viernes, 24 de febrero de 2012

Guardacomics

Y de repente, me encontré que pasaron más de dos meses sin que pusiera al día este blog... las excusas pueden ser muchas, sin duda varias de peso, pero de cualquier forma en el eter del interné perderán peso. Lo peor, y más descarado de mi parte, es que ni siquiera en esta ocasión lo pondré al día al cien por ciento, pues refritearé un post de hace algunos años en la primera etapa de este blog, pero con el cual -al menos- espero le brinde algo de movimiento a esta agua estancada. Prometo en los próximos días subir algo nuevo (si es que todavía anda por ahí algún lector de este espacio).

Hace tres años, en varias de las publicaciones mensuales de Marvel Comics se incluyó una página en la que varios escritores y dibujantes en breves palabras revelaron cual era el destino de sus cómics. Por la forma en que lo describían, supongo se refirieron a los ejemplares que reciben como copias de trabajo o promoción, por parte de Marvel y otros sellos; supongo (no creo que regalen su colección de Miracleman, o su colección del Fourth World de Jack Kirby, por ejemplo, ¿quién en su sano juicio lo haría?).

En fin, el caso es que Peter David, Marc Guggenheim, Leinil Francis Yu, John Romita Jr, Bryan Hitch y Joe Quesada, comentaban que sus copias las regalan a amigos, a niños o, inclusive, los donan a asociaciones de caridad. Quesada, de hecho, dice que si le toca leer alguno en la oficina, el café, el aeropuerto, donde sea, lo deja en ese lugar, pues nunca se sabe quién podrá tomarlo y, además, que podrá lograr esa lectura potencial y fortuita.

Sin embargo, en lo personal, lo que más llamó mi atención fue que tanto Robert Kirkman, como Mick Carey y C. B. Cebulski, aseguran que ellos ponen sus cómics cerca de su cama para irlos leyendo conforme puedan y, posteriormente, los van colocando en cajas donde los dejan dormir durante muchos años, en espera de que en algún inesperado momento tengan el tiempo suficiente para organizarlos… the story of our lives.

¿Me pregunto de cuántos lectores y coleccionistas el caso será este mismo? Y a mí me resulta interesante porque vivo en las mismas condiciones: tengo alrededor de 40 cajas especiales para cómics llenas de los mismos, varias más de huevo (esas pinches cajas se usan pa’ todo) e infinidad de bolsas llenas de cómics; y bueno, las ‘novelas gráficas’ ocupan un librero y tengo material para llenar otros dos o tres. ¿Y cuando los voy a organizar? Me preguntarán y me pregunto... "No sé", respondo.

La verdad es que necesitaríamos que el día durara unas 35 o 40 horas, y que me encontrara a alguien que me sostuviera económicamente para que me permitiera leer todo lo pendiente, organizar y, por supuesto, continuar comprando ejemplares (si a esto le agregamos que las mismas circunstancias padezco con DVD, libros y CD, ¡nos podemos imaginar entonces el horror de la covacha!).

Alexandro Jodorowsky durante los años 70, en un par de entrevistas que he leído, llegó a mencionar y comentar orgullosamente acerca de su comicteca (algo muy extravagante en aquella época a ojos de los entrevistadores y, supongo, muchos lectores), a la cual decía alimentar constantemente y llevar a México, París o Estados Unidos, o cualquiera de los lugares que lo recibiera.

Hace unos años, en una entrevista que le hice, me decía que eran ya tantas las historietas que tenía y, sobre todo, las distintas ediciones y copias de su misma obra, que lo que hacía era que los ejemplares que le enviaban las editoriales los colocaba en una mesa a la entrada de su casa, para que los invitados tomaran y se llevaran los que quisieran… sin duda, quisiera ser un invitado a la casa del maestro.

Esto me lleva a preguntarme: ¿Cómo habrá crecido mi colección en 20 años, y qué me llevará a pensar entonces? Por lo pronto, mis cuestionamientos sobre el espacio habitable son realmente graves.

martes, 3 de enero de 2012

Lo mejor del 2011, según yo

El 2011 vino, saludó y se fue. Yo todavía como que no me encuentro en el 2011, y ya se ha ido… De esa misma forma me pasó con los cómics: tengo la sensación de que se crearon y publicaron muchas cosas buenas, pero me ha costado trabajo recordar las que líneas más abajo enumero, y tengo la sensación de que aun así hay varias que olvido… no se sí sea la edad o el hecho de que en el 2012 se acaba el mundo… dicen.

En fin, que hubo cosas nuevas muy buenas, títulos que ya fueron mencionados en la lista del año pasado y que siguieron sobresaliendo durante el 2011, así como las infaltables recopilaciones. Empezaré con los títulos que repiten este año, para dejar al final las novedades sobresalientes durante los pasados doce meses. Espero les resulte interesante y que despierte su interés.

Neonomicon (A. Moore y J. Burrows, Avatar), Scarlet (B. M. Bendis y A. Maleev, Icon), SHIELD (J. Hickman y D. Weave, Marvel), Scalped (J. Aaron y R. Guera, Vertigo), Punisher MAX (J. Aaron y S. Dillon, Marvel MAX) y Love and Rockets: New Stories (G. y X. Hernández, Fantagraphics), Black Jack (O. Tezuka, Vertical Inc.): Todas estas series formaron parte de lo mejor del 2010, y continuaron con un nivel bárbaro durante el 2011. Moore y Burrows concluyeron su cruento relato lovecraftiano; Hickman y Weaver siguieron alucinando con las posibilidades protohistóricas del Universo Marvel; Aaron y Guera siguieron construyendo el mejor thriller en cómic desde hace varios años, y junto a Dillon Aaron llevó a niveles de violencia inesperados al Castigador; mientras los Hernández nos estregaron otra joya impoluta con el volumen 4 de Love and Rockets New Stories, y el Black Jack de Tezuka continuó impactando con su riqueza anecdótica.

Y ya en desorden total, lo siguiente:

The Eyes of the Cat (A. Jodorowsky y Moebius, Humanoids): Aunque poco conocida, ésta se trata de una de las grandes obras de la historieta, realizada en 1977 por estos maestros. Una historieta sin diálogo y con elocuencia narrativa, que hace cosa de un mes fue reeditada en edición de lujo, limitada (tan sólo 750 copias) y en gran formato. Increíble.

The Metabarons (Alexandro jodorowsky y Juan Giménez, Humanoids): La saga de esta Space Opera no es extraña a los lectores del mundo; sin embargo, en EU no se había tenido una publicación en su formato original de dimensiones de álbum francés y sin censura. Ahora Humanoids publicó una recopilación completa en una edición Omnibus de 1000 ejemplares, y el resultado es bellísimo.

Swamp Thing, Animal Man, Justice League Dark, Batman, Action Comics, I, Vampire (DC Comics) El suceso de 2011 en términos comerciales fue el New 52, el relanzamiento del Universo DC como estrategia para encontrar nuevos públicos. No todos los títulos han sido rescatables; pero sí nacieron varios que han sido muy interesantes como los que se mencionan en esta entrada: Scott Snyder creó grandes momentos en ST y Batman; Jeff Lemire parece estar rememorando la gran etapa de Jamie Delano en Anima Man; Peter Milligan ha logrado balancear notablemente un superequipo de personajes fatalistas en Justice League Dark; Morrison rescata una vez más la esencia del Hombre de Acero; e I, Vampire ha sido un cómic de vampiros inesperado.

Witch Doctor (Brando Seifert y Lukas Ketner, Image/Skybound): Últimamente, los autores de cómic de horror se toman muy en serio sus series, y se encuentran en un problema cuando no les quedan muy bien… Seifert y Ketner, nóveles autores, se lo toman hasta con buen humor, y el resultado es una serie extraordinaria. Ya queremos ver su miniserie del 2012.

Crossed 3D y Crossed Psychopath (Avatar): David Lapham, sin duda, se reveló como uno de los guionistas más peligroso del cómic estadounidense con su versión al Crossed, creado por Garth Ennis y Jacen Burrows. Acompañado por los dibujantes Raulo Caceres y Gianluca Pagliaraini presentó dos de las historias más violentas que se hayan visto en cómic, ya sea por actos no consumados en este medio hasta entonces o por reproducir otros en 3D. Como en Primer Impacto: hay que verlo para creerlo.

The Ultimates (J. Hickman y E. Ribic, Marvel)) Aquí vemos qué sucede cuando se alían uno de los guionistas más propositivos de cómics de superhéroes al momento y uno de los dibujantes más perfectamente estilizados. El resultado es un cómic de superhéroes de proporciones épicas perfectas.

Hellraiser (Clive Barker, Chistopher Monffete; Leonardo Manco y otros, Boom Comics)) Tras dos décadas de la primera y única serie basada en los personajes de Barker, Boom regresó con esta serie que continúa con estos mitos y con el mismo Barker como capitán. Muy buen en general, y con algunos momentos realmente inolvidables.

Lychee Light Club (Usamaru Furuya, Vertical Inc.): Esta obra de marcado tono nihilista, es un sobresaliente trabajo de Furuya, mangka que ha brillado en la escena independiente nipona y que afortunadamente está llegando a Occidente a través de las traducciones al inglés del sello Vertical. Su adaptación al clásico de la literatura japonesa: No Longer Human, también ha comenzado su publicación.

Xombi (John Rozum y Frazer Irving, DC Comics): Una de las grandes pérdidas del antiguo orden en DC, tras la llegada de New 52. Las coloridas imágenes de Irving le dieron dimensión a las surrealistas historias que Rozum retomó de una serie que escribió una página importante hace cerca de quince años.

Loose Ends (Jason Latour y Chris Brunner, 12-Gauge): Una historia de hampones y crímenes en Miami, con el dramatismo necesario y una realización gráfica extraordinaria y espectacular, definida por la importancia en el diseño que han respaldado los esfuerzos editoriales de Brian Stelfreeze , Doug Wagner, Jason Pearson y Cully Hamner.

Y aquí un par de links, para checar las listas de los colaboradores de Revista Comikaze , y la del sitio Índice realizada por Luis Reséndiz, Pablo Alva y William Saints.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

No Longer Human y Holy Terror

No Longer Human, de Usamaru Furuya (a partir de la novela de Osamu Dazai), 1

Vertical Inc.

11 dólares

En Japón, la novela No Longer Human es un clásico de la literatura del siglo XX y es considerado el 2º bestseller en la historia de la literatura de dicha nación. Escrita por Osamu Dazai en 1948, se trata de su tercera novela y última, pues la terminó poco antes de suicidarse.

El de Dazai es el caso del autor genial cuyos demonios terminaron por devorarlo, aunque en el proceso se convirtieron en su propia musa decadentista.

Usamaru Furuya, autor de culto en el manga, escogió No Longer Human para uno más de sus acercamientos a la oscura mente humana (ahí está el precedente en Occidente de Lychee Light Club, reseñada ya en Iconoctlán, en la que se presenta un peculiarísimo grupo de jóvenes apocalípticos), y el resultado es una obra que no deja indiferente al lector.

Ahora, gracias a Vertical Inc. (sello que también se encargó de traducir al inglés Lychee Light Club), podemos leer esta obra que se construye sobre el vacío existencial del ser humano durante el siglo XX (no creo que durante el XXI cambie mucho la cosa).

Esta ríspida historia surge a partir del diario de Yozo Oba, encontrado por un guionista sin ideas. El diario se titula No Longer Human, y retrata a un joven que desde que recuerda ha estado insatisfecho con su condición como humano y aterrorizado por sus congéneres. Para hacer la vida más llevadera ha empleado una impostada actitud de buena onda, que lo ha convertido en su historial escolar en poco menos que un payaso, y ganándole la simpatía de todo mundo. Sin embargo, Oba parece que sólo estaba esperando el momento preciso para caer en el abismo. Lo que sigue es la perdición entre vicios, hasta llegar a un intento de suicidio medianamente malogrado… y ésta apenas es la primera de dos partes.

Para más o menos comprender la intensidad de esta obra, sólo digamos que buena parte de lo que sucede en esta historia refleja parte de la vida de Dazai, quien finalmente murió en un suicidio compartido.

Furuya, por su parte, muestra un talento notable al montar este drama, poniendo los énfasis donde se necesitan, y cambiando de técnicas para los flashbacks o las interpretaciones. Además, en la solapa de este manga, se explica que por primera vez esta autor trabajó simultáneamente una versión para Oriente y otra para Occidente, pues no se invirtió el sentido de las páginas para su publicación en EU (recordemos que en Oriente se lee de derecha a izquierda). ¿Acaso habrá dibujado totalmente dos versiones de manera simultánea, así como Werner Herzog filmó simultáneamente sus dos versiones de Nosferatu, una en alemán y otra inglés? Pensarlo tan sólo me parece de locos, pero sin duda se trata del estado correcto para lograr esta sobresaliente obra.

Holy Terror, por Frank Miller

Legendary

30 dólares

No soy politólogo ni creo ser un opinólogo versado en el tema como para defender una posición o desacreditar otra. Como cualquier ciudadano tengo mi opinión y perspectiva de las cosas. Y entiendo que recientes declaraciones, e inclusive su más reciente trabajo, de Frank Miller han sido un tanto reaccionarias y viscerales, por decir lo menos.

Como se sabe, Holy Terror, la más reciente novela gráfica de Miller, originalmente fue concebida como una historia de Batman contra Bin Laden… efectivamente, se anunciaba como una historia muy esquemática a la usanza de las de hace más de medio siglo, cuando el Capi madreaba a Hitler, por ejemplo, y como el mismo Miller lo subrayó.

Sin embargo, conforme Miller fue trabajando en ésta, el discurso aparentemente se fue volviendo un poco más virulento, provocando que Miller decidiera dejar a un lado a Batman, para crear al personaje Fixer, y haciendo a un lado a DC para dejarse arropar por el naciente sello Legendary (según el propio Miller, no tuvo ninguna desavenencia con DC que lo llevara a salir de esta editorial).

El resultado final, como no pocos lo han visto y dicho ya, es una obra cuyo discurso en contra del mundo musulmán ha caído muy pesado, por ser directo y panfletario (sobre el sentido de esta obra, Grant Morrison le dijo a Miller que si quería pronunciarse en contra de Al Qaeda y combatirlo, que mejor se sumara al ejército para hacerlo de forma más efectiva, y dejara de enfrentar a un personaje de ficción como Batman, contra una amenaza real). Será lo mejor, entonces, que cada lector tome su posición ante el discurso de la obra.

Dirigiéndonos ya, entonces, a la cuestión gráfica y formal Holy Terror es un gran espectáculo digno de un gran maestro del medio. Antes de que se explotara el tan promovido estilo widescreen en Planetary por Bryan Hitch, Miller ya había explorado de forma objetiva los alcances de la página apaisada con 300. El resultado fue algo sorprendente, y lo obtenido en Holy Terror no lo es menos.

Si ya desde Ronin se notaba la fuerte influencia de maestros de la historieta europea (como Hugo Pratt, José Muñoz y Alberto Breccia) en el trazo y narrativa de Miller, en el siglo XXI creo que vemos a un Miller inmerso totalmente en una escena que no es la estadounidense, rompiendo totalmente con la forma del relato heroico estadounidense.

Toda la secuencia inicial del encuentro entre Fixer y Natalie Stack, una suerte de Catwoman, es un portento de montaje, en el que todo se construye en base a los espacios de luz que estratégicamente Miller permite que se escapen entre las manchas de tinta. Ya hacia la tercera parte del libro, hay algunos momentos gráficos menos logrados; pero, en general, la obra no carece de movimiento y fuerza.

Discutibles pueden ser entonces el tema y los protagonistas de Holy Terror, pero el resultado es un gran espectáculo de persecución y venganza, razón principal por la que los lectores de Miller hemos adquirido esta obra... aunque igualmente nos recuerda lo trascendente que pueden ser los 'monitos' en la vida pública.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Las aventuras de Tintín

Si desean checar un comentario sobre Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio, vayan a Ojos más que abiertos.

martes, 22 de noviembre de 2011

Black Jack Volume 15

Black Jack Volume 15

Publica: Vertical Inc.

17 dólares

Para los primeros años de los años 80, Black Jack parecía comenzar a perder un poco de fuerza (recordemos que la serie finalizó en 1983): Los casos médicos comenzaban a ser demasiado rebuscados y las resoluciones médicas perdían fuerza y los desenlaces, por ende, parecían quedar incompletos.

Esto, por supuesto, lo digo con dificultad y de manera un tanto insensible, pues el nivel de esta obra de Osamu Tezuka seguía siendo impresionante en términos generales y como parte de su mismo corpus autoral. Finalmente, mantener esta saga durante diez años, a tan buen nivel, y a la par de la realización de otras obras, nos demuestra claramente el gran nivel autoral de Tezuka.

Tal vez lo extraordinario de forma integral ya no era tan fácil lograrlo en las entregas mensuales de esta obra, sin embargo, seguía sucediendo de vez en cuando, y la espera mensual para nada que era mal correspondida.

Así, tal vez, tras la lectura de quince volúmenes el lector de BJ esté un poco insensible e incapacitado para opinar cabalmente sobre un volumen en específico de la saga (y a la cual le restan tan sólo dos más para finalizar); sin embargo, haciendo un esfuerzo y comparando, la trascendencia de la obra logrará salir a flote.

El Volumen 15 de Black Jack se compone de 14 historias repartidas en cerca de 300 páginas. Cada una de poco menos de 20 páginas y autoconclusivas. De tal forma, que podemos inferir el talento que debe tenerse para entregar mensualmente historias que tengan un desarrollo, nudo y desenlace, y con elementos tan intrincados como los de BJ, en ese corto número de páginas.

Tezuka elabora un melodrama de amores imposibles y culpas a partir de las cirugías plásticas y el éxito en los espectáculos (A Star is Born); a partir de un padecimiento que de sus víctimas prácticamente hace vampiros, crea un relato gótico (Dedicated to Dracula); de una niebla perniciosa y una mujer obstinada hace un relato de desesperación dilatada (Fog); salvar de un cáncer a un enfermo no es cualquier cosa cuando éste se trata de un ganador del Premio Nóbel por un supuesto medicamento que evita dicho padecimiento, BJ debe de resolver el dilema(The Next Chance); y, entre otros sucesos, vemos los berrinches de antología que realiza Pinoko, cuando BJ no regresa a su casa debido a un posible contagio de cólera, y dejando a una enferma esperando (A Cholera Scare).

De especial atención están un par de historias: A Happening at Dawn, la cual posiblemente es una de las historias más gráficas de BJ al ilustrar en buena medida una cirugía cerebral en un niño que calló en una zanja; y que seguramente habría sido imposible ver publicada en alguna otra parte del mundo en su momento, pues aunque no hay excesos de sangre ni viscosidades (obviamente, estamos hablando de un manga en blanco y negro), la trepanación no resulta cualquier cosa.

Y la otra historia es A Surgeon Lives for Music, en la que un notable cirujano admirado por el mismo BJ, sorprende no sólo por sus grandes dotes en la mesa de disección, sino igualmente porque su desempeño siempre lo hace acompañado de música, sin perder concentración alguna. La historia de por qué ese amor casi obsesivo con la música es una que le llegará a los coleccionistas de discos u otros objetos, y que provocará un mayor odio en los Estados totalitarios. Sin embargo, parte importante de la peculiaridad de esta historia es que en su acto inaugural este cirujano escoge el tema Let It Be, de The Beatles, para su operación. Parte de la letra de dicha composición se reproduce entre las viñetas e, inclusive, a pie de página se dan los respectivos copyrights. Como se sabe, los temas de The Beatles son algunos de los más socorridos en diversos medios, aunque pocas obras son las que logran obtener el permiso para ser reproducidas, haciendo así de esta historia de Tezuka una absoluta curiosidad.

martes, 1 de noviembre de 2011

Max y Bardín en México

Esté jueves, sí, este jueves 3 de noviembre, se inaugurá en el Centro Cultural de España una exposición retrospectiva de la obra de Max, historietista español de trascendencia internacional y multipremiado. Sí, sé que tal vez varios lectores de historieta no hayan escuchado hablar de Max, pero sólo les diré que Max lleva casi cuatro décadas construyendo historietas, referentes de varias generaciones y en todos los géneros y subgéneros habidos y por haber. Se trata del primer autor en ganar el Premio Nacional del Cómic, en España, en 2007. Y, simplemente, digámoslo clara y sencillamente, es uno de los autores de cómics más importantes e interesante a nivel mundial en la actualidad.

Como muestra está Bardín, el superrealista (Ediciones La Cúpula) fue la razón por la cual Max (Francesc Capdevila) obtuvo el Premio nacional del Cómic.

Bardín es un individuo que viste traje y corbata, seguramente vive en los años 30 del Siglo XX, apogeo del Surrealismo, pues un buen día el Perro Andaluz (heredero y depositario universal de los poderes superrealistas desde 1929, según él mismo cuenta), en un esfuerzo por continuar con lo que Dalí y Buñuel le quitaron, decide brindarle los poderes necesarios para acceder al Mundo Superreal y, de esa forma, descubrir los misterios del inconsciente como solución a la realidad.

Y es así que Max nos entrega entonces diversas historias bañadas en referentes culturales, proésas gráficas e ideas suculentas.

“Dibujar es un acto de amor gratuito, anónimo y automático. ¡¡¡Es un acto desinteresado y puro!!!”, dice Max en voz de Bardín como principio de vida. Y es así que como una suerte de superhéroe metafísico Bardín se enfrenta, por igual, al atemorizante e inefectivo poder de los dioses y al desesperante, críptico y encabronante ejercicio de los sueños.

El éxito de esta obra ha logrado que se edite una edición en catalán, y que igualmente Max lleve ya otros premios bajo el brazo.

Conocí la obra de Max por la lectura de un libro de su personaje de culto Peter Pank, y por la lectura de Nosotros somos los muertos, encomiable esfuerzo editorial en el que reunió durante la pasada década algunos de los mejores ejemplos del cómic independiente internacional.

Estos proyectos, junto con Bardín (muy cercano a la construcción visual implementada por Chris Ware), manifiestan claramente la obra de un autor poliforme en el buen sentido: no se ha casado con un estilo o con personaje alguno; por el contrario, ha experimentado a partir de sus necesidades artísticas y eso lo ha llevado hasta el sitio del editor, como vocero de una escena alternativa en un medio que comúnmente se casa con una idea.

Así, vemos que Max es un autor para todas las estaciones. Desde 1973 en que comenzó a trabajar de manera constante en el cómic underground español, su voz ha trazado diversos caminos y acompañado diversas generaciones de lectores.

Bardín, igualmente, ha sido editada ya en el mercado estadounidense por Fantagraphics, y una monografía muy interesante sobre MAX ha sido editada por Dolmen Editorial. Por supuesto, no es sencillo encontrar este material, pero hay que esforzarse.

Si les interesa el cómic como medio, entretenimiento y arte en general, no falten este jueves a las 19 horas al Centro Cultural de España (Guatemala 18, Centro Histórico), para la inauguración a la muestra de Max, donde él mismo estará presente. E igualmente, el martes 8, a las 19 horas, a la conferencia “La ilustración y el cómic: relaciones y diferencias”, en el mismo lugar. Todo esto ya como arranque de las actividades de Festo, 1er festival de Autores de Cómic, que va a estar trepidante.

lunes, 3 de octubre de 2011

The Brides of Mr. X and other stories

The Brides of Mister X and Other Stories, por Jeffrey Morgan, e ilustrada por Shane Oakley y D’Israeli.
Dark Horse
50 dólares

Los años 80, sin duda fueron una época especial. En el ámbito del cómic, fue cuando surgieron voces importantísimas y trascendentales del cómic de autor e independiente, que afectaron inclusive hasta el mainstream. Alan Moore, Frank Miller, Howard Chaykin, los hermanos Hernández, cambiaron la forma de leer y hacer cómics. Otro autor importante en este ámbito, aunque por alguna razón su trascendencia no ha sido tan publicitada, es Dean Motter, quien con Mister X creó otro parangón de aquella década y el cual, sobre todo, quedó enclavado en las influencias de muchos autores.

Mister X es el arquitecto de Radiant City, literal y figurativamente. A partir de una escuela de arquitectura que bautiza como Psychetecture, Mister X diseña una ciudad cuyos edificios afectan psicológicamente a sus habitantes llevándolos a crear y protagonizar caos en formas caprichosas. El Infierno en el que Radiant City poco a poco se va transformando no era el objetivo de su creador quien, entonces, ingiera la droga insomnalin que lo mantiene despierto las 24 horas del día, en un enloquecido intento por rescatar la ciudad que él construyó y condenó a la vez.

Esta magnífica obra fue construida en su primer movimiento (de cuatro números) por Motter, con diseños de Paul Rivoche y con dibujos e historias de Xaime, Gilbert y Mario Hernández. La historia principal, ilustrada por Xaime, es de una belleza estética tan sobresaliente, que resulta un crimen sea tan poco conocida. Durante la década de los 80, entre estos números y unos subsecuentes ilustrados por Seth (el mismo de Palookaville), la historia de Mister X llegó a los 15 números. Tras la salida de Motter de Vortex, el sello canadiense que publicaba el título, se llevó a cabo una segunda etapa escrita por Jeffrey Morgan, e ilustrada por Shane Oakley y D’Israeli.

Bajo el nombre de The Brides of Mister X, Dark Horse recientemente publicó una recopilación con toda esa segunda etapa (hace poco más de un año publicó el Mister X: The Archives, que recoge los clásicos escritos por Motter) en poco más de 300 páginas.

De importancia radical en la trascendencia de Mister X fue la calidad en los dibujos y sus colores; a través de estos elementos se proponía una ciudad un tanto laberíntica en medio del Art Deco y el Bauhaus, en medio del pasado y el futuro. La locura que componía una ciudad en llamas mentales y literales subraya el vértigo en la segunda etapa, pues ahí el arte se reprodujo únicamente en blanco y negro, y los trazos esquizoides de Oakley y D’Israeli, entonces, sugirieron mayor insanidad.

El desconocido Morgan, ahora me entero gracias a un texto incluído en The Brides of Mister X, en los años 70 fue colega de Motter, con quien inclusive grabó un disco de ambient electronico, y poco después fue editor de la revista Cream, una trascendente publicación de rock durante los 70 y 80. Es así que la escritura de los 12 números que componen la segunda etapa de Mister X resultan en una anomalía en la carrera de Morgan, aunque una anomalía muy lograda.

Prácticamente los tres arcos narrativos escritos por Morgan: The Brides of Mister X (dibujado por Oakley), Limbo y Dedicated User (ambos ilustrados por D’Israeli) son un acercamiento al abismo: Primero, Mister X es contratado en un supuesto intento por rescatar a Radiant City, siendo tan sólo presa de un plan que deja peor parada a la ciudad junto a su arquitecto; segundo: Mister X es protagonista de un viaje por el subconsciente que le permite entender el trago amargo conocido por vida que vive; y tres: Mister X reaparece tan sólo para caer en un estado de sueño perpetuo, provocando que más de una de sus novias lo busque y, dejando claro, que casi nadie sabe quién es en realidad Mister X.

Mister X fue algo peculiar en su momento, y actualmente lo sigue siendo. Fue un proyecto que mostró el debate artístico y existencial que Motter constantemente protagonizaba en su mente, y a partir de su profesión como diseñador gráfico, ilustrador y narrador. El cómic, como un todo que en su centro guarda una idea motora de diseño en varios aspectos, permitió así que Mister X se convirtiera en una obra que abriera debate sobre los alcances del mismo medio, y que hoy día esta obra continúe siendo recordada en gran medida por profesionales del medio.

El mismo Mark Waid (en la introducción que abre The Brides of Mister X) se aventura a decir que Motter logró más en la idea de diseño dentro de un cómic, que lo que Eisner o Steranko hicieron en su obra… me parece que Waid exagera un poco; pero aunque consideró que lo logrado por los dos maestros mencionado es más fundacional que lo logrado por Motter, sí creo que es igual de trascendente.

Finalmente, Mister X permanece como una narrativa que continúa despertando interés e ideas, como la misma Somnópolis continúa develando misterios para su creador.