Mostrando entradas con la etiqueta Jodorowsky. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jodorowsky. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de febrero de 2021

EL INCAL, a 40 años

Es bien sabido por los partidarios de la obra de Alejandro Jodorowsky, que El Incal (tal vez su obra más importante y popular en cómic, aunque no la única extraordinaria) surge aparentemente de un sueño apocalíptico en el que el autor chileno atestigua el choque épico, descomunal, transformativo de dos enormes pirámides. A partir de ahí, el regreso al mundo consciente del artista chileno ha sido alterado y decide iniciar entonces una más de sus extraordinarias aventuras artísticas.

En la lectura del Tarot, en la llamada Tirada de la Pirámide, se eligen diez de los veintidós arcanos mayores con la intención de resolver dudas, preocupaciones o deseos concretos; es, de cierta manera, un asomo al subconsciente. Es en el propio sueño inconsciente donde Jodorowsky tira los arcanos y recibe la respuesta más gráfica y concreta que pudo haberse dado.

Esto fue en 1980. Unos años antes –en 1974– de manera fáctica en otro sueño a Jodorowsky se le ordena adaptar al cine Dune, de Frank Herbert, ¡cuando ni siquiera la ha leído aún! Eso tampoco impide que la primera tarea que realiza cuando el mundo despierta sea adquirir una copia de la obra, leerla y comenzar el mayor y estrambótico proyecto cinematográfico de ciencia ficción jamás filmado. Desafortunadamente, tras más de dos años de intenso trabajo de un equipo sin precedente de artistas el proyecto es interrumpido, dejando depresión y enfermedad entre sus involucrados, aunque esparciendo igualmente los muchos hallazgos logrados.

Los beneficios del ‘fracaso’...

Durante el transcurso de cinco años tras la debacle de Dune, Jodorowsky ha logrado levantarse. Entre México, París y la India ha continuado con el entramado artístico que lo delata: con obras de teatro, edición de revistas y la dirección de un filme accidentado y prácticamente olvidado (Tusk), el futuro realizador de Santa Sangre anima el espíritu artístico y logra darle el pan al cuerpo que lo sostiene. En ese punto, cuando cuenta con 50 años de edad, llega ese segundo sueño premonitorio o detonante que lo lleva a reforzar una carrera que no había echado a volar del todo en otro medio.

Volviendo a Dune por un momento, ahí Jodorowsky reunió una célula de genios artísticos en sus distintos apartados que, como veremos, definirían patrones y el futuro del cine fantástico en Hollywood durante las siguientes tres décadas (y si aquel proyecto de Dune nunca se concretó, lo que sembró, hoy día sigue dando los frutos más ricos e influyentes en el cine y buena parte de las narrativas más socorridas), compuesta por Hans Rüdi Giger, Chris Foss, Dan O’Bannon y Jean Giraud ‘Moebius’. Con Moebius, quien para entonces ya es un historietista e ilustrador de sueños y fantasías sin igual, decide retomar el vuelo quebrado en Dune; forjando un nuevo camino en el cómic que arranca con el poema ilustrado sin igual Les Yex du Chat (1978).

Y con este mismo artista decide responder a la necesidad de construir un nuevo mundo a partir de la destrucción que esas dos pirámides colisionando pueden significar...

En el lustro que se da entre el esfuerzo e imposibilidad de concretar Dune y la concreción de El Incal, Jodorowsky observa una pasarela de obras cinematográficas que parecen llevar como milagros sobre las solapas la agitación creativa detonada por él y el equipo que conformó. Filmes como Star Wars, Alien y unos años después Blade Runner, eran una realidad que se forjó con la sangre de Dune y que, de alguna manera, erosionaban el ánimo de su principal perpetrador. El choque de aquellas moles piramidales parecía ser el subconsciente que gritaba sin boca, sin posibilidad de expresarse. Había que radicalizar la cura.

Si algo queda claro en la obra de Jodorowsky como escritor de historietas, es que la imaginación puede rebasar cualquier presupuesto cinematográfico y que, por tanto, el único problema es la calidad de las ideas. Con Jodorowsky, indudablemente, nos encontramos ante uno de los pensadores más originales, impactantes y arriesgados del pasado siglo y lo que va de este, por lo que su materia prima no está falta de recursos, y más aún si hace mancuerna con un dibujante sobrenatural.

Así, además de componer un exorcismo para su creador, El Incal se revela como una space opera en la que la acumulación de eventos, personajes, géneros narrativos, estilos de dibujo y giros argumentales pueden ser dilucidados simple y llanamente como un relato iniciático, para sus autores y sus lectores.

Creando paradigmas

El Incal es una obra que se inscribe dentro de un medio e industria sumamente minimizado aún en el momento que comienza su publicación (1º de diciembre de 1980, Metal Hurlant #58), y a pesar de cumplir con cierta periodicidad y con ciertos requisitos del medio impreso y del narrativo, sus motores son atípicos y su búsqueda hoy día continúa infranqueable.

Cuarenta años después del inicio de su publicación, la percepción del medio del cómic ha cambiado, sí, aunque hoy se debate entre ser un medio de hallazgos narrativos policromáticos y la escaleta de un posible multimillonario y aburrido blockbuster hollywoodense. Por si fuera poco, el mundo sigue siendo medio redondo y no ha mejorado en nada. De hecho, el caos reinante cada vez se semeja más al propuesto por el guión de Alejandro Jodorowsky y las ilustraciones de Jean Giraud “Moebius” en El Incal: escenario distópico y apocalíptico, con los tonos sociales bien definidos por claros niveles inferiores y superiores, aunque donde para todos gobierna el mismo presidente clonado... desde hace nueve periodos; donde psicoratas se reproducen mayormente entre más miedo les tenga uno, donde hay gaviotas de concreto y los mutantes son una raza más y, entre miles cosas más, está el callejón de los suicidios... para todo aquel que lo requiera como último recurso o, para los más, aquellos que quieran pasar un buen rato viendo caer suicidas y recorrer una altura kilométrica, tan extensa como una vida.

El Incal rompe paradigmas desde su cardiaco y suicida arranque: el lector es inmerso de lleno en el agobiante problema del protagonista, John Difool, investigador de quinta quien por un grupo de mercenarios que buscan el Incal ha sido arrojado por el callejón del suicidio con rumbo al lago de ácido. Este cardiaco inicio-epílogo pone entonces las cartas sobre la mesa: estamos a punto de ver una historia que da giros, pero, más aún, que es un círculo en sí misma. Y ese círculo, aunque nos habla de una forma de uróboros, se compone de mutaciones y transformaciones, podemos saber hacia dónde nos lleva el final, pero el camino es tan ignoto y variable, que hasta antes de El Incal no había nada parecido en la historieta y buena parte de la narrativa audiovisual.

Durante ocho años, tiempo en el que se fue publicando por entregas variables de tiempo en la ya mencionada Metal Hurlant, Jodorowsky y Moebius construyeron este relato que el creador pánico le relataba y actuaba al ilustrador galo, mientras este tomaba notas y realizaba sketches que servían como paso intermedio para el dibujo y el guión final (un método que, curiosamente, se semeja mucho al utilizado quince años antes por Stan Lee con Jack Kirby y Steve Ditko para el trazo de la dramaturgia del Universo Marvel). Moebius se impuso la tarea de completar una de las páginas de El Incal (que se compone de 291 páginas de historieta) de manera diaria, lo que arroja un relato donde el dibujo puede dilatarse y encogerse en una cantidad inconmensurable de detalles dependiendo del trance vivido por los personajes o del estado anímico del propio artista.

Y así en el resultado final en la hoja de papel encontramos el viaje de John Difool por todo el Universo para restaurar la justicia y conquistar la oscuridad con la ayuda de la luz del Incal, una pequeña piedra piramidal gestada en el círculo más ordinario y profundo de la Tierra, sensible y consciente, y cuyos poderes son tan inabarcables como todopoderosos.

En su recorrido editorial (inicialmente en Francia y a través de más de una veintena de ediciones en distintos idiomas), El Incal ha transformado la percepción de guionistas y dibujantes de la industria del cómic alterando, así, lo que han hecho para obras como Spider-Man, The Ultimates, Iron Man o Transmetropolitan (desde autores como Brian Michael Bendis, Mark Millar y Warren Ellis, quienes han declarado su admiración por la obra, hasta ilustradores como el veracruzano Omar Ladrönn, quien encontró un camino a partir de la lectura de esta obra que desemboca en el encargo de ilustrar Final Incal, además de Les Fils d’El Topo, la secuela en cómic al clásico fílmico de Jodorowsky), y a la vez es objeto del interés de varios cineastas para adaptarla al cine, como es el caso de Ridley Scott (hablando de paradojas absurdas) y Nicholas Winding Refn, quienes han trabajado y trabajan en adaptaciones animadas y de acción real.

El círculo parece cerrarse de nuevo, y el fracaso inicial ha provocado un cambio ‘universal’.

Esta ‘crónica’ de la heroica gesta iniciada para alcanzar El Incal, queda entonces como simple agradecimiento y tributo para una serie de artistas y creadores comandados por Jodorowsky, y quienes ‘alcanzaron’ la luz hace 40 años. Que cada lector aborde y comprenda directamente por cuenta propia la historia de esta épica, pues es mejor descubrir por cuenta propia los símbolos o giros de tan rico tapiz historietístico (sin olvidar las precuelas, secuelas y tie-ins o historias relacionadas, todas escritas por Jodorowsky e ilustradas por un rosario de artistas del más alto nivel, como la soberbia La Casta de las Metabarones, ilustrada por el finado Juan Giménez).

martes, 21 de junio de 2011

El fin de los tiempos: Sups y Morrison, Miller Strikes Back, Comikaze 13, Jodocharla...

-Pues ya comentábamos la semana pasada sobre la muerte de una época con el paso -de afuera hacia dentro- de los calzones de Superman; pues no sólo se trata de una cuestión estética, sino de un cambio de retórica y un esfuerzo por renovar el canon de la figura superheroica.

Esto puede sonar exagerado, pero cuando se ha visto la primera imagen de este Superman (levantando una roca enorme, semejando la portada del número uno original de Action Comics, sólo que ahora vistiendo pantalón de mezclilla, playera y algo que más que capa parece un paliacate: algo muy cercano a las imágenes de la propaganda del socialismo soviético de los años 20 del pasado siglo) y, después, nos enteramos que quien se encargará de escribir la nueva historia es, ni más ni menos, que Grant Morrison (acompañado por Rags Morales en las ilustraciones), podemos esperar indudablemente un cambio de enfoque, energías y discurso.

Sobre este proyecto, Morrison ya lo ha marcado de manera categórica al declarar que Superman es “la idea más grande que hemos tenido como especie humana”… claro que se trata de algo exagerado y, finalmente, es parte de la publicidad. Pero también es cierto que el concepto de Superman es uno que ha estado en un constante movimiento y construcción desde hace más de 70 años, y gracias a una cantidad ingente de escritores y dibujantes. En ese aspecto, este concepto es una suma de tanta energía e ideas que, a decir de Alvin Schwartz (guionistas de cómics de la Edad De Oro y creador, entre otros conceptos para Superman, de Bizarro), se ha convertido en un Tulpa, una idea viviente. Para más información al respecto, googleen a Schwartz o consíganse mi libro de Alan Moore.

De esta forma, Morrison buscará renovar a Superman a partir de sus características primigenias, y como explica a continuación: “cambiando algunos de los conceptos básicos, para reintroducir algunos rostros familiares en formas poco familiares, y para utilizar y refrescar algunas ideas que tal vez se han convertido en algo tan conocido que la gente cree ya conocerlo de memoria. Queremos presentar un acercamiento a Superman tan diferente, que nadie sabrá qué podrá seguir”.
Con Morrison, se vislumbra algo trascendente para este proyecto del cual, podemos esperar, un Superman redescubierto y dialogando, prácticamente, con sus lectores.



-Tras varios años de anunciarse, y otros más tras pensar que ya no se llevaría a cabo, hace unos días se dio la noticia de que Holy Terror, la novela gráfica que inicialmente Frank Miller estaba concibiendo con Batman como protagonista, será publicada en septiembre por Legendary Comics, subsidiaria de la productora de cine. Este cómic ya ha sido salivado por varios de nosotros ante la promesa de que presentaría una historia de venganza en manos de Batman en contra de quienes resulten responsables de la caída y muerte de las Dos Torres neoyorquinas; y aunque ya no veremos a Batman, sino a un tipo llamado Fixer, sin duda se tratará de un banquete de violencia firmado por el maestro Miller. Esta obra, en apariencia, fue víctima de la salida del editor Bob Schreck, quien editó el polémico All Star Batman and Robin The Boy Wonder para DC Comics, título en el que además de que el realizador Sin City se burló de varios personajes de DC, permitió que se publicaran palabrotas que en teoría serían censuradas. Como suele suceder, en DC ya han de estar dándose de topes.



-Y la semana pasada, ante tanto chisme de DC se me pasó comentar que entre tanto cambio editorial en dicho sello, con el paso de Greg Capullo de Image a DC -como dibujante de Detective Comics-, el lugar que dejó vacante como ilustrador de la serie Haunt ahora será ocupado por el extraordinario Nathan Fox, un dibujante poco conocido pero con una fuerza envidiable en su trazo y pincelazo. Además, no sólo entra a esta serie Fox, sino que los guiones ahora correrán a cargo de Joe Casey, un guionista que siempre ha buscado la manera de innovar en sus guiones de superhéroes. Por primera vez, Haunt resultará interesante, y gracias a que sus creadores originales lo han dejado… y aunque creo que lo mejor habría sido que Image les diera carta blanca a Fox y Casey para crear lo que quisieran, de todos modos checaré su Haunt, porque en ocasiones crear con ciertas restricciones arroja buenos resultados.



-En uno de esos actos extraños, el gran dibujante Steve Rude ha comenzado una campaña para pedirle trabajo a DC Comics. Tras varios años de alejarse de la historieta, e intentar levantar de manera independiente su cómic Nexus (cocreado con Mike Baron), Rude desea regresar a la industria por dos motivos: a) porque necesita pagar la renta y b) porque ve que el nivel de ilustración en el medio ha caído. Yo estoy de acuerdo en ambos casos con Rude, quien ha manifestado su deseo por colaborar con DC en proyectos que tengan que ver con Supergirl, Superman, Big Barda y OMAC. Creo que cualquier editor respetable en la industria gringa estaría dispuesto a aceptar cualquier capricho por parte de Rude.



-UPDATE: El sábado 25 de junio, a las 18:30 horas en Fantástico (Félix Cuevas 835, Planta Alta), IBA A LLEVARSE A CABO LA PRESENTACIÓN DEL número 13 de Comikaze. Número cabalístico y de 3er Aniversario, que podrán encontrar en dos portadas distintas: una de Tony Sandoval y otra de Jesús Antonio Hernández y Renato Guerra. Aún no estoy bien enterado de los contenidos, pero puedo adelantarles que en dicho número podrán leer sobre Tom Strong, una de las magníficas reelaboraciones del mito del superhombre a cargo de Alan Moore; y un texto sobre el maestro Alex Toth, de quien se han cumplido 5 años de su fallecimiento, y ese firmado por quien esto escribe. SIN EMBARGO, POR PROBLEMAS DE IMPRENTA, LO QUE ESE DÍA SE OFRECERÁ SERÁ UN PREVIEW/EDICIÓN, EN LA QUE VENDRÁN 16 PÁGINAS DE CONTENIDO (Si ese día adquieres tu edición especila, con tu ticket podrás recoger posteriormente tu número 13 de Comikaze). ADEMÁS, ESE DÍA SE OFRECERÁ UNA SESIÓN DE AUTOGRAFOS CON LOS HISTORIETISTAS: LUIS FERNANDO, JESÚS ANTONIO HERNÁNDEZ, RAÚL VALDÉS, FRIK Y MARIO GUEVARA.



-Alguno de ustedes ha caído en cuenta de que en este año se cumple ya una década de la primera adaptación cinematográfica a una obra de don Alan Moore... no, pues bueno, yo sí me he acordado y en el sitio de la Revista Cinefagia pueden checar un texto al respecto.



- Algunos de ustedes supongo recordarán (y algunos tal vez hasta fueron a) la muestra Gabinete -Gráfico Jodorowsky, que entre septiembre y noviembre de 2010 se presentó en el Museo de Arte Carrillo Gil. Se trató de un interesante mapa creativo de Jodorowsky, a partir de peculiares y no tan conocidos elementos gráficos de su obra: historietas y cine. Ahí pudieron verse una buena cantidad de sus historietas, arte original tanto de Jodorowsky como de otras artistas para su obra y, en general, una reunión de parafernalia pánica que no se había visto reunido ni exhibido en México. Corrí con la suerte de colaborar con material para esta muestra, además de ser parte de una mesa que sobre este artista se ofreció en octubre dentro del marco de esta exposición de objetos. Hace unas semanas me encontré en Youtube con la grabación de dicha mesa, y en el acto onanista de este post les dejó los links por si no asistieron a ésta, y desean checarlas. Aquí está la 1a parte, la 2a parte, la 3a parte, la 4a parte, la 5a parte, y la 6a parte. Gracias a SinArteNoHayVida por subirlo.