miércoles, 20 de octubre de 2010

El final de los tiempos: Scarlet, Moebius y Comikaze


En tiempos tan aciagos como estos, en los que pareciera que sólo estamos esperando el llamado a: “la Revolución ha comenzado”, y no sólo en nuestro terruño, sino a nivel global, se agradecen y se disfrutan series como Scarlet, cómic escrito por Brian Michael Bendis e ilustrado por Alex Maleev para el subsello Icon, de Marvel Comics.

En Icon se le está dando rienda suelta a creadores que laboran para Marvel, y así hemos podido ver estrambóticas extrapolaciones del mundo superheróico como Kick Ass o notables homenajes a la pulp fiction como Incognito. Con Scarlet, Bendis está ejerciendo su derecho al llamado revolucionario en forma de ficción: Scarlet es una chica que ha sido despojada de su novio por un corrupto policía que lo acusa de tráfico de drogas, además de que ha sido herida en la cabeza por él mismo gandaya. Tiempo después, esta joven mujer entra en un estado emocional iracundo, tipo Charles Bronson en Death Wish, y decide tomar la justicia en sus manos.

Es aquí que a mitad del cine vigilante de los años 70 y 80 del pasado siglo, aunque desglosado aquí por un intenso soliloquio en el que Scarlet discute (derribando la cuarta pared para exponerlo al lector) las repercusiones éticas, morales y sociales que se logran con una decisión como ésa, este cómic ofrece un discurso fuerte en carga emocional y existencial, y que ya ha provocado buenas discusiones acerca del retrato que en esta ocasión Bendis hace de la Policía.

Como este título no ofrece las mismas cantidades de violencia que Kick Ass, y está compuesto por una buena cantidad de texto (marca de Bendis que, por igual, gusta y disgusta a su divido público), me parece que su mención mediática se ha perdido entre grandes cantidades de caramelos de capas y calzones de colores, y a pesar del impresionante trabajo gráfico de Maleev.

La serie de Bendis y Maleev, que ha comenzado como un alegato vigilante, y que se encamina hacia una opinión sobre la revolución, es la material que todo lector de historieta tendría que estar haciendo en estos momentos.




Otra revolución necesaria e inolvidable se dio en Francia, a mediados de los años 70, cuando un grupo de historietistas conformado por Jean-Pierre Dionnet, Bernard Farkas, Philippe Druillet y Jean Giraud, decidieron abandonar la, llamémosle, escuela conservadora de la revista Pilote, para comenzar un experimento artístico y existencial a través de su propio sello editorial: Les Humanoïdes Associés, así como de su propia publicación: Métal Hurlant. El resultado fue la sublimación de las fantasías más descabelladas hasta el momento, y el surgimiento de una escuela de ciencia ficción en la historieta que transformó la forma de ver y hacer en este medio.

Jean Giraud “Moebius”, desde entonces, ha creado obras monumentales, como Arzach, Le Garage hermétique o L’Incal (con Jodorowsky), al igual que un cúmulo de historias cortas tan extraordinarias, como Les Yeux du Chat o Cauchemar blanc.

Pues bien, en casi medio siglo de carrera, Moebius nos ha permitido conocer la naturaleza de los sueños y la fantasía a partir de simple tinta negra y mucho talento; su discurso, en constante, transformación y evolución nos ha permitido atestiguar los múltiples logros que el cerebro humano puede permitirse.

Precisamente, como un homenaje a esa posibilidad y a la realidad en que se ha tornado a través del talento de este maestro, la FondationCartier (en Francia, por supuesto) ha organizado la primera gran exhibición dedicada en Moebius, y que por nombre lleva MOEBIUS-TRANSE-FORME. Obviamente se trata de un evento que está un “poco” lejos de nosotros (finalmente se encuentra en el planeta Tierra, que compartimos, y Moebius nos ha enseñado a viajar aún más lejos), pero resulta tan extraordinario e importante, que no podía dejar de mencionarse en Iconoctlán. Aquí les dejó el link (y el cual agradezco me haya compartido a Zenaido Velázquez) para que con la simple entrada a la página vayan percibiendo el nivel.



En otro tenor más cercano, este sábado 23 de octubre se presentará el número 10 y más reciente de la revista Comikaze, primero apoyado por el Conaculta. La cita es en Fantástico (Félix Cuevas 835, Planta Alta), a las 17:00 horas.

Para este número que presenta dos portadas a escoger (una por Jesús Antonio Hernández, y otra por Andrés Esparza, y ambas entintadas por Renato Guerra), en las que vemos a Denny Colt, junto al Avispón Verde y Kato, se presentan artículos sobre The Spirit, Green Hornet, The Dark Tower, Milo Manara, y entrevista con Bef, sobre su novela gráfica Espiral, entre varios artículos y entrevistas más.

Además, a los que compren este día la revista se les obsequiará pins del Avispón Verde, stickers del Spirit, así como una historieta de Blue Demon. No falten.

viernes, 15 de octubre de 2010

Peepo Choo 2 y Twin Spica 3

Peepo Choo Vol. 2
Por Felipe Smith
Edita: Vertical Inc.

13 dólares



Ya en los comments vertidos en la reseña que hice del volumen 1 de Peepo Choo, el propio creador de este manga (Felipe Smith) nos invitaba a ver un video que realizó en 2006 (cuando promovía su primer manga MBQ), con la idea de mostrar su esfuerzo, necesidad e interés por crear manga, a pesar de no tratarse de un autor japonés (igualmente él se encargó de decirnos que nació en Estados Unidos, y que es de ascendencia argentina-jamaiquina). En dicho corto, en el que Smith dialogaba con un vendedor de cómics en Argentina, ya se manifestaban dos eternas discusiones-dudas en este tenor: Si no se es japonés, ¿es posible hacer manga?, y sobre todo, si no se es japonés, ¿para qué hacer manga, si se puede hacer historieta o cómic?

En lo personal, me parece que trátese de manga, bande dessinée, fumetti o historieta (mexicana o argentina), todos estos esfuerzos se encuentran dentro de un mismo medio aunque, obviamente, poseen sus peculiaridades y características distintivas y regionales. Así como hay diferencias entre la novela rusa y el realismo mágico, o entre el cine francés y el cine hollywoodense, también las hay entre el manga y la historieta. Esta opinión, me parece, también la comparte Smith, según lo que vemos en dicho video.

Aunque aún no logro comprender del todo la necedad de algunos autores no japonenses para crear ‘manga’ en específico (cuando pueden crear un cómic simplemente y, sobre todo, cuando los resultados de ‘manga extranjero’ comúnmente son penosos), sí entiendo que finalmente deseen hacer un tipo de trabajo que reproduzca las características de la historieta que les gusta, en este caso: el manga. Espero me dé a entender: es como Carlos Reygadas, que desde México intenta hacer cine cercano a la sensibilidad de maestros como Tarkovski o Dreyer, aunque le queden sólo para apantallar en mercados extranjeros.

Así, Smith puede hacer lo que le venga en gana y, en su caso, me parece que el esfuerzo ha valido la pena.

En el volumen 2 de Peepo Choo, el viaje a Japón que se anunciaba maravilloso para Milton -el joven protagonista de la serie, amante del ridículo anime que da título a este manga- se torna en un desencanto brutal, cuando le explican que Peepo Choo fue un fracaso en Japón y que su éxito en EUA es tan solo resultado de una mentira de su distribuidor. Y la cosa no es menos peor para su vejador favorito, Jody, quien en lugar de conquistar japonesas, como esperaba, es confundido en las calles niponas con un personaje amanerado de una popular serie televisiva.

Smith continúa con la ascendente mofa de la imagen que en Occidente tenemos del showbusiness japonés, para dejar este volumen en una intensa carnicería que hace pensar, en su punto final, en algunas imágenes escritas por Garth Ennis.

Creo que el volumen 3, y final, de Peepo Choo será una explosión que dejará mal parados a Occidente y a Oriente (esto lo digo como algo bueno).



Twin Spica
Vol.3
Por Kou Yaginuma
Edita: Vertical Inc.
11 dólares

Continúa el complicado camino y proceso de un grupo de adolescentes por alcanzar el sueño de viajar al espacio en Twin Spica Volumen 3. Al cúmulo de problemas y pruebas que de forma natural imponen las cátedras y el aula en general, se suman los problemas familiares y sociales en cada alumno. La revelación de que los lazos de amistad que surgen entre los alumnos tendrán que hacerse a un lado, cuando sólo un puñado de ellos sean los únicos triunfadores en esta carrera, sin embargo, les plantea a ellos mismos de golpe el que será, tal vez, su conflicto más grande.

Sin duda, cuando los japoneses se proponen exprimir los sentimientos de abandono y pérdida (como célebres animes melodramáticos y no pocos mangas nos lo han demostrados), lo hacen de manera tajante y absoluta. Ya aquí sentimos frío cuando el fantasma del señor León, que acompaña a Asumi –la protagonista de esta historia- y es el remanente del accidente que cataliza esta historia, se enfrenta a cómo la vida continúa, a pesar de su muerte. Y en una historia corta (llamada Asumy’s Cherry Blossoms) que acompaña a este volumen, y que se desarrolla durante la infancia de Asumi, vuelve a darse un ejemplo fuerte de la amistad que surge entre personalidades parecidas y en ecosistemas hostiles, y que difícilmente pueden evolucionar, pues hasta la vida parece estar en contra.

En resumen, Twin Spica Vol.3, de Kou Yaginuma, con con el interesante trance de este joven grupo de astronautas en ciernes.

martes, 12 de octubre de 2010

El final de los tiempos: DC, Marvel y Neonomicon


Hace ya varios días se llevaron a cabo una buena cantidad de movimientos en DC Comics, ya como parte de Warner Entertainment. Esta editorial se ha partido en dos, para pasar a Burbank, California, las oficinas de los contenidos más interesante para Warner, mientras que en Nueva York permanecerán las oficinas de los contenidos que tengan que permanecer ahí, es decir, los de perfiles menos comerciales y que tengan que ver más con la escena de autores de la llamada Gran Manzana (es decir, Vertigo). En esta transición de la editorial, ha desparecido Wildstorm como subsello de DC, alojando a sus personajes dentro del marco de la misma DC, y creando una incertidumbre que –obviamente- ya ha arrojado varios desempleados, así como un pánico entre lectores que ya comienzan a ver malos manejos de los personajes.

En términos generales (hay excepciones, obviamente. Como The Spirit o Jonah Hex), el estado actual del manejo de los superhéroes en DC es aburrido y repetitivo. Vertigo ha pasado de ser un laboratorio de ficción oscura y de ruptura, a un catálogo de fantasía fresa y narrativa urbana trillada (aunque continúan publicando el brillante Scalped, y el incansable Hellblazer). El hecho de que, en apariencia, Swamp Thing resurgirá como un personaje de DC (ya no de Vertigo) en medio del desmadre aburrido del crossover Brightest Day, y de que la trascendencia de las propuestas discursivas de conceptos como The Authority hayan sido echadas a un lado, así de simple, parece indicarnos que en esta editorial andan naufragando gachamente, mientras se pone toda la atención en desarrollar conceptos que funcionen en cine y videojuegos.

Se trata de cambios que, en apariencia, exigen los tiempos (tiempos= economía, tecnología, tendencias impuestas, lectores poco exigentes……..) pero que, aquellos que no vamos con los tiempos, vemos como el final de los tiempos.



El final de los tiempos, me parece, llega cuando ese subsello alternativo (Vertigo), subversivo, ha dejado de serlo, mientras su estafeta parece tomarlo cierto sector de Marvel Comics. No extraña, cuando sabemos que desde hace varios años ahí está instalado Axel Alonso, editor que hizo mucho en Vertigo, y que llevó buena parte de su visión a Marvel. Así, la semana que ha pasado se publicó el primero número de Deadpool MAX, escrito por David Lapham y dibujado por Kyle Baker. La combinación de ambos talentosísimos historietistas es la esperada, y arroja un cómic de una belleza visual apabullante y una intensa violencia dramática, que hace 15 años bien pudo haber publicado Vertigo. Otro gran título de Marvel, que pudo haber publicado Vertigo años atrás, es S.H.I.E.L.D., escrito por Jonathan Hickman e ilustrado por Dustin Weaver.



Mientras sucede todo ese revés comiqueril en la escena principal del comic mainstream, en un bunker alternativo llamado Avatar se cuece una de las narrativas más extremas e intensas del momento. Mientras lo logrado por Alan Moore en DC hace un cuarto de siglo (permitiendo la evolución de esta narrativa) se está echando por la borda, en Avatar publican Neonomicon, el más reciente experimento en estilo y un nuevo acercamiento al horror por parte de este ente consumado.

Con el número 2 de esta serie (que fue publicado la semana pasada) me encontré con la desagradable/agradable noticia de que los ejemplares que llegaron a México a través de una conocida tienda de cómics se habían agotado. Primero, no creo que hayan sido muchas las copias que se hayan importado (tal vez unas 20 o 25, calculo); segundo, aunque supongo que debieron ser las mismas que se trajeron del número 1, que tardó varias semanas en agotarse (el 2 se agoto en el mismo día que se pusieron a la venta); tercero, me da gusto saber que han surgido lectores para esta obra; cuarto, me pregunto si Iconoctlán habrá sido de ayuda en esto último; quinto, yo tuve que pagar unos veinte pesos más, pues la única copia que había era con la portada variante, que es más cara. Pero fue placentero saber que este material se había agotado.

Tras un primer número de esta serie de cuatro (y un preview), y la precuela The Courtyard de hace varios años, Neonomicon 2 pone las cartas sobre la mesa: la historia no se queda en un ‘simple’ pastiche referencial a Lovecraft, pues todos los signos y guiños al maestro de Providence resultan en eso; es decir, la agente Brears (protagonista en esta serie) le explica a sus colegas (y al lector) que todos los asesinatos que están ocurriendo en la narrativa se encuentran relacionados con la obra de Lovecraft; es decir, dentro de la misma narrativa existe la obra de Lovecraft como corpus autoral conocido por los habitantes de se mundo. Así, esta historia toma un giro mucho más interesante de lo que esperábamos, pues no se trata simplemente de una variación o continuación de los mitos propuestos por Lovecraft, sino de una extrapolación de los mismos en una posible realidad.

Por supuesto, parte importante de esa extrapolación es la jiribilla, la trascendencia sexual que Moore (como muchos otros autores han hecho) extrae de la cosmogonía lovecraftiana; así, el número 2 de Neonomicon deviene en un interesante diálogo de perversiones sexuales, donde Moore junto con Jacen Burrows (el ilustrador) introduce a la pareja policiaca en un submundo de juegos sexuales directamente relacionados con una entidad primigenia.

Burrows es un dibujante cuyo trabajo me resulta muy disfrutable; sin embargo, en el primer número de Neonomicón me parece que le faltó creatividad en aquella secuencia ya clásica en la que se juega con las percepciones y la visión; en el número 2, su trabajo ya se nota más aclimatado a la exigente prosa de Moore: aquí el juego de percepciones y visión vuelve para construir un momentum de horror, suspense y desesperación, que nos recuerda desde Rosemary’s Baby (Roman Polanski, 1968) hasta Posession (Andrei Zulawsky, 1980), y que nos deja bien enganchados. Pero ante esto, me pregunto qué niveles de veracidad podrían haberse logrado con dibujantes como John Totleben o Gary Frank (con su fabuloso detalle en los rostros y la posición del cuerpo humano), que ya trabajó para Moore en aquella inolvidable historia del centenario de Dracula.

En fin, continuemos fantaseando y esperemos la continucación de esta subversiva historia.

viernes, 1 de octubre de 2010

Love and Rockets: New Stories No. 3

Love and Rockets. New Stories No.3
Por Beto y Xaime Hernández
Publica Fantagraphics Books
15 dólares


¿Alguno de ustedes, coterráneos iconoctlanos, de pura casualidad han logrado desentrañar el misterio del don artístico de los hermanos Beto y Xaime Hernández?

Bueno, en realidad no es un misterio, pues todo salta a la vista directamente desde cada una de sus páginas realizadas; pero es que me resulta tan extraordinario el talento de estos artistas, que prácticamente babeo ante cada página, lo que me imposibilita para realizar un comentario digno.

Bueno, tampoco es que esté impedido del todo, pero sirva esto tan sólo como una pequeñísima demostración de la admiración que siento por estos maestros, de quienes acaba de publicarse Love and Rockets. New Stories No.3; es decir, el nuevo ejemplar de esta publicación anual ¡que los catadores de esta obra hemos esperado durante los 365 días previos!

La espera ha sido larga, sin duda, pero me atrevo a decir que no sólo ha valido la pena, sino que ha resultado una inspiración para continuar teniendo fe en la humanidad, pues con artistas como estos, vale la pena vivir.

Para este tercer anuario (pueden dar clic en estos links para leer mis reseñas del primero y el segundo anuario), Beto se pone muy salvaje y Xaime crea un impresionante tapiz de memorias y niveles narrativos.

En el caso de Beto, a partir de dos historias relacionadas (Scarlet by Starlight y Killer *Sad Girl* Star), nos cuenta una evolución de actos salvajes a partir de la pérdida del sentido común ante la fuerza del deseo: un trío de investigadores y exploradores (dos hombres y una mujer) en un ecosistema primitivo crean lazos con una raza de humanoides, tal vez no lo suficientemente desarrollados, aunque con las mismas necesidades y deseos animales que presentamos los humanos. La hembra de esta raza (con curvas de antología que son cubiertas estratégicamente por un pelaje de apabullante diseño natural) se encuentra profundamente ¿excitada? ¿enamorada? de uno de los exploradores, y eso Beto lo muestra como una escalofriante sucesión de hechos dramáticos y sangrientos. Ya con la segunda historia, nos enteramos que esa primera fue una película Serie B, que están a punto de rehacer en la actualidad, y que será protagonizada por una joven conocida como Killer, quien será nuestra Virgilio en una historia del showbusiness underground, de esas que tanto le gustan a Beto (y a su lectores), y que le quedan buenísimas.

Por su lado, Xaime nos presenta una historia impactante –en su caso divida en tres extractos distintos- de Maggie, quien tras años se reencuentra con su viejo amor, Ray. La salida de este par da pie para una clase maestra de estilo en el dibujo y en los diálogos, como era de esperarse en Xaime; pero igualmente, esto sirve de marco para la aparición de un tipo extraño que acecha a Maggie (sin que ella lo sepa) y para la revelación de un episodio de la infancia de Maggie y sus hermanos. El recuento de esta historia es sumamente sensible, lleno de recuerdos felices y tristes. Xaime no se escandaliza en ver a la infancia como el momento más cruel, y es por ello que esta historia resulta trascendente para Love and Rockets (como todas las de Xaime), y dejando cicatrices que no se olvidan. Precisamente, la cicatriz más grande de esta historia, es la que regresa al final para cerrar un círculo que deja frío e impactado al lector, por la fuerza de la historia y por la contundencia artística de Xaime.

Love and Rockets. New Stories No.3 continúa con el ascenso de estos autores a terrenos inmaculados.

sábado, 25 de septiembre de 2010

La Revolución

La Revolución,
por Francisco de la Mora, Rodrigo Santos y Pepeto,
a partir del libro de Javier Garciadiego
Edita El Colegio de México y Taurus


Si leyeron el post anterior, tal vez, igual que yo, se preguntaron cuándo y cuál sería el primer proyecto que tendríamos en nuestras manos de historieta, en el marco de la celebración del Bicentenario y Centenario de los conocidos hechos históricos nacionales. Y pues de los que mencioné en dicho texto, hasta ahora no he visto ninguno; y pronto espero comprar el de Trino: Historias desconocidas de la Independencia y la Revolución.

En esta espera fue que gracias a la aparición del mismo texto, Francisco de la Mora amablemente me envió una copia de La Revolución, primer volumen de la serie Nueva Historia Mínima de México, guionizado por él mismo y Rodrigo Santos (a partir del libro del mismo nombre de Javier Garciadiego), ilustrado por Pepeto y publicado por El Colegio de México y Taurus.

Planeada como una colección de ocho volúmenes (cuya publicación concluirá en 2012), hasta el momento se han puesto a la venta el mencionado volumen, así como el dedicado a La Independencia. Este proyecto, de la Mora comenta, lleva realizándose poco más de dos años, y fue una iniciativa de él y Santos que llevaron a El Colegio de México. Pepeto fue recomendado para el proyecto por Ricardo Peláez y, para comenzar, tomaron como base el bestseller del Colmex: Nueva Historia Mínima de México que, a la fecha, ha vendido más de 5 millones de copias. Para el resto de los volúmenes tomarán como base textos de investigadores como Josefina Zoraida Vázquez, Pablo Escalante Gonzalbo y Bernardo García Martínez, entre otros.


En este primer volumen los cronistas y narradores son don Pascacio, un maduro vendedor de libros, depositario de la historia reciente del país (con reciente me refiero de la Revolución para acá) y dueño de una librería de viejo, y la cual está siendo del interés de una empresa interesada en comprar el lugar, y representada por un joven -nuestro segundo protagonista-, que simboliza al México nuevo y desarraigado, aunque con un súbito interés por ese conocimiento de Don Pascacio que, curiosamente, resulta renovador para el joven.

Las constantes visitas del joven en un intento por seducir al librero para que venda, se transforman en encuentros para completar una crónica que resume de buena forma la gesta revolucionaria aunque, por supuesto debido a la compresión que exigen 52 páginas de trabajo historietístico, a momentos resulta un tanto abrupta.

La rememoración va desde 1910, cuando el porfiriato provocaba reacciones como el periódico Regeneración, de los hermanos Magón, y hasta el asesinato de Álvaro Obregón por León Toral, y la creación del Partido Nacional Revolucionario, ya con Emilio Portes Gil como presidente.


Con don Pascacio y el agente como interlocutores, la crónica de poco más de los primeros veinte años de vida de la nación durante el siglo XX se acomoda de buena forma en viñetas de notable economía de información, aunque sin duda se extraña la splash page neural en la historieta contemporánea y que, sin duda, sería de interés para los lectores más jóvenes, a los que igualmente se busca atraer hacia esta colección.

El trabajo de Pepeto muestra una elasticidad notable en su línea, que ofrece desde un buen trabajo en los rostros y posiciones de los personajes, hasta la transición de la acción y el propio montaje de las viñetas. No obstante, como lo comenté líneas arriba, se extraña el momento explosivo de la ilustración a página completa, sobre todo cuando estamos hablando de conflictos sociales y bélicos, de la necesidad de mostrar la trascendencia y magnificencia de los hechos. Pero igualmente entendemos la dificultad de comprimir una historia tan compleja y extensa, además de que, como cuenta de la Mora, la colaboración es complicada cuando hay una distancia de por medio entre guionista y dibujante, además de que debe de buscarse la forma de respetar el texto original.

El proyecto de Nueva Historia Mínima de México es notable por su presentación y su esfuerzo (creo que, conforme vaya desarrollándose el proyecto, el texto podrá ser más económico y dar mayor libertad a la imagen): es bueno ver que se le de el tratamiento de lujo a una historieta mexicana en el propio país y, como dice Mora, se trata de una herramienta “para entender los procesos más importantes que dieron forma al país, es la información básica que todo mexicano debe conocer. Puede también ser un puente a otro tipo de información más específica de algún evento en concreto”.

Si se preguntan dónde conseguirlo, pueden buscarlo en la red de librerías normales, algunas tiendas de autoservicio y la omnipresente Sanborns.



viernes, 17 de septiembre de 2010

De caudillos y adelitas

En la historieta mexicana la gesta revolucionaria, y en menor grado la de Independencia, ha resplandecido como auténtico escenario de hazañas heroicas, en el que sin remordimiento alguno cabe la realidad y la ficción.

En la historieta mexicana, los héroes que nos han dado patria visten como la historia visual nos lo ha dicho (en el caso de la Independencia, como lo asumieron los retratos, ilustraciones y caricaturas que comenzaron a producirse desde 1926 cuando, más o menos de forma sistemático, iniciaron su aparición con el diario El Iris), sus actos nos remiten a lo escrito por la historia oficial; pero, igualmente, hay ocasión para las licencias más allá de la poesía, dando paso, así, a momentos de alucinación natural a la historieta mexicana. Casi como la ópera o el cine, los conflictos armados y sociales presentan los ingredientes necesarios de todo gran espectáculo: drama, acción, suspenso que en conjunto crean sensaciones sonoras y atmosféricas. Sin duda, el cómic internacional ha sacado partido de la vitalidad y el dramatismo de los conflictos humanos; no obstante, dudamos que exista un acercamiento tan variado como el que se ha hecho en México.



Armas políticas
Si tomamos a la caricatura como antecedente directo de la historieta en México, prácticamente podemos entender a ambas como productos de la Independencia. En el número 104 (de 1972) de Los Agachados, Rius explica: “La caricatura en México nace pocos años después de consumada la Independencia […] la Nación, asegún parece, era en aquellos años una olla de grillos, y los primeros caricaturistas tenían ocasión de ridiculizar las acciones (también ridículas de aquellos políticos, muchos de ellos hoy considerados héroes)… así nos damos cuenta que el nacimiento de la caricatura coincide con el de la crítica; es decir, nace como un arma política”.

Y el parque de aquella carabina apuntaba hacia el nuevo gobierno. Porfirio Díaz se convierte en el personaje favorito de los caricaturistas y de revistas como Bulle Bulle y El hijo de El Ahuizote, desde donde una sociedad nueva comienza a recibir información que será importante para el inicio de la Revolución, mientras los caricaturistas sufren censura o exilios forzados, como sucedió con Gabriel Gahona “Picheta”, quien fue enrolado en el Ejército para aplacar su pluma, o como con Ernesto “El Chango” García Cabral, quien fue becado a París por el gobierno de Francisco I. Madero, gobernante harto ya de la sátira que de él y su esposa hacía el fenomenal ilustrador.

Previo y posterior a la Revolución, la caricatura política de protesta juega un papel importantísimo en lo que queda de la prensa subversiva ante la mayoría de una prensa al servicio del Gobierno. Con las campañas alfabetizadoras que se dan en México a partir de 1922 (iniciadas por José Vasconcelos, al frente de la SEP) y sucesivamente, en un par de décadas el número de mexicanos alfabetizados supera el de iletrados, aunque la lectura continúa siendo un acto prácticamente elitista.

Dentro de ese escenario la aparición de Paquín, la primera publicación mexicana dedicada exclusivamente a presentar historieta (seguida por Pepín, Chamaco y otras), viene a romper con esa barrera en la lectura, pues se trata de literatura al alcance de todos gracias a sus tirajes millonarios, y su costo y lenguaje accesible.

Como el dibujante Ramón Valdiosero lo explica en el tomo II de Puros Cuentos (Grijalbo/Conaculta, 1993), heroica investigación de Juan Manuel Aurrecoechea y Armando Bartra: “Mucha gente aprendió a leer para entender los pepines. El resorte fue querer saber lo que decían los monos; porque el que leía le platicaba al otro: ‘Mira mano, éste es el que domestica al toro para que mate a Joselito’, y pues se ponían a leer”. Y entre las páginas de estas publicaciones, entre los melodramas de Yolanda Vargas Dulché, Antonio Gutiérrez y Guillermo de la Parra (Yesenia, Ladronzuela, Geisha), el thriller de barrio bajo de José G. Cruz (Ventarrón, Doctor Benton, Santo, el enmascarado de plata), la socarrona comedia costumbrista de Gabriel Vargas (La familia Burrón), y las variaciones nacionales a mitos yanquis por Joaquín Cervantes Bassoco (Wama), Sealtiel Alatriste (Escuadro 201), entre muchos otros autores y obras más, es que en las páginas de estas publicaciones se cuelan, como si fueran misterymen, protosuperhéroes, tanto los mitos como los hechos de la Revolución.


Yo soy Villa, Pancho Villa
Es en 1936 cuando las andanzas de Doroteo Arango y su alter ego, Pancho Villa, se refractan en las páginas de la historieta y encuentran continuación heroica. Tras su exitoso paso por literatura y cine, Villa asume de forma natural su nuevo escenario y, bajo la pluma de Elías Torres y los dibujos de Ignacio Sierra, deviene aventurero inmortal en las páginas de Sucesos para todos, publicación de Editorial Sayrols. Ahí, como se documenta en Puros Cuentos, el periodismo interpretativo está a la orden del día encontrando, incluso, respuestas a enigmas históricos; y es así que vemos, por ejemplo, a Ambroce Bierce morir bajo la pólvora de los soldados de Villa, cuando el escritor estadounidense le revela al centauro del Norte su intención de pasarse a las filas de Carranza, pues ya está cansado de andar con ‘bandidos’.

La figura y andanzas de Villa es material puesto para la hipérbole de la historieta mexicana y extranjera. Es, tal vez, la figura de la Revolución más rentable en la historieta, y así lo demuestran títulos como Pancho Villa su vida y anécdotas, en los 50; Hechos reales de Villa y sus Dorados, en los 60; y sus diversas participaciones en títulos dedicados a la Revolución o a la vida de personajes célebres, como Vidas ilustres, publicado por EDAR y Biografías Selectas, de Editorial Argumentos, durante los 70; Por favor… , de Editorial CITEM y ¿Quién fue?, de editorial Vid, en los años 80. Aunque no sin prejuicios, su fama llegó hasta las páginas del cómic extranjero, como en el caso de Pancho Villa, editado por el sello estadounidense Avon en 1950, a un precio de 10 centavos de dólar, y en el que se lee en la portada: “Mexico’s No. 1 Bandit”; o en la peculiar serie inglesa publicada por L. Miller & Son Ltd. También a mitad del siglo pasado y que parece sobrepasó los 50 números, Pancho Villa, The Robin Hood of Mexico, a un precio de seis peniques.

Ya en menor medida, multitud de insurgentes y revolucionarios poblaron los episodios de algunos de los títulos mencionados, junto a otros como Mujeres célebres, Episodios reales de la Revolución y Hombres y héroes.


Del desenfreno a la educación histórica
Otro caso peculiar de la Revolución en la historieta, aunque no tan multiforme como el de Villa, es el de la mítica mujer revolucionaria que en Adelita y las guerrillas (“El semanario de la aventura y la emoción”, anunciaba en portada), historieta realizada y publicada por José G. Cruz durante buena parte de los años 50, donde pasa de simple soldadera a toda una aventurera cosmopolita que derriba las barreras del tiempo: centradas en Jalisco durante la década de los 30, las aventuras de esta mujer la pueden ubicar con Victoriano Huerta o enfrentar con gangsters de la prohibición estadounidense, la llevan a aliarse con Juan sin Miedo o a enamorarse del Charro Negro. Como es de esperarse, la imaginación sin concesiones de Cruz consolida una narrativa intensa, barroca e inolvidable.

Pero no todo fue desenfreno en la historieta mexicana sobre la Independencia y La Revolución. Si los mismos paquines, pepines, chamacos, muñequitas y demás tempranas historietas sirvieron en México para fortalecer la alfabetización en la temprana nación mexica, la misma crónica de estos eventos en el formato de la historieta sirvió para continuar con los esfuerzos educativos y culturales de la SEP durante los años 70, con la revista Relámpago (que se vendía en los Centros de Alfabetización a 20 centavos, 80 por debajo de su precio en puesto de periódicos), y en los 80 con la realización del sobresaliente proyecto de México. Historia de un pueblo, una colección de 20 novelas gráficas de 80 páginas cada una, publicadas entre 1980 y 1981, y que cronicaban nuestra historia desde la llegada de los españoles, hasta el final de la Revolución. Este esfuerzo editorial compartido entre la SEP y la Editorial Nueva Imagen estuvo a cargo de Paco Ignacio Taibo II y Sealtiel Alatriste Lozano, este último, escritor quien inclusive realizó el guión del volumen “La rebelión de Canek”, ilustrado por su padre, el dibujante Sealtiel Alatriste Batalla. México. Historia de un pueblo, permanece como un esfuerzo sobresaliente de investigación, realización y producción dentro del medio nacional, en el que colaboraron una buena cantidad de escritores y especialistas, al lado de profesionales de la historieta mexicana, como Rafael Gallur, Ángel Mora y Antonio Cardoso, y extranjeros como el argentino Leo Duranona.
Por supuesto, durante los 60 y 70, también está muy presente el trabajo informativo y analítico realizado por Rius, en las páginas de Los Supermachos y Los Agachados. Entre los cientos de temas abordados por este historietista no faltó su acercamiento a estos eventos desde diversos puntos de vista y aspectos. Desde la exaltación de algunos personajes históricos (y la reprobación de otros) hasta la pregunta de si la Independencia y la Revolución fueron efectivas, en el discurso de Rius se encontró un importante bastión del periodismo crítico durante aquellos años.


Un festejo incierto
Y tras esta nutrida oferta de historieta histórica en México, ¿cuáles han sido los acontecimientos recientes?

Pues como sucede con el resto de historieta mexicana al momento: no hay mucha oferta, pero ahí parecen asomarse algunos esfuerzos. Desde febrero de 2009 se anunció un proyecto que la Comisión de Apoyo a los Festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución de la Cámara de Diputados propuso a la SEP, para realizar diez cómics, cinco para la Independencia y cinco para la Revolución, destinados a los niños de primaria.

Y el otro es la Serie Bicentenario, un proyecto iniciado por el dibujante José Luis Pescador y que aparentemente estará conformado por 12 historietas (cada una centrada en un personaje clave de estos sucesos, y de ahí desarrollando la crónica) que comenzarán a distribuirse en mayo. El proyecto está apoyado por varias instancias, como la Universidad Iberoamericana de León y el Ayuntamiento del mismo Estado, por lo que inicialmente se distribuirá en esa área [hasta el momento ignoro si este trabajo puede conseguirse fuera de León]. Este proyecto reúne igualmente a escritores como Paco Ignacio Taibo II, José Luis Palou y F. G. Haghenbeck, e historietistas como Edgar Clément y Federico Blee.

¿Habrá otros proyectos en historieta que se concreten para este festejo? ¿Se consumarán estos que han sido cantados? ¿Estarán listos antes de estos festejos, o serán para las próximas conmemoraciones? ¿Qué futuro le depara a la historieta mexicana? [Tras la publicación de este texto, me llegó una publicación que desconocía: Nueva Historia Mínima de México, y que comentaré en el siguiente post]

¿Continuará?

*Este texto se publicó originalmente en el suplemento El Ángel, del diario Reforma, el domingo 22 de agosto.