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miércoles, 2 de marzo de 2011

El fin de los tiempos: Cómics, libros y cartas

-El fin de semana próximo se realizarán las II Jornadas de Cómic en el Palacio de Minería, organizadas por Bef, y como parte de la Feria del Libro en este recinto. Las diversas mesas y presentaciones que se llevarán a cabo, tanto el sábado como el domingo, de 11 de la mañana a 21 horas, en esta ocasión se centrarán en la discusión de la Novela Gráfica. Algunos de los ponentes serán Edgar Clément, Tony Sandoval, Ricardo Peláez, Cecilia Pego, y el propio Bef, entre otros.
Sin duda, se trata de un suceso importante para el medio que continúen por segundo año consecutivo estas Jornadas e, igualmente, que un evento con tanta arraigo y convocatoria como la Feria del Libro del Palacio de Minería lo arrope. Enhorabuena.
Para checar el programa a detalle, vayan al blog de Bef.



-Y bueno, el mismo sábado 5, a las 11 horas, en el mismo Palacio de Minería tendrán que decidir si ir a la plática inaugural de las Jornadas de Cómics, o asistir a la presentación del libro Gabriel Vargas, cronista gráfico, de Maira Benítez, y que se trata de una investigación muy buena acerca del maestro creador de La familia Burrón, además de tratarse de un libro profusamente ilustrado y de muy buena calidad.

-Pues, la verdad, no sé si este espacio haya tenido que ver, pero en los últimos meses las copias que han sido importadas por Comicastle, tanto de Hellblazer como de Scalped, para sus diversas tiendas se han agotado. Desde que existe Iconoctlán no he perdido oportunidad para resaltar la calidad de las aventuras de John Constantine y el gran nivel del cómic creado por Jason Aaron (y a pesar de su reciente demostración de ego inflado), invitando a los lectores a que constaten por sí mismos la trascendencia de estos títulos. Y pues bueno, el caso es que aparentemente los lectores finalmente han surgido (obviamente, no se trata de títulos de los cuales traigan las docenas de copias como sucede con The Amazing Spider Man), pues ya sean 15 o 10 las copias que traigan, todas se han acabado. Eso es bueno, porque demuestra que una mayor cantidad de lectores ya comienzan a interesarse por otra clase y propuestas de lectura historietística permitiendo, entonces, que se vaya dando un proceso para que la oferta de importación de cómics sea más amplia. Pero eso es malo (para mí), porque ya van dos meses que me quedo sin Hellblazer, ni modo.



-En los últimos meses se han dado algunos cambios en los cómics publicados por DC, entre ellos que ya prácticamente todos sus cómics cuestan 3 dólares (los de Marvel dijeron que harían algo parecido, pero hasta ahora muchos de sus títulos continúan costando 4 dólares), además de que parece que en todos sus títulos han comenzado ya a abrir secciones de cartas. Eso es muy bueno, y supongo que habrá muchos lectores que externarán sus comentarios a través de dicha vía. En mi caso, sin embargo, tras años de añorar dichos espacios, el interés (en términos generales) por los títulos de DC Comics no me impulsa a escribirle a título alguno. Así que para mí tal vez sea demasiado tarde.

miércoles, 20 de octubre de 2010

El final de los tiempos: Scarlet, Moebius y Comikaze


En tiempos tan aciagos como estos, en los que pareciera que sólo estamos esperando el llamado a: “la Revolución ha comenzado”, y no sólo en nuestro terruño, sino a nivel global, se agradecen y se disfrutan series como Scarlet, cómic escrito por Brian Michael Bendis e ilustrado por Alex Maleev para el subsello Icon, de Marvel Comics.

En Icon se le está dando rienda suelta a creadores que laboran para Marvel, y así hemos podido ver estrambóticas extrapolaciones del mundo superheróico como Kick Ass o notables homenajes a la pulp fiction como Incognito. Con Scarlet, Bendis está ejerciendo su derecho al llamado revolucionario en forma de ficción: Scarlet es una chica que ha sido despojada de su novio por un corrupto policía que lo acusa de tráfico de drogas, además de que ha sido herida en la cabeza por él mismo gandaya. Tiempo después, esta joven mujer entra en un estado emocional iracundo, tipo Charles Bronson en Death Wish, y decide tomar la justicia en sus manos.

Es aquí que a mitad del cine vigilante de los años 70 y 80 del pasado siglo, aunque desglosado aquí por un intenso soliloquio en el que Scarlet discute (derribando la cuarta pared para exponerlo al lector) las repercusiones éticas, morales y sociales que se logran con una decisión como ésa, este cómic ofrece un discurso fuerte en carga emocional y existencial, y que ya ha provocado buenas discusiones acerca del retrato que en esta ocasión Bendis hace de la Policía.

Como este título no ofrece las mismas cantidades de violencia que Kick Ass, y está compuesto por una buena cantidad de texto (marca de Bendis que, por igual, gusta y disgusta a su divido público), me parece que su mención mediática se ha perdido entre grandes cantidades de caramelos de capas y calzones de colores, y a pesar del impresionante trabajo gráfico de Maleev.

La serie de Bendis y Maleev, que ha comenzado como un alegato vigilante, y que se encamina hacia una opinión sobre la revolución, es la material que todo lector de historieta tendría que estar haciendo en estos momentos.




Otra revolución necesaria e inolvidable se dio en Francia, a mediados de los años 70, cuando un grupo de historietistas conformado por Jean-Pierre Dionnet, Bernard Farkas, Philippe Druillet y Jean Giraud, decidieron abandonar la, llamémosle, escuela conservadora de la revista Pilote, para comenzar un experimento artístico y existencial a través de su propio sello editorial: Les Humanoïdes Associés, así como de su propia publicación: Métal Hurlant. El resultado fue la sublimación de las fantasías más descabelladas hasta el momento, y el surgimiento de una escuela de ciencia ficción en la historieta que transformó la forma de ver y hacer en este medio.

Jean Giraud “Moebius”, desde entonces, ha creado obras monumentales, como Arzach, Le Garage hermétique o L’Incal (con Jodorowsky), al igual que un cúmulo de historias cortas tan extraordinarias, como Les Yeux du Chat o Cauchemar blanc.

Pues bien, en casi medio siglo de carrera, Moebius nos ha permitido conocer la naturaleza de los sueños y la fantasía a partir de simple tinta negra y mucho talento; su discurso, en constante, transformación y evolución nos ha permitido atestiguar los múltiples logros que el cerebro humano puede permitirse.

Precisamente, como un homenaje a esa posibilidad y a la realidad en que se ha tornado a través del talento de este maestro, la FondationCartier (en Francia, por supuesto) ha organizado la primera gran exhibición dedicada en Moebius, y que por nombre lleva MOEBIUS-TRANSE-FORME. Obviamente se trata de un evento que está un “poco” lejos de nosotros (finalmente se encuentra en el planeta Tierra, que compartimos, y Moebius nos ha enseñado a viajar aún más lejos), pero resulta tan extraordinario e importante, que no podía dejar de mencionarse en Iconoctlán. Aquí les dejó el link (y el cual agradezco me haya compartido a Zenaido Velázquez) para que con la simple entrada a la página vayan percibiendo el nivel.



En otro tenor más cercano, este sábado 23 de octubre se presentará el número 10 y más reciente de la revista Comikaze, primero apoyado por el Conaculta. La cita es en Fantástico (Félix Cuevas 835, Planta Alta), a las 17:00 horas.

Para este número que presenta dos portadas a escoger (una por Jesús Antonio Hernández, y otra por Andrés Esparza, y ambas entintadas por Renato Guerra), en las que vemos a Denny Colt, junto al Avispón Verde y Kato, se presentan artículos sobre The Spirit, Green Hornet, The Dark Tower, Milo Manara, y entrevista con Bef, sobre su novela gráfica Espiral, entre varios artículos y entrevistas más.

Además, a los que compren este día la revista se les obsequiará pins del Avispón Verde, stickers del Spirit, así como una historieta de Blue Demon. No falten.