratorio de ficción oscura y de ruptura, a un catálogo de fantasía fresa y narrativa urbana trillada (aunque continúan publicando el brillante Scalped, y el incansable Hellblazer). El hecho de que, en apariencia, Swamp Thing resurgirá como un personaje de DC (ya no de Vertigo) en medio del desmadre aburrido del crossover Brightest Day, y de que la trascendencia de las propuestas discursivas de conceptos como The Authority hayan sido echadas a un lado, así de simple, parece indicarnos que en esta editorial andan naufragando gachamente, mientras se pone toda la atención en desarrollar conceptos que funcionen en cine y videojuegos.
Se trata de cambios que, en apariencia, exigen los tiempos (tiempos= economía, tecnología, tendencias impuestas, lectores poco exigentes……..) pero que, aquellos que no vamos con los tiempos, vemos como el final de los tiempos.
El final de los tiempos, me parece, llega cuando ese subsello alternativo (Vertigo), subversivo, ha dejado de serlo, mientras su estafeta parece tomarlo cierto sector de Marvel Comics. No extraña, cuando sabemos que desde hace varios años ahí está instalado Axel Alonso, editor que hizo mucho en Vertigo, y que llevó buena parte de su visión a Marvel. Así, la semana que ha pasado se publicó el primero número de Deadpool MAX, escrito por David Lapham y dibujado por Kyle Baker. La combinación de ambos talentosísimos historietistas es la esperada, y arroja un cómic de una belleza visual apabullante y una intensa violencia dramática, que hace 15 años bien pudo haber publicado Vertigo. Otro gran título de Marvel, que pudo haber publicado Vertigo años atrás, es S.H.I.E.L.D., escrito por Jonathan Hickman e ilustrado por Dustin Weaver.
Mientras sucede todo ese revés comiqueril en la escena principal del comic mainstream, en un bunker alternativo llamado Avatar se cuece una de las narrativas más extremas e intensas del momento. Mientras lo logrado por Alan Moore en DC hace un cuarto de siglo (permitiendo la evolución de esta narrativa) se está echando por la borda, en Avatar publican Neonomicon, el más reciente experimento en estilo y un nuevo acercamiento al horror por parte de este ente consumado.
Con el número 2 de esta serie (que fue publicado la semana pasada) me encontré con la desagradable/agradable noticia de que los ejemplares que llegaron a México a través de una conocida tienda de cómics se habían agotado. Primero, no creo que hayan sido muchas las copias que se hayan importado (tal vez unas 20 o 25, calculo); segundo, aunque supongo que debieron ser las mismas que se trajeron del número 1, que tardó varias semanas en agotarse (el 2 se agoto en el mismo día que se pusieron a la venta); tercero, me da gusto saber que han surgido lectores para esta obra; cuarto, me pregunto si Iconoctlán habrá sido de ayuda en esto último; quinto, yo tuve que pagar unos veinte pesos más, pues la única copia que había era con la portada variante, que es más cara. Pero fue placentero saber que este material se había agotado.
Tras un primer número de esta serie de cuatro (y un preview), y la precuela The Courtyard de hace varios años, Neonomicon 2 pone las cartas sobre la mesa: la historia no se queda en un ‘simple’ pastiche referencial a Lovecraft, pues todos los signos y guiños al maestro de Providence resultan en eso; es decir, la agente Brears (protagonista en esta serie) le explica a sus colegas (y al lector) que todos los asesinatos que están ocurriendo en la narrativa se encuentran relacionados con la obra de Lovecraft; es decir, dentro de la misma narrativa existe la obra de Lovecraft como corpus autoral conocido por los habitantes de se mundo. Así, esta historia toma un giro mucho más interesante de lo que esperábamos, pues no se trata simplemente de una variación o continuación de los mitos propuestos por Lovecraft, sino de una extrapolación de los mismos en una posible realidad.
Por supuesto, parte importante de esa extrapolación es la jiribilla, la trascendencia sexual que Moore (como muchos otros autores han hecho) extrae de la cosmogonía lovecraftiana; así, el número 2 de Neonomicon deviene en un interesante diálogo de perversiones sexuales, donde Moore junto con Jacen Burrows (el ilustrador) introduce a la pareja policiaca en un submundo de juegos sexuales directamente relacionados con una entidad primigenia.
Burrows es un dibujante cuyo trabajo me resulta muy disfrutable; sin embargo, en el primer número de Neonomicón me parece que le faltó creatividad en aquella secuencia ya clásica en la que se juega con las percepciones y la visión; en el número 2, su trabajo ya se nota más aclimatado a la exigente prosa de Moore: aquí el juego de percepciones y visión vuelve para construir un momentum de horror, suspense y desesperación, que nos recuerda desde Rosemary’s Baby (Roman Polanski, 1968) hasta Posession (Andrei Zulawsky, 1980), y que nos deja bien enganchados. Pero ante esto, me pregunto qué niveles de veracidad podrían haberse logrado con dibujantes como John Totleben o Gary Frank (con su fabuloso detalle en los rostros y la posición del cuerpo humano), que ya trabajó para Moore en aquella inolvidable historia del centenario de Dracula.
En fin, continuemos fantaseando y esperemos la continucación de esta subversiva historia.