viernes, 14 de noviembre de 2008

VR: Black Jack Volume 2

VR: Black Jack Volume 2 (Vertical), de Osamu Tezuka

Joder… qué bueno es Black Jack.

Algunos posts atrás habrán leído un comentario acerca del maestro Osamu Tezuka (considerado en Japón como Dios en la Tierra, y orgulloso comparsa de Alan Moore en el mundo), a propósito de los 80 años de su nacimiento. Y todavía en Toquedequeda.net reseñé el primer volumen de Black Jack hace casi un par de meses (chéquenlo aquí http://www.toquedequeda.net/iconoctlan/2008/09/26/vr-black-jack-volume-1). Está próximo a aparecer el volumen dos y, como amenacé, aquí está mi comentario al respecto.

En donde se encuentre Tezuka (fallecido en 1989), vaya un verdadero agradecimiento y reverencia por Black Jack y muchas otras de sus obras. Esto tal vez tendría que ponerse al final de un texto, pero de verdad que tras leer el mencionado volumen 2 de BJ, no podía esperar más. Siento esa efervescencia interna que queda tras una lectura intensa.

Doce capítulos más se suman al recorrido de BJ en Norteamérica vía el sello Vertical. Este segundo volumen permite conocer un poco más sobre el protagonista, así como sorprendernos del enorme talento de Tezuka.

Igualmente, el numeroso elenco reunido en las 303 páginas de este volumen (agreguen 20 más aquellos que tengan la suerte de adquirir la edición en pasta dura, con una historia extra) permite de forma sobresaliente (me parece que mucho más que en otras ocasiones) observar esa interesante técnica de Tezuka para construir un elenco secundario. Es decir, muchos de los personajes secundarios en sus historias presentan los rostros de personajes ya vistos en otras de sus obras: Tezuka no sólo aplicó la influencia de la narrativa del cine expresionista a su obra, sino que igualmente como si se tratase de cine creó una serie de rostros que utilizó en diversas historias y con diversos roles. Tezuka creó un equipo de ‘actores’ a los cuales les dio diversos papeles en sus numerosas obras. ¿Sorprendidos? Creo que no somos pocos los que estamos así.


Quienes hayan leído el primer volumen de BJ, y esperen que para este segundo ya presente cierto resquebrajamiento en su frialdad, sigan esperando porque esto no sucede (ni sucederá en los restantes 15 volúmenes). BJ continúa cargando millonarias cuentas a sus pacientes, aunque su incisivo olfato para detectar seres detestables por otro lado parece afinarse.

Así, en Granny este cirujano se enfrenta a una historia filial estrujante de sacrificio; en Dirtjacked, BJ se enfrasca en un accidente con niños, de esas historias que tanto le gustan a los mangakas (The Drifting Classroom de Kazuo Umezu, y Dragon Head de Minetaro Mochizuki, como ejemplo); en The Ballad of the Killer Whale, presenciamos la extraña relación de BJ con una ballena asesina; y en Assembly Line Care, BJ funciona como sádico deux ex machina, permitiendo a Tezuka demostrar a través de brillantes vueltas de tuerca que la frialdad de BJ es extraordinariamente redentora de la especie humana.

Quiero resaltar que cada una de las historias de BJ es realmente valiosa, pero en este volumen a mi juicio sobresalen tres por distintas razones: en la reseña al primer volumen de BJ se mencionó, por supuesto, el peculiar trazo físico de BJ, dentro del cual la cicatriz que le cruza la cara es fundamental, en Where Are Thou, Friend?, presente en el voumen 2, se nos revela la razón de tal charrasca; en Pinoko’s Challenge, la curiosa pareja de BJ es protagonista de un conflicto altamente cardiaco cuando intenta inscribirse a una universidad (recordemos que Pinoko es una joven de 18 años, cautiva en un cuerpecillo de unos tres años) y, junto con BJ, entendemos que esto es imposible.

Y finalmente, también inscrita dentro de las historias de final nada feliz, se encuentra Stradivarius, en la que BJ es vencido por la naturaleza en el intento por salvar a un violinista. Además de construir una historia de esfuerzo desesperante, en las 23 páginas de este relato Tezuka transmite en breves palabras y unas cuantas viñetas la intensidad del amor que podemos llegar a sentir por algún objeto.

La próxima semana (el miércoles, para ser precisos) se pone a la venta este volumen. Si no quieren esperar y no han leído el primer volumen, creo que ya sabrán qué hacer entonces. Vayan acá para checar la mencionada historia de la ballena asesina: http://www.vertical-inc.com/blackjack/index.html , e igualmente ahí pueden conseguir estos volúmenes si una tienda de cómics cercana a ustedes es aún un espejismo.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Antes de Obama estuvo Washington

Con incredulidad y felicidad, a la vez, hemos visto reproducida la foto de Barack Obama posando frente a la estatua de Superman en Metropolis, Illinois; y aún más impactados nos hemos enterado de que el inminente presidente del vecino país colecciona cómics de Spider Man y Conan… ¿es que acaso esto es el anuncio del fin del mundo en el 2012?

Vaya usté a saber. Por lo pronto rescato y pongo al día este texto (visto en Toquedequeda.net , el 11 de julio de 2007) en el que recordé a la primera presidente de EUA, afroamericana por cierto, según la ficción del maestro Frank Miller, y en vísperas de la muerte de ésta.

El 11 de julio de 2007 se puso a la venta en Estados Unidos Martha Washington Dies, continuación y epílogo de una obra brillante y que, definitivamente, queda por redescubrir.

Escrita por Frank Miller y dibujada por Dave Gibbons, Give Me Liberty fue uno de dos proyectos que Miller realizó para Dark Horse (el otro es el impresionante Hard Boiled, con Geof Darrow) a principios de los 90, cuando el historietista salió echando chispas de DC y Marvel Comics en busca de mayor libertad creativa y respeto a sus derechos como autor.

Esta obra, que tal vez será oro molido para productores de cine en no poco tiempo, permite ver el lado más político y subversivo de Miller quien decidió darle el nombre de la Primera Dama de ‘América’ (obviamente, el de la esposa de George Washinton) a una joven afroamericana que sale de un ghetto para combatir al Estado y formar parte de sus filas de soldados en algún momento; aunque invariablemente termina, de nueva cuenta, como enemiga de un Estados Unidos alternativo. Y se dice alternativo, porque la historia comienza con el nacimiento de Martha en 1995 (cuando Edwin Rexall, el presidente electo de esta historia, decide agrupar lo más pobre del país en una colonia-prisión) y termina en 2097, cuando Martha carga 101 años de vida y, nuevamente, compone una de las figuras de oposición al gobierno.

La saga de Martha Washington se compone de tres miniseries y tres números especiales, contando el Martha Washington Dies.

Este trabajo, como vemos, precede a Sin City y 300, y es tal vez por su tono pesado y de Ciencia Ficción dura que, a pesar de tratarse de un éxito editorial en su momento, no se trata de una obra muy mencionada ni citada.

Es interesante observar que Gibbons participó en dos visiones muy políticas y críticas de autores clave en la historieta: ésta de Miller y el Watchmen de Alan Moore.

Recuerdo que cuando la importación de cómics no era algo común como hoy día, me costó años y trabajo conseguir los cuatro números Prestige de la primera miniserie. Hoy, la recopilación seguramente está esperando en varias tiendas y por internet.

El oneshot que cierra la historia de esta mujer presenta, además bosquejos y notas de Miller y Gibbons.

Sin duda, a Martha Washington no la vamos a olvidar.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Alan Moore y el horror en el 2009

Estimadas iconoctlanas e iconoctlanos, me es grato comunicarles que el 2009 será un año prolífico para Dios en la Tierra, es decir, Alan Moore. Pues no sólo Top Shelf editará el libro 4 de The League of Extraordinary Gentlemen, Century (el grimorio del maese: The Moon & Serpent Boomper Book of Magic, esperará hasta el 2010), sino que el sello Avatar ha anunciado a través del más reciente catálogo de Previews dos nuevas obras del barbado mago de Northhampton: Alan Moore’s Light of Thy Coutenance y Alan Moore’s Neonomicon Hornbook.

El primero (como la mayoría de las obras que Avatar ha publicado de Moore) se trata de un cómic realizado a partir de un relato en prosa, adaptado por Anthony Johnston e ilustrado por Felipe Massafera (a quien hemos conocido a partir de algunos impresionantes covers pintados que ha realizado para Anna Mercury, de Warren Ellis), en el que se desarrolla una historia de apariciones catódicas… o algo así.


Sin embargo, Alan Moore’s Neonomicon Hornbook es el importante –al menos a mi parecer- pues se trata del primer cómic de horror de Moore en muchos años. Este no está adaptado de ninguna fuente previa (cuento corto o poema, como Avatar lo ha hecho), y sí en cambio retoma conceptos creados por él mismo para The Courtyard, un relato de él que la misma Avatar adaptó hace unos años. Por si fuera poco, el buen Jacen Burrows (quien ha ilustrado muy buenos trabajos para Elllis y Ennis en el mismo sello) se encarga de las ilustraciones.

Recordemos que Moore ha estado en una especie de letargo historietístico tras el cierra de su ABC cómics, por lo que un cómic nuevo es un suceso para celebrar en grande. Además, la historia –cómo puede percibirse a partir del título- está influida profundamente por el otro maestro de Providence: H. P. Lovecraft. En enero será presentado un preview, y la serie ya en forma será publicada durante la segunda mitad de 2009.

-Les comento que el número 3 de Comikaze ya ha sido puesto a la venta. Me da gusto ver que los contenidos de esta publicación han mejorado en el corto periodo que lleva, y para no hacerles el cuento largo, entre otros encontrarán entrevista con Rubén Lara (diseñador e ilustrador de Fantomas en México), texto sobre la ciencia en los cómics, un homenaje de Óscar González Loyo al maestro Osamu Tezuka, y hasta un texto de los cómics de zombies de George Romero, por quien esto escribe (por cierto, chequen el número de noviembre de la revista Rolling Stone, para que lean la entrevista que hice con Peter Murphy -de Bauhaus, of course- y vean qué tiene en común con el mismísimo Alan Moore.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Oda a Ennis

Algunos posts atrás, discutíamos la pertinencia y necesidad de la publicación de historietas con temas un poco más complejos y demandantes que los que comúnmente encontramos en cualquier puesto de periódicos mexicano.

Como recordarán, esto se discutía a propósito de la inminente cancelación de The Punisher, escrita por Garth Ennis y acompañado en el dibujo (en el arco que cerrará este ciclo en el país) por el dibujante Leandro Fernández. Aparte de este suceso, algunos de ustedes se habrán enterado ya de que el director inglés de cine Sam Mendes está trabajando en lo que tal vez se convierta, finalmente, en la adaptación de la saga de Preacher al cine.

Preacher, creado por Ennis al lado de Steve Dillon, es uno de los cómics más originales y reverenciados en la última década, y debemos agradecer que el proyecto que Mark Steven Johnson (el carnicero que hizo auténticas basuras para cine como Daredevil y Ghost Rider) trabajaba para televisión finalmente haya fenecido y, en cambio, una nueva luz surja con Mendes, quien hace algunos años sorprendió con su adaptación a Road to Perdition. A continuación, una oda a Garth Ennis, publicado originalmente el 29 de junio de 2007 en Toquedequeda.net.

Hace algunos años, la escena ‘alternativa’ del cómic mainstream resonó con los 66 números de Preacher (más varios oneshoots), serie escrita por el irlandés Garth Ennis y dibujada por el inglés Steve Dillon. Por supuesto no resultó nada raro que esta serie de Vertigo se convirtiera en una de culto, pues la fabulosa imaginación malsana de Ennis, su ojo clínico para el diálogo políticamente incorrecto, apoyados por la línea clara en el trazo de Dillon, convirtieron la historia del reverendo Jessy Custer –poseído por la fuerza ultrapoderosa resultante del encuentro sexual entre una diablesa y un ángel- en un thriller con fuertes elementos de drama, comedia, actos sacrílegos, otros muy sacrílegos y terror por igual.

Esta historia, que retomaba algunos elementos que la dupla Ennis-Dillon explotó unos meses antes durante su etapa como equipo creativo en Hellblazer, en la actualidad es mencionada por los lectores iniciados como uno de los momentos más brillantes del sello Vertigo; y sin duda así es.

Desafortunadamente, para muchos lectores pareciera como si Ennis no hubiese hecho gran cosa en los últimos años… y eso está muy lejos de la realidad.

Aunque ciertamente con dicha obra Ennis parece que llegó a su pináculo –al menos hasta el momento-, no ha dejado de hacer cosas muy recomendables y otra brillantes; como aquél inolvidable momento en The Demon, junto con John McCrea en los dibujos –y con quien, después, continuó en Hitman-, o su importante y en espera de que alguien vea su trascendente trabajo en The Punisher (bueno, en México, hemos visto ya qué sucederá al respecto), personaje cuyas historias lleva cronicando desde el 2000.

El caso es que por alguna razón después de Preacher, como que la obra de Ennis no se menciona mucho. Entre algunos de los trabajos más recientes de este guionista se encuentran los siguientes:

The Boys, serie que ha puesto un poco a Ennis en la boca del fandom gringo pues DC Comics, quien originalmente la publicó a través de Wildstorm hasta su número 7, decidió cancelarla tras el tono subidito de la serie: sólo porque se hablaba de superhéroes con vicios y perversiones mundanos -como traer un cuyo enterrado en el culo. La cosa es que Wildstorm soltó la serie, y ahora la publica con sonado éxito Dynamite Entertainment.

Chronicles of Wormwood, una impagable serie protagonizada por un Anticristo que no desea hacer su tarea: es amigo de Jesucristo –quien es una especie de rastafari totalmente alivianado-, coge por igual con Juana de Arco que con su novia, y está intentando malograr la tarea de su padre en la Tierra. La dibuja Jacen Burrows y la edita Avatar.

Y también de Avatar por estos días se publica Crossed, también por Ennis y Burrows, en la que este autor está construyendo una historia a partir de los actos más crueles e inhumanos, aquellos que a él mismo le causen escozor al leerlos… la extraña epidemia que parece transformar a los personajes de este cómic es realmente espeluznante.

Así que ya saben, en lugar de ir a misa el domingo… mejor pónganse a leer la obra de Garth Ennis.


martes, 4 de noviembre de 2008

Tezuka

Ayer se cumplieron 80 años del nacimiento de Osamu Tezuka, autor fundamental en la evolución de la historieta mundial y en el mismo proceso de la narrativa audiovisual japonesa. El siguiente es un texto sobre este autor y una de su más grandes creaciones: Astro Boy.

Fue en 2001 cuando se cumplió medio siglo de que Ozamu Tezuka trazó la primera historia de aquel robotcillo llamado Astro Boy, previendo el devenir tecnológico del futuro incierto a decir de lo puesto por Arthur C. Clark y Stanley Kubrick, en 2001 Space Odissey. No obstante, durante todo 2003 en Japón se realizaron grandes celebraciones en las que este personaje fue el protagonista.

Porque fue en 2003 cuando se cumplió medio siglo de que este personaje apareció por primera vez en la pantalla de la televisión japonesa como una serie animada. Pero, desde luego, estamos conscientes de que este aniversario no podría provocar un festejo nacional. En realidad, lo que sucedió en Japón es que este país celebró su llegada virtual al futuro, según Tezuka, pues la historia de Astro Boy arranca el 7 de abril del 2003.

A decir de Tezuka (en su primera historia de Astro Boy publicada en abril del 1951 y, posteriormente, en una relaboración de la misma en 1975), fue el Dr. Tenma, del Ministerio de Ciencia de Japón quien, tras la muerte de su hijo Tobio en un accidente automovilístico, creó a Astro Boy. El científico construyó al pequeño robot en un intento por remplazar el amor de su hijo; no obstante, no tardó en comprender que este ser artificial no iba a desarrollarse como ser humano, por lo que terminó vendiéndolo. Más tarde, el profesor Ochanimizu lo encontró en un circo, lo compró y le creó una familia cibernética, con la que vivió casi como un ser humano, pues Astro Boy incluso centró sus esfuerzos en pelear por la paz.

Tezuka, nacido en Osaka, Japón, el 3 de noviembre de 1928, creó a este personaje en un intento por opinar sobre la tecnología y el futuro. Matriculado en Física, con una especialización en Medicina, a los 20 años decidió dejar su carrera profesional por el manga (cómic japonés), y aunque no fue el primer creador de éste, sí fue quien le dio distinción a esta historieta haciendo de la misma un género internacional al brindarle efectos dramáticos y psicológicos, tomados directamente del modo del cine francés y el cine alemán expresionista. Desde luego, esos ojazos negros distintivos de los personajes de los manga se le deben a Tezuka.

Fue así que el manga comenzó a definirse por sagas larguísimas que comúnmente llegaban a sobrepasar las mil páginas y que, según su propia nación, convirtió a Tezuka en manga no kamisama, o el ‘Dios del Manga’ y quien, incluso, cuenta con un museo dedicado a toda su obra.

Hay muchas otras trascendentes obras de Tezuka, como Phoenix, Metropolis, Black Jack y Buddha, entre otras (que pueden conseguirse en ediciones espñaolas como de Glenat, o estadounidenses de Dark Horse y Vertical); sin embargo, Astro Boy (que en algún momento Vid anunció su publicación en México...) se ha convertido en la más popular. Por eso no extrañó cuando en 1953 se realizó la primera serie animada de este personaje, producida por el propio Tezuka a través de su compañía Mushi Productions (trasmitida en México durante los años 70, y cuyas ediciones en video para el mercado estadounidense contaron con portadas realizadas por Oscar González Loyo, el mexicano creador de la historieta Karmatrón), y 50 años después fue estrenada una nueva versión en la televisión japonesa, producida por Sony.

Las celebraciones durante 2003 en Takadanobaba (ciudad en la cual Astro Boy fue creado) hicieron de éste un lugar en el que todo fue transformado a partir del mundo idealizado de este personaje; en el que, incluso, se recibía a los visitantes con lel famoso tema musical de la serie.

Dichas celebraciones produjeron billones de yens durante tal año, pues esta recaudación inició con la Expo Robot -con Astro Boy como tema central-, las primeras ediciones en inglés de este manga (bajo el sello de Dark Horse Comics) y parece que continuará hasta el 2009 cuando se estrene el largometraje animado de este personaje.

Sin Tezuka y Astro Boy, de menos, la obra de Hayao Miyasaki (El viaje de Chihiro), Shinya Tsukamoto (Tetsuo) y Katsuhiro Otomo (Akira), entre muchos otros cineasta, sería algo totalmente distinto.


jueves, 30 de octubre de 2008

Zombieworld

En plena víspera de Día de Muertos, reciclo esto que apareció el 28 de junio de 2007 en Toquedequeda.net , y que se presta magistralmente al momento:

Para quienes el género de Terror es un alimento vital, la figura del zombie es el pan nuestro de cada día. Ahí están momentos grandiosos de cine creados por Jacques Tourneur (I Walked With a Zombie), George Romero (en su saga de zombies), Lucio Fulci (Zombie), Sam Raimi (trilogía Evil Dead), Stuart Gordon (Re-animator), entre otros.

Y a pesar de esto, me parece que continúa siendo inesperada la popularidad que el zombie ha logrado en la actualidad… aunque, si lo pensamos, no resulta tan inaudito si vemos que el actual momento histórico presenta una sociedad muy mediatizada, idiotizada, manipulada, en pocas palabras, falta de total independencia y conciencia, cual zombie.

En fin, la cosa es que el medio historietístico no ha sido extraño a este fenómeno de sangre y vísceras, que va desde la reedición del éxito indie (de hace más de una década atrás), Deadworld, hasta Marvel Zombies y The Walking Dead.

Una de las imágenes que más me impresionaron desde niño fue el tieso y realista rictus de Simon Garth, dibujado por el artista peruano Pablo Marcos.

Como tal vez algunos sepan, Garth es el primer zombie del que se tenga registro en el Universo Marvel y, seguramente, el primer zombie que ha tenido en la historia del cómic su propio título, Tales of the Zombie, forjando cierta corriente.


Garth fue rescatado por la Marvel durante los 70, como parte de la oleada de cómics de horror en formato magazine en respuesta a los títulos de la Warren: Eerie, Creepy y Vampirella. Y pues yo lo conocí en alguna edición colombiana de Dracula Lives! que llegó a México hace ya muchos años. Realmente, me parecía y me parece que el trazo de Marcos logra mostrar realmente un cuerpo sin vida, aunque en movimiento, y sufriendo por la misma contradicción, y lo que esto implica.

La primera imagen que vemos arriba fue la primera que encontré al abrir dicha publicación, y a continuación pongo otra de Marcos, que refuerza lo comentado sobre el gran talento de este dibujante.


La tercera imagen la vi hasta hace unos meses que conseguí los 10 números de Tales of the Zombie, donde comenzó la –literalmente- resurrección de este personaje, pues en realidad se trata de uno que –para variar- fue creado por Stan Lee con los inolvidables dibujos de Bill Everett (cocreador de Namor y, parece, descendiente de ¡William Blake!), y que apareció por vez primera en el número 5 de Menace, ¡de julio de 1953! Esta viñeta que vemos, presenta al zombie con cabello largo, una libertad (retoque) que se tomaron los editores de dicha reedición, pues en la versión original aparece con cabello corto.

Bueno, pues ese rostro pétreo que Everett le legó a Garth es realmente inolvidable; además, contrario a lo acostumbrado, esa misma viñeta es la que inicia la historia, sin dejar nada a las sombras y al misterio, logrando así gran fuerza (“you haven’t moved for days”: impresionante) desde el arranque. Esta historia ya va para 54 años y qué buena es. Esa sola viñeta podría provocar decenas más de historias.


La última imagen, es otra versión de Garth, en este caso debida a la mano del gran ilustrador filipino Alfredo Alcalá, a quien se le deben algunas de las más grandes secuencias del cómic de terror.

Mañana espero subir algunas reseñas de cómics de horror para pasara un buen fin de semana.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Death Race 2000

A Roger Corman la industria del cine le debe mucho: Generar la escena del cine independiente como alternativa al cine comercial industrial; catalizar la carrera de autores como Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Jonathan Demme, John Landis, Joe Dante, James Cameron, entre otros; demostrar que con muy poco dinero puede hacerse cine entretenido y con diversos valores; la distribución de cine internacional no comercial durante los años 70 en Norteamérica; y, por supuesto, la producción de docenas de filmes de terror, explotación y fantasía. Es decir, quien no conozca el trabajo del maestro Corman, más vale que se vaya poniendo en sintonía.

Una buena oportunidad, me parece –espero-, para comenzar a investigar en la obra de este autor es el próximo estreno de Death Race 2000, filme dirigido por Paul W. S. Anderson y el cual, efectivamente, es el remake a un filme producido en 1975 por Corman.

Cada quien tendrá su opinión sobre el trabajo de Anderson; a mí me parece que dos de sus primeros filmes, Shopping y Event Horizon son muy estimables, y otros como Alien vs. Predator y Resident Evil son realmente entretenidos. Espero que Death Race 2000 sea muy entretenida; y realmente lo espero porque la original dirigida pro Paul Bartel, es una real joya de los años 70.



En aquella, vemos una historia inolvidable en la que Silvester Stallone y David Carradine hacen las veces de contrincantes del asfalto en una carrera futurista (en el 75 el 2000 era aún una epifanía) muy gore, en la que gana quien arrolle la mayor cantidad de peatones al paso de su vehículo. El filme se compone de mucha violencia (obviamente), algo de sexo gratuito (obviamente), carreras de autos trepidantes (obviamente), sangre y actos políticamente incorrectos (obviamente y, lo cual, agradecemos), así como personajes inolvidables. Carradine, por ejemplo, encarna a Frankenstein, un corredor cuyo mote lo ha ganado a base de innumerables cirugías y operaciones resultantes de su labor como corredor. Es uno de esos personajes de acciones y look inolvidable.

En 1995 todos esos elementos de explotación fueron reproducidos con resultados muy buenos en Death Race 2020, serie que no pasó de 8 números, escritos por Pat Mills y Tony Skinner, ilustrada en su mayoría (algún número lo dibujó Gene Fama) por Kevin o’Neill, y publicada por Cosmic Comics, efectivamente, sello de Roger Corman (otro agradecimiento más). La historia de Cosmic Comics fue realmente corta, pero con un nivel de calidad muy bueno; bueno, hasta el mismísimo Jis participó en estos cómics (en la miniserie Burial of the Rats) con una serie de tiras muy espesas de ratas.
Mills y O’Neill, sin duda, han pasado a la posteridad por su creación de Marshal Law, una especie de respuesta a Watchmen, en la que una Policía fascista se dedica a exterminar superhéroes; no obstante, desde unos años antes ya había brillado en Inglaterra con otra peculiar y estrambótica creación: Némesis the Warlock, en la que el demoniaco extraterrestre del título pelea en contra de Torquemada en una Tierra futura e ignota. A O’Neill, por supuesto, en años reciente se le reconoce por su cocreación al lado de Alan Moore de The League of Extraordinary Gentlemen.

En fin, ojalá puedan ver o leer algo de esto.