martes, 22 de noviembre de 2011

Black Jack Volume 15

Black Jack Volume 15

Publica: Vertical Inc.

17 dólares

Para los primeros años de los años 80, Black Jack parecía comenzar a perder un poco de fuerza (recordemos que la serie finalizó en 1983): Los casos médicos comenzaban a ser demasiado rebuscados y las resoluciones médicas perdían fuerza y los desenlaces, por ende, parecían quedar incompletos.

Esto, por supuesto, lo digo con dificultad y de manera un tanto insensible, pues el nivel de esta obra de Osamu Tezuka seguía siendo impresionante en términos generales y como parte de su mismo corpus autoral. Finalmente, mantener esta saga durante diez años, a tan buen nivel, y a la par de la realización de otras obras, nos demuestra claramente el gran nivel autoral de Tezuka.

Tal vez lo extraordinario de forma integral ya no era tan fácil lograrlo en las entregas mensuales de esta obra, sin embargo, seguía sucediendo de vez en cuando, y la espera mensual para nada que era mal correspondida.

Así, tal vez, tras la lectura de quince volúmenes el lector de BJ esté un poco insensible e incapacitado para opinar cabalmente sobre un volumen en específico de la saga (y a la cual le restan tan sólo dos más para finalizar); sin embargo, haciendo un esfuerzo y comparando, la trascendencia de la obra logrará salir a flote.

El Volumen 15 de Black Jack se compone de 14 historias repartidas en cerca de 300 páginas. Cada una de poco menos de 20 páginas y autoconclusivas. De tal forma, que podemos inferir el talento que debe tenerse para entregar mensualmente historias que tengan un desarrollo, nudo y desenlace, y con elementos tan intrincados como los de BJ, en ese corto número de páginas.

Tezuka elabora un melodrama de amores imposibles y culpas a partir de las cirugías plásticas y el éxito en los espectáculos (A Star is Born); a partir de un padecimiento que de sus víctimas prácticamente hace vampiros, crea un relato gótico (Dedicated to Dracula); de una niebla perniciosa y una mujer obstinada hace un relato de desesperación dilatada (Fog); salvar de un cáncer a un enfermo no es cualquier cosa cuando éste se trata de un ganador del Premio Nóbel por un supuesto medicamento que evita dicho padecimiento, BJ debe de resolver el dilema(The Next Chance); y, entre otros sucesos, vemos los berrinches de antología que realiza Pinoko, cuando BJ no regresa a su casa debido a un posible contagio de cólera, y dejando a una enferma esperando (A Cholera Scare).

De especial atención están un par de historias: A Happening at Dawn, la cual posiblemente es una de las historias más gráficas de BJ al ilustrar en buena medida una cirugía cerebral en un niño que calló en una zanja; y que seguramente habría sido imposible ver publicada en alguna otra parte del mundo en su momento, pues aunque no hay excesos de sangre ni viscosidades (obviamente, estamos hablando de un manga en blanco y negro), la trepanación no resulta cualquier cosa.

Y la otra historia es A Surgeon Lives for Music, en la que un notable cirujano admirado por el mismo BJ, sorprende no sólo por sus grandes dotes en la mesa de disección, sino igualmente porque su desempeño siempre lo hace acompañado de música, sin perder concentración alguna. La historia de por qué ese amor casi obsesivo con la música es una que le llegará a los coleccionistas de discos u otros objetos, y que provocará un mayor odio en los Estados totalitarios. Sin embargo, parte importante de la peculiaridad de esta historia es que en su acto inaugural este cirujano escoge el tema Let It Be, de The Beatles, para su operación. Parte de la letra de dicha composición se reproduce entre las viñetas e, inclusive, a pie de página se dan los respectivos copyrights. Como se sabe, los temas de The Beatles son algunos de los más socorridos en diversos medios, aunque pocas obras son las que logran obtener el permiso para ser reproducidas, haciendo así de esta historia de Tezuka una absoluta curiosidad.

martes, 1 de noviembre de 2011

Max y Bardín en México

Esté jueves, sí, este jueves 3 de noviembre, se inaugurá en el Centro Cultural de España una exposición retrospectiva de la obra de Max, historietista español de trascendencia internacional y multipremiado. Sí, sé que tal vez varios lectores de historieta no hayan escuchado hablar de Max, pero sólo les diré que Max lleva casi cuatro décadas construyendo historietas, referentes de varias generaciones y en todos los géneros y subgéneros habidos y por haber. Se trata del primer autor en ganar el Premio Nacional del Cómic, en España, en 2007. Y, simplemente, digámoslo clara y sencillamente, es uno de los autores de cómics más importantes e interesante a nivel mundial en la actualidad.

Como muestra está Bardín, el superrealista (Ediciones La Cúpula) fue la razón por la cual Max (Francesc Capdevila) obtuvo el Premio nacional del Cómic.

Bardín es un individuo que viste traje y corbata, seguramente vive en los años 30 del Siglo XX, apogeo del Surrealismo, pues un buen día el Perro Andaluz (heredero y depositario universal de los poderes superrealistas desde 1929, según él mismo cuenta), en un esfuerzo por continuar con lo que Dalí y Buñuel le quitaron, decide brindarle los poderes necesarios para acceder al Mundo Superreal y, de esa forma, descubrir los misterios del inconsciente como solución a la realidad.

Y es así que Max nos entrega entonces diversas historias bañadas en referentes culturales, proésas gráficas e ideas suculentas.

“Dibujar es un acto de amor gratuito, anónimo y automático. ¡¡¡Es un acto desinteresado y puro!!!”, dice Max en voz de Bardín como principio de vida. Y es así que como una suerte de superhéroe metafísico Bardín se enfrenta, por igual, al atemorizante e inefectivo poder de los dioses y al desesperante, críptico y encabronante ejercicio de los sueños.

El éxito de esta obra ha logrado que se edite una edición en catalán, y que igualmente Max lleve ya otros premios bajo el brazo.

Conocí la obra de Max por la lectura de un libro de su personaje de culto Peter Pank, y por la lectura de Nosotros somos los muertos, encomiable esfuerzo editorial en el que reunió durante la pasada década algunos de los mejores ejemplos del cómic independiente internacional.

Estos proyectos, junto con Bardín (muy cercano a la construcción visual implementada por Chris Ware), manifiestan claramente la obra de un autor poliforme en el buen sentido: no se ha casado con un estilo o con personaje alguno; por el contrario, ha experimentado a partir de sus necesidades artísticas y eso lo ha llevado hasta el sitio del editor, como vocero de una escena alternativa en un medio que comúnmente se casa con una idea.

Así, vemos que Max es un autor para todas las estaciones. Desde 1973 en que comenzó a trabajar de manera constante en el cómic underground español, su voz ha trazado diversos caminos y acompañado diversas generaciones de lectores.

Bardín, igualmente, ha sido editada ya en el mercado estadounidense por Fantagraphics, y una monografía muy interesante sobre MAX ha sido editada por Dolmen Editorial. Por supuesto, no es sencillo encontrar este material, pero hay que esforzarse.

Si les interesa el cómic como medio, entretenimiento y arte en general, no falten este jueves a las 19 horas al Centro Cultural de España (Guatemala 18, Centro Histórico), para la inauguración a la muestra de Max, donde él mismo estará presente. E igualmente, el martes 8, a las 19 horas, a la conferencia “La ilustración y el cómic: relaciones y diferencias”, en el mismo lugar. Todo esto ya como arranque de las actividades de Festo, 1er festival de Autores de Cómic, que va a estar trepidante.

lunes, 3 de octubre de 2011

The Brides of Mr. X and other stories

The Brides of Mister X and Other Stories, por Jeffrey Morgan, e ilustrada por Shane Oakley y D’Israeli.
Dark Horse
50 dólares

Los años 80, sin duda fueron una época especial. En el ámbito del cómic, fue cuando surgieron voces importantísimas y trascendentales del cómic de autor e independiente, que afectaron inclusive hasta el mainstream. Alan Moore, Frank Miller, Howard Chaykin, los hermanos Hernández, cambiaron la forma de leer y hacer cómics. Otro autor importante en este ámbito, aunque por alguna razón su trascendencia no ha sido tan publicitada, es Dean Motter, quien con Mister X creó otro parangón de aquella década y el cual, sobre todo, quedó enclavado en las influencias de muchos autores.

Mister X es el arquitecto de Radiant City, literal y figurativamente. A partir de una escuela de arquitectura que bautiza como Psychetecture, Mister X diseña una ciudad cuyos edificios afectan psicológicamente a sus habitantes llevándolos a crear y protagonizar caos en formas caprichosas. El Infierno en el que Radiant City poco a poco se va transformando no era el objetivo de su creador quien, entonces, ingiera la droga insomnalin que lo mantiene despierto las 24 horas del día, en un enloquecido intento por rescatar la ciudad que él construyó y condenó a la vez.

Esta magnífica obra fue construida en su primer movimiento (de cuatro números) por Motter, con diseños de Paul Rivoche y con dibujos e historias de Xaime, Gilbert y Mario Hernández. La historia principal, ilustrada por Xaime, es de una belleza estética tan sobresaliente, que resulta un crimen sea tan poco conocida. Durante la década de los 80, entre estos números y unos subsecuentes ilustrados por Seth (el mismo de Palookaville), la historia de Mister X llegó a los 15 números. Tras la salida de Motter de Vortex, el sello canadiense que publicaba el título, se llevó a cabo una segunda etapa escrita por Jeffrey Morgan, e ilustrada por Shane Oakley y D’Israeli.

Bajo el nombre de The Brides of Mister X, Dark Horse recientemente publicó una recopilación con toda esa segunda etapa (hace poco más de un año publicó el Mister X: The Archives, que recoge los clásicos escritos por Motter) en poco más de 300 páginas.

De importancia radical en la trascendencia de Mister X fue la calidad en los dibujos y sus colores; a través de estos elementos se proponía una ciudad un tanto laberíntica en medio del Art Deco y el Bauhaus, en medio del pasado y el futuro. La locura que componía una ciudad en llamas mentales y literales subraya el vértigo en la segunda etapa, pues ahí el arte se reprodujo únicamente en blanco y negro, y los trazos esquizoides de Oakley y D’Israeli, entonces, sugirieron mayor insanidad.

El desconocido Morgan, ahora me entero gracias a un texto incluído en The Brides of Mister X, en los años 70 fue colega de Motter, con quien inclusive grabó un disco de ambient electronico, y poco después fue editor de la revista Cream, una trascendente publicación de rock durante los 70 y 80. Es así que la escritura de los 12 números que componen la segunda etapa de Mister X resultan en una anomalía en la carrera de Morgan, aunque una anomalía muy lograda.

Prácticamente los tres arcos narrativos escritos por Morgan: The Brides of Mister X (dibujado por Oakley), Limbo y Dedicated User (ambos ilustrados por D’Israeli) son un acercamiento al abismo: Primero, Mister X es contratado en un supuesto intento por rescatar a Radiant City, siendo tan sólo presa de un plan que deja peor parada a la ciudad junto a su arquitecto; segundo: Mister X es protagonista de un viaje por el subconsciente que le permite entender el trago amargo conocido por vida que vive; y tres: Mister X reaparece tan sólo para caer en un estado de sueño perpetuo, provocando que más de una de sus novias lo busque y, dejando claro, que casi nadie sabe quién es en realidad Mister X.

Mister X fue algo peculiar en su momento, y actualmente lo sigue siendo. Fue un proyecto que mostró el debate artístico y existencial que Motter constantemente protagonizaba en su mente, y a partir de su profesión como diseñador gráfico, ilustrador y narrador. El cómic, como un todo que en su centro guarda una idea motora de diseño en varios aspectos, permitió así que Mister X se convirtiera en una obra que abriera debate sobre los alcances del mismo medio, y que hoy día esta obra continúe siendo recordada en gran medida por profesionales del medio.

El mismo Mark Waid (en la introducción que abre The Brides of Mister X) se aventura a decir que Motter logró más en la idea de diseño dentro de un cómic, que lo que Eisner o Steranko hicieron en su obra… me parece que Waid exagera un poco; pero aunque consideró que lo logrado por los dos maestros mencionado es más fundacional que lo logrado por Motter, sí creo que es igual de trascendente.

Finalmente, Mister X permanece como una narrativa que continúa despertando interés e ideas, como la misma Somnópolis continúa develando misterios para su creador.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

El fin de los tiempos: Comikaze 14, personajes extraños de cómic y John Carpenter, Los Mundos Manga y Masacre en Xoco 2011 ya se acerca.

Bueno, pues creo que con la imagen basta, pero se les recuerda de cualquier forma que este sábado 1º de noviembre se presenta el número 14 de la revista Comikaze (lugar y fecha chequen imagen), número cuyos contenidos están dedicados en gran parte al nigromante de Northampton, al bardo del Universo, al Dios de las Tierras infinitas: ¡Mr. Alan Moore! Textos sobre el horror y el sexo en la obra de este maestro, además de una bibliografía comentada conforman el plato fuerte de este número. Igualmente contiene una entrevista con Cecilia Pego, creadora de Terrora y Exilia. Allá nos vemos.
Y pues en puestos ya anda orbitando el número especial de Mundo Insólito de la revista Conozca Más que, obviamente, presenta artículos y reportajes sobre nuestro peculiar terruño. Así fue que se me encargó realizar un listado de 20 personajes extraños, grotescos, insólitos del cómic; échenle un ojo, a ver cómo lo ven (como pueden ver en los comments al post anterior, ya hay algunas voces disonantes que se han encargado –con justa razón- de subrayar los errores en las imágenes… pero pues esas son cosas que suceden). Igualmente si tienen chance échenle un ojo al número de octubre de la revista Cinemanía que, además de traer una buena cantidad de textos sobre la cuarentona A Clockwork Orange, contiene un texto y filmografía comentada del maestro John Carpenter, salido de mi inspiración. Ah, y este mes no hay carta o foto mía en cómic o revista de cine de horror alguna.
En el Gandhi antiguo del Miguel Ángel de Quevedo al fabuloso precio de 99 pesos se encuentra el libro Los mundos Manga, de Jérôme Schmidt y Hervé Martin Delpierre, editado por Océano. Éste se trata de un libro de lujo con una buena cantidad de imágenes muy interesantes sobre autores, obras, situaciones y lugares básicos en este ámbito del manga. Desde Tezuka hasta los magankisa es por donde va el camino de esta interesante investigación de sus autores franceses, quienes complementaron esta investigación con un revelador documental que alguna vez transmitió Canal 22. Este libro hace unos meses costaba casi 500 pesos (y, de hecho, continúa a ese precio en la Gandhi ‘nueva de Quevedo), así que allá ustedes si lo dejan pasar por 99 pesos.
Váyanse preparando, porque del 30 de octubre al 2 de noviembre próximos se realizara Masacre en Xoco 2011: 2ª Jornada de Cine de Horror en 35 mm en Cineteca Nacional. Cuatro días de horror en cine, para cerrar con un maratón que nos dejará con caras de zombies. Argento, Hooper, Peckinpah, López Moctezuma, Cohen… son algunos de los apellidos de los maestros que crearon los filmes que podremos ver esos días. Ya pronto comentaré qué filmes podrán verse.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Velveteen & Mandala

Velveteen & Mandala, por Jiro Matsumoto
Vertical Inc.
17 dólares



Tras veinte años, más o menos, de un constante bombardeo de cultura japonesa pop en la forma de anime, manga y cine fantástico, como lector occidental podría esperar impresionarme cada vez menos con la oferta venida de dicho territorio.

Como muchos de ustedes deben de experimentarlo, eso no sucede. Por el contrario, tanto la oferta de obras recientes como los rescates antiguos nos avasallan sensorialmente, demostrándonos ese desconocido mundo que sigue siendo el arte oriental, vía Japón.

Velveteen & Mandala, la más reciente novela gráfica publicada por Vertical Inc., es un ejemplo contundente de las extrañas historias que se cuecen en los cerebros de los mangakas, resultado de una educación y cultura muy distante a la nuestra, así como de la exposición inmisericorde a cantidades ingentes del mencionado arte pop japonés.

Descrita en muchos lados a partir de referencias a la obra del maestro Hayao Miyazaki, Evangelion y la ‘cultura’ zombie, me parece que la originalidad y trascendencia de Velveteen & Mandala sobrepasa las referencias que utiliza, permitiendo entonces hablar de ella misma sin tanto calificativo o referencia, aunque sin que esto sea algo sencillo, obviamente.

Esta obra de Jiro Matsumoto es la primera en ser traducida al inglés y, por ende, el primer acercamiento de muchos lectores a su trabajo, y el cual ha sido ganador de varios premios importantes en la industria del manga. Velveteen & Mandala fue serializada entre 2007 y 2009, en la revista Manga Erotics f.

La historia, distopia, entendemos que se desarrolla en un futuro suponemos no muy lejano, en el que las ciudades apenas y se sostienen como resultado de constantes guerras intestinas. La gente busca refugios en los lugares alejados de las ciudades. Así, un par de colegialas escapan de su entorno y se internan en un a estepa que las lleva hacia un río, y del cual harán su fuerte refugiándose dentro de un tanque de guerra que parece resguardarlo. Sin embargo, así como veremos desintegrarse la relación de estas dos chicas que creíamos íntimas, observaremos la destrucción de la lógica de la historia, en la que grupos de zombies las atacan en una especie de juego entre fantasía y realidad dentro de la misma ficción, y como reto a la atención y capacidad del lector.

En realidad, Matsumoto maneja de forma sobresaliente una compleja acumulación de líneas narrativas que, conforme avanza la historia, nos descubre la intensa y trágica historia de este par de conocidas o desconocidas, lúcidas o dementes, sobrevivientes o muertos vivientes, en una forma que remite –ni modo- a la fórmula del maga para chicas –shojo- aunque retorcido y explotando sus mismos elementos para arrojar una sátira divertida y triste a la vez, en la que un terreno encharcado reflejando las nubes y lleno de muebles derruidos puede resultar tan inolvidable como una violación tumultuaria entre zombies.

La temblorosa línea de Matsumoto logra, extrañamente, un verismo que le da lógica a la historia y es lo que logra, finalmente, que aplaudamos de pie una obra en la que la mención de Totoro o la vista de una pila de cadáveres consumiéndose coincidan entre las páginas de una misma obra. Las líneas entre géneros, entre lo políticamente correcto e incorrecto, entre lo dócil y lo salvaje, entre lo inocente y lo agreste van desapareciendo.

lunes, 29 de agosto de 2011

Renee Freak



Algo que vuelve aún más disfrutable la lectura de la obra de Renee French -al menos en lo personal-, es que continúa siendo infranqueable, auténtica y misteriosa.

Conocí el trabajo de esta autora gracias a la recopilación que Dark Horse hizo en 1997 de su novela gráfica The Ninth Gland (serializada meses antes en la antología Dark Horse Presents). En ésta, a través de unos trazos que en principio harían pensar que fueron pensados para ilustrar un cuento infantil, French cuenta la historia de una niña que encuentra un extraño animal, semejante a un caballo o burro con una herida. Este ser, no obstante, revela una naturaleza aún más extraña cuando se descubre que debajo de su herida habita otro ente más; y esta experiencia narrativa se vuelve aún más inaudita y alucinante cuando a la pequeña se le ocurre llevar al animaloide ése con un extraño doctor que trabaja en el sótano de un hospital.

Y es que esa es más o menos la historia. Con French nos encontramos siempre frente a una serie de sucesos bizarros, que arrancan de manera podríamos decir coherente, y terminan en un alucine bendito.

Me gustaría decir que French nació en una villa en la punta de una montaña que se encuentra escondida por nubarrones, y perteneciente a un país que sigue sin localizarse en mapa alguno… pero la realidad es que nació en Estados Unidos, y le gustó la adaptación fílmica de Punisher protagonizada por Thomas Jane. Es decir, French es una verdadera freak que, creo, nunca terminaré de comprender.

Y eso pasa igual con Corny’s Fetish (también de Dark Horse) y más recientemente con The Soap Lady (un cuento para niños azotados), Micrographica (galería compuesta por dibujos microscópicos) y The Ticking, su trabajo más reciente (ambos para Top Shelf Productions).

En The Ticking, vemos la historia de Edison Steelhead, un niño que sufre más por la reclusión que vive junto a su padre en una isla, que por la deforme cabeza que también heredó de él. Las vidas de ambos se consumen en la lejanía hasta que llega la nueva ‘hermana’ de Edison, quien no sólo parece un chimpancé, sino que se trata auténticamente de un chimpancé.

Se trata de una novela gráfica de 216 páginas, que presenta dos viñetas por página y con los diálogos o prosa al calce de cada cuadro.

Cómo podemos ver, las historias de French son crueles, y ese es su atractivo, pues todos sus personajes presentan las mismas inquietudes y pulsiones que vemos a diario en nuestra vida.

Y hasta ahora, French continúa haciendo el mismo tipo de historias, y sin dar una gran explicación… por lo cual, agradezco enormemente ese misterio que ha hecho de su obra.

Creo que a estas alturas, el mismo David Lynch (quien realmente ha decepcionado con su onanismo exacerbado en Inland Empire) quisiera tener la fuerza de French.


jueves, 11 de agosto de 2011

Aún recuerdo a Jenifer...



*NOTA: Debido a la carga de trabajo, me veo en la necesidad de hacer rescates electrónicos de la primera etapa de Iconoctlán, cuando era parte de Toquedequeda. De cualquier forma, creo que vale la pena darle un segundo aire a algunos textos renovados.


En 1974, el género del Horror pasaba por un muy buen momento: The Exorcist (William Friedkin, 1973) y The Texas Chainsaw Massacre (Tobe Hooper, 1974), entre otras películas, transformaban el género con un realismo acorde a los tiempos. Esto igualmente podía verse en la nueva tendencia del cómic de horror, caracterizada por una serie de publicaciones que, en formato magazine, accedían a un nivel mayor de libertad discursiva, y la cual era maximizada por el blanco y negro con que se publicaban.

De esta etapa se recuerdan títulos como Dracula Lives!, Vampire Tales y Tales of the Zombie publicados por Marvel; así como Creepy, Eerie y Vampirella, publicados por Warren.

De aquel año se recuerda especialmente una historia publicada en Creepy 63 (julio de 1974), titulada Jenifer.

Dibujada por Bernie Wrightson y escrita por Bruce Jones, no sólo fue el acto que catapultó a ambos autores, sino que igualmente se convirtió en una de las historias breves de Horror más célebres de cualquier medio. En ésta, un individuo de caza en un bosque se encuentra con un cuadro digno de Goya: una mujer a punto de ser decapitada con un hacha por un hombre enloquecido. El extraño en la escena decide entonces ayudar a la mujer, y en el acto el casi homicida muere a manos del extraño: ya no podrá conocer la razón detrás de dicha escena. Cuando el extraño ve el rostro de esta mujer, encuentra una deformidad que le produce un horror y una atracción a la vez. El extraño decide llevarse a la mujer llamada Jenifer a su casa, pues muestra signos de discapacidad mental y, finalmente, no sabe con quién llevarla. El caso es que, como Otilia Rauda, la mujer de rostro espantoso muestra un esculpido cuerpo dispuesto a enloquecer al sexo opuesto y eso es lo que no sabía el extraño.

Como enigmas permanecen la horrorosa y atractiva, a la vez, fisonomía y psicología de Jenifer, que de esta historia han hecho ya un clásico. Hace un par de años el maestro del giallo italiano Dario Argento, realizó una adaptación de esta historia para la serie Masters of Horror, y comentó que a su juicio Jenifer se trata de un ser extraterrestre… lo cual ofrece un giro muy interesante a la percepción que se tiene del personaje. Si quieres leer las diez páginas de esta historia dale un clic.

Jones quien, al igual que Wrightson, creció viendo y leyendo las historias clásicas de horror de los 40, 50 y 60, se manifestó como un autor entusiasta del género y a través de los títulos mencionados comenzó a realizar su leyenda. En 1980, en los sellos independientes Pacific y Eclipse Comics, realizó las antologías Twisted Tales y Alien Worlds, que en tan sólo 10 y 9 números, respectivamente, logró un conjunto de historias terroríficas y bellas que, con la ayuda de una gama de dibujantes extraordinarios (como Corben, Wrightson, Liberatore, Bolton, entre otros) permanecen como otro de los momentos importantes en la carrera de Jones.

Desde que inició en los años 70, este guionista y dibujante invariablemente guionizó diversas series, y durante gran parte de los 80 y 90 se dedicó a escribir cuento y novela de horror, así como a escribir diversas series de televisión (tal vez recuerden El caminante). Pero fue a principios del siglo XXI cuando Jones regresó al cómic de la mano de Marvel para escribir alrededor de tres docenas de la serie de Hulk, que lo colocaron nuevamente en el panorama de la historieta.

Por alguna extraña razón -tal vez porque convirtió al título en un intenso estudio de personajes en formato de thriller, que dejó en segundo término a Hulk, y en primero a Bruce Banner-, el Hulk de Jones no recibió la atención pertinente y parece perderse entre los cientos de títulos en las estanterías de comic… una verdadera lástima, pues esta etapa de Hulk fue algo de lo más trascendente de aquellos años.

A diferencia de Jones, Wrightson es un autor bien identificado en la industria, y precisamente por su ejercicio dentro del género. Sus diversas historias realizadas tanto para la Warren, como para DC y Marvel, lo convirtieron prácticamente desde los 70 en un maestro: su versión a Frankenstein (publicado por Marvel en 1980, y rescatado hace un par de años por Dark Horse) es un momento cumbre de la ilustración moderna y el cual, en 2012, será revisitado con una serie ilustrada por el mismo Wrightson, y escrita por Steve Niles, y en la que se cronicarán las desventuras del moderno Prometeo al cierre del clásico de Mary Shelley.

Redescubramos a Jones y a Wrightson.