viernes, 26 de noviembre de 2010

El fin de los tiempos: Sucesos recientes

Sucesos recientes que han marcado mis días:

-El pasado miércoles, 24 de noviembre, me llegó un paquete con un libro de una editorial que en ocasiones me envía material para reseñar. Una particularidad de estos envíos han sido sus retrasos: utilizan un servicio económico desde Nueva York, por lo que se toma su tiempo y, además, ya que llegan a México los envíos(y ya por karma) no hay nadie en mi casa cuando desean entregarlo, por lo que ésta se retrasa. El caso es que estos retrasos llegan a ser hasta de un mes… digamos eso es lo normal.



Pero el paquete del miércoles se llevó más de 2 meses (como puede verse en la fecha del matasellos), y este peculiar retraso se debió a que el bendito paquete fue a dar, ni más ni menos, ¡que a las Islas Caimán (como pueden ver en esta otra imagen)!, y de ahí de regreso a México.
¿Cuál pudo ser la circunstancia que envió este paquete hasta ese equivocado destino? ¿Cuántos fuerzas desconocidas tuvieron que jugar para que finalmente este sobre amarillo llegara a su destinado destino (qué bonito y que feo se oyó)? De quedarse en las Islas Caimán, ¿quién se habría quedado con esa lectura? ¿Le abría encontrado valor, acaso, ese azaroso lector? Vaya usté a saber, lo cierto es que ese libro (Black Jack Volume 12) ahora es más especial en mi colección, porque es un triunfador ante lo que parecía la adversidad.




-Hace un par de semanas, un día común y corriente, camino de regreso a mi labor diaria tras la hora de la comida, pasé por una librería de viejo que la cotidianidad me había obligado a ver como parte accesoria de la arquitectura de la zona; es decir, ya ni la pelaba. Esto igualmente porque cuando la abrieron, hace cosa de unos cinco años, la revisé en un par de ocasiones, y no encontré nada fuera de lo normal de lo que puede hallarse en cualquier librería equis de viejo. Pero ese día me detuve a su entrada y me dije “¿Por qué no preguntar si de casualidad tienen algo de historieta?”
Ese atrevimiento a romper con mi seguridad me brindó una maravillosa sorpresa. Tras mi pregunta, la encargada respondió: “Mmm, pues hay unos Burrón y creo que uno del Spirit”. Como deben saber los que andan tras emociones fuertes en las librerías de viejo y bodegas, la presencia de historietas de la Familia Burrón en estos lugares es ineludible e inequívoca, es decir, en pocas ocasiones puede encontrarse algo de verdadero interés de esta serie, que vaya más allá de ejemplares de hace diez o veinte años. La presencia de números de El Spirit, por el contrario, no es tan común. De igual manera, hay que comentar que para el coleccionista, los números de El Spirit de los años 50 de Paquín o los de los 60 de Novaro son los más buscados; los de La Prensa de los 70 son más recurrentes, aunque no pierden su importancia, y tal vez los menos buscados son unas traducciones españolas de finales de los 80.



Pues bueno, tras recapitular esta información en mi masa encefálica en fracción de segundos, y mientras la encargada me llevaba al punto en el que esto se encontraba, yo recitaba mentalmente un mantra que decía: “que sean paquines o novaros, que sean paquines o novaros”…
El material se encontraba en un entrepaño sobre el marco de una puerta. Me lo señaló y, efectivamente, entre una buena cantidad de burrones recientes, se hallaba un tomo empastado con lomo de piel, sobre el que se leía “El Spirit” “Will Eisner”. Puf, se veía hermoso, daba la sensación de haber estado ahí –mínimo- medio siglo. Entonces casi estaba seguro de que no se trataban ni de paquines de novaros, pues el tomo estaba gordo y lo único que podía provocar tal dimensión eran los números de la Prensa de los 70.




Aquí, he de comentar que a través de los años he ido reuniendo varios de los 28 (aparentemente) únicos números que se publicaron de El Spirit en aquellos años. Su publicación comenzó en 1976, por lo que me fue prácticamente imposible tenerlos en su momento (contaba con un año de edad), aunque seguramente estuvieron cerca de mí, pues mi hermano asegura que recuerda que mi padre los compraba en aquella época. De hecho, hace cosa de unos diez años, mi papá me regaló alrededor de unos ocho números de esta serie (que quién sabe dónde se los fue a hallar), como presente cumpleañero.
Pues bueno, estiré mi brazo, tomé el tomo que presentaba un peso fabuloso: no era muy pesado, a pesar de la cantidad de papel que guardaba, y su dimensión de cualquier forma se imponía; sin duda, eran números de La Prensa. Lo abrí y, efectivamente, al primer golpe visual vi los colores vivos de aquellas presentaciones. Pasé las hojas: en perfecto estado, no había manchas de grasa ni dobleces, parecía tratarse de una copia de alguien que trabajó en la misma editorial y los reunió tal cual salieron de las imprentas para empastarlos de buena forma.
Ahí, de golpe estaban los 28 números publicados por La Prensa, tal vez no era lo que más buscaba, pero el detalle era hermoso. 220 pesos estaba escrito a lápiz en la primera página, y menos el 20 por ciento de rigor en estos lugares terminó costándome 176 pesos.
Unos días después, me tocó compartir con Everardo Ferrer una plática, precisamente, acerca del maestro Will Eisner y todo aún fue mejor. Qué bonito es lo bonito, alguien dijo por ahí.




-¿Qué hacer cuando los mundos chocan? ¿Qué hacer cuando tus fundamentos emocionales son dinamitados? ¿Qué hacer cuando sucesos importantes parecen decirte que tu pasión, interés, investigación, sobre un medio como la historieta es algo que no tiene importancia? ¿Qué hacer cuando de repente sentimientos profundos te llevan a ver como algo frívolo y sinsentido aquello que durante años te ha guiado? ¿Qué hacer cuando tu atención completa está en otro lado y ya no te permite atender algo que has construido durante años? Esos son momentos cumbre en una vida.



-El sábado comentaba con mi madre que me da asco el pulque y las pulquerías, a propósito de una emisión del programa Aquí nos tocó vivir, grabado en una pulquería cercana al Claustro de Sor Juana, donde los estudiantes solamente van cuando tienen un claro en su agenda escolar o tan sólo como un digestivo tras la comida, eso es lo que ellos dijeron en la entrevista del programa, no yo.
Pues bueno, el caso es que parece que tendré que tragarme mis palabras, pues este sábado 27 de noviembre, en la pulquería Los Insurgentes (Insurgentes Sur 226, entre Colima y Durango), a las 19:00 horas, formaré parte de los presentadores del libro Un hombrecillo en mi cabeza, de mi amigo y colega Jesús Pacheco Colín, y la cual forma parte del VIII Congreso de Contracultura, organizado por la revista Generación y la pulquería Los Insurgentes.
El libro es un interesante y sugerente conjunto de relatos construidos a partir de las vivencias y memorias de una buena cantidad de asesinos en serie. Lee Lucas, Dahmer, Gacy y Kurten, entre otros, son rememorados con talento narrativo por Pacheco.
Así que si quieren echarse su pulque escuchando de asesinos en serie – o si es que, acaso, quieren un digestivo-, pues no falten este sábado.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

El fin de los tiempos: Hernández, Lugosi y Minicon III



La semana pasada se dio uno de los sucesos más importantes en años recientes para el cómic mainstream (al menos a mí me lo parece), pues en el número 2 de la miniserie de Marvel: Strange Tales II, se incluyeron un par de historias realizadas por los únicos e inigualables Hernández Brothers, incluyendo una portada preciosa ilustrada por Xaime Hernández.

Gilbert Hernández se abocó a hacer un trabajo de nostalgia protagonizado por Tony Stark, su primera y ridícula armadura de Iron Man, y Toro, el compañero del original Human Torch. Xaime, por su parte, construyó una inolvidable pasarela de beldades superheroicas en bikini (Invisible Girl, Scarlet Witch y Wasp) que se enfrentan a la lujuriosa estratagema del Space Phantom, uno de esos ridículos personajes de tercera división de la Marvel. Sobra decir que el candor que Xaime inyecta a sus historias hace de esta breve aventura una joya, enbelicida aun más por la impresionante portada.

Todo este paquete fue una inmensa sorpresa para mí, pues tenía entendido que Xaime únicamente había hecho la portada, cuando en realidad concibió la historia y Gilbert también realizó la mencionada.

Hay que mencionar que este no es el primer trabajo de los Hernández para el mainstream, pues hace ya varios años colaboraron para DC, en las antologías de Bizarro Comics y Bizarro World (que, de hecho, se trata del proyecto inaugural que experimenta con historias creadas por autores de la llamada escena indy, y la cual se fusiló Marvel para esta miniserie), así como en el divertidísimo onsehot Superman and Batman: Worlds Funnest. Gilbert, inclusive, escribió una historia de varios números para el cómic Birds of Prey.



Y hablando de antologías, también la semana pasad salió a la venta Bela Lugosi’s Tales From the Grave, un proyecto del historietista Kerry Gammill. Como muchas antologías independientes e interesantes que llegan a anunciarse, yo llegué a creer que nunca iba a publicarse o que tardaría meses, incluso años, en ver la luz.

A Gammill yo lo recordaba por el trabajo muy sobresaliente que hizo ilustrando Superman a principios de los años 90, cuando Roger Stern escribió una muy buena etapa del personaje. Después, Gammill se perdió de la escena del cómic, y parece que estuvo trabajando en diseño comercial y en cine. Hace unos años, de repente, apareció un libro impresionante sobre Basil Gogos, el magnífico pintor de muchas portadas inolvidables de la revista Famous Monsters of Filmland, que estaba co-escrito por Gammill y resultó que este historietista era un fanático del cine de monstruos clásicos. Y ahora reaparace con Bela Lugosi’s Tales From the Grave, una antología de muy buen nivel, y que esperemos no se quede en un solo número (no hay dato alguno de qué periodicidad tendrá).

Según un boletín de prensa de Monsterverse (el sello que lo edita), en siguientes números esta antología contará con colaboraciones inesperadas al medio de Rick Baker (genio –en verdad- de efectos especiales de filmes como American Werewolf in London), John Landis y Joe Dante.



Y antes de que sea más tarde, les comento que este domingo 14 de noviembre se realizara la Minicon Comikaze III en el a Grela Café (Caleta # 554, Colonia Narvarte, entre Vértiz y Zempoala. Metro Etiopía). Ya la tercera edición de este evento organizado por la revista Comikaze. A continuación les dejo el programa y, he de decir, que la firma de autógrafos con quien esto escribe fue una excentricidad de don Jorge Tovalín, ustedes disculpen.

10:00 Apertura
11:00-12:00 Un lustro sin Will Eisner. Charla con los periodistas de cómic Mauricio Matamoros y Everardo Ferrer.
12:00-12:30 Firma de libros con Mauricio Matamoros, autor del libro Alan Moore y su obra: Realidades construidas y La imagen reptante: H. P. Lovecraft y el cómic mundial, publicado por Samsara editorial.
13:00-14:00 Webcomiqueando con…Sergio Tapia (Aztecas Vs Romanos), Juanele (Moquito) y Mario González (Wyliman). Charla moderada por el equipo de Ediciones Uno de Tres, co-organizadores de la MiniCon y autores del webcómic Dos animales enjaulados.
14:00-14:50 Sesión de sketches/autógrafos con Sergio Tapia, Juanele y Mario González.
15:00-16:00 Presentación de las publicaciones independientes Lupy el Conejo Guerrero #4, Koigora Sourcebook, La Pangolina # 8 (por confirmar), Horizonte Cero #3 y Comikaze # 10.
16:00-17:00 Firma de ejemplares y sketches con autores de publicaciones independientes. Invitado especial: Erik Proaño, Frik, autor del recopilatorio Cabos Sueltos (Resistencia, 2010)
17:00-18:00 Entrevista a Sixto Valencia, dibujante de Memín Pinguín. Moderada por Everardo Ferrer.
18:00-18:30 Firma de cómics con Sixto Valencia.
18:45- 19:30 Ciencia, cómics y sci-fi. Charla de divulgación científica con Rodrigo Vidal Tamayo, director de Educación, Ciencia y Sociedad del Instituto de Ciencia y Tecnología del Distrito Federal.
20:00 Cierre de Grela Café.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Masacre en Xoco y otros horrores


Fechas ominosas y macabras se acercan nuevamente, como cada año por esta época del año. Y para ello ya se han publicado algunos cómics alusivos:

-Bart Simpson’s Treehouse of Horrors #16: Sin duda, se trata de uno de los anuales en cómic más esperado año con año. En esta ocasión, la historia más atractivo parecía ser la ideada por Lemmy Killmister, bajista líder de la superbanda Motorhead; pero ésta no pasó de ser una curiosidad gracias a la aparición del mismo músico. En cambio, la historia escrita por Evan Dorkin: “I Totally Saved The Earths Butt And Made The Glavin Cry Like A Little Wuss”, resulta en un verdadero festín de monstruos (con homenajes a Stan Lee, Jack Kirby e Inoshiro Honda, por igual), con mucha violencia gore y humor muy negro, lo esperado del autor de sutilezas como Milk & Cheese y Dork.

-Motel Hell #1: Sin decir agua va, IDW ha publicado el primer número de esta miniserie basada en un oscuro filme gore de 1980, dirigido por Kevin Connor (en su momento, fue editado en México por Videovisa), que no es la gran maravilla, pero que sin duda se recuerda por una imagen que presenta a uno de los asesinos caníbales con el ‘rostro’ de un cerdo como máscara. El cómic logra sacar buen partido de los elementos gráficos del filme, y entrega una historia que deja enganchado al lector. Una curiosidad que vale la pena.

-House of Mistery Annual 2: Aunque compuesto por un grupo de historias cortas protagonizadas por personajes de los títulos de Vertigo Comics (Madame Xanadu, Lucifer, I Zombie y John Constantine), y las cuales tienen un elemento en común (en este caso, un grupo de eternos niños que piden su calaverita), en esta ocasión el experimento no resultó tan intenso como el del anual del pasado año y resulta un tanto aburrido. Destaca un poco, sin embargo, la historia de Constantine (realizada por Milligan y Camuncolli, el equipo creativo de la publicación mensual) y la cual, tras leer el más reciente número de Hellblazer (el 271), entendemos que se trata de una anécdota que tuvo lugar entre unas cuantas viñetas de ese reciente número mensual.

-Hellblazer: City of Demons: Y hablando de ese sucio bastardo llamado John Constantine, Sy Spencer y Sean Murphy han creado esta miniserie de cinco números quincenales, y de los cuales el segundo se pone a la venta esta semana. La historia coloca a Constantine en medio de esta dimensión y el Más allá de una manera muy interesante, “sutil” y rica en matices. Parece que las cosas se le van a poner buenas a este inglés, y todo está siendo ilustrado de manera inmejorable por Murphy, quien ya ilustró una inolvidable historia de este personaje escrita por Jason Aaron, y actualmente está ejecutando un mundo maravilloso en el Joe the Barbarian, escrito por Grant Morrison.

-Y bueno, no puedo dejar de remitirlos a Ojos bien abiertos, el blog hermano de Iconoctlán, para que vean la programación e información de Masacre en Xoco: 1ª Jornada de Cine de Horror en Cineteca Nacional. Desde este viernes 29 y hasta el lunes 1º de noviembre, en Cineteca se proyectarán una serie de películas ya clásicas del cine de horror (The Evil Dead, El barón del terror, Sisters, Salem's Lot), así como una serie de mesas redondas sobre diversos temas dentro del género. Si residen o andan por el DF durante estos días, los conmino a que asistan porque se proyectarán películas que durante años o décadas no se han visto en celuloide y que, probablemente, vuelvan a descansar en las bóvedas de cineteca durante años, antes de que vuelvan a verse.



miércoles, 20 de octubre de 2010

El final de los tiempos: Scarlet, Moebius y Comikaze


En tiempos tan aciagos como estos, en los que pareciera que sólo estamos esperando el llamado a: “la Revolución ha comenzado”, y no sólo en nuestro terruño, sino a nivel global, se agradecen y se disfrutan series como Scarlet, cómic escrito por Brian Michael Bendis e ilustrado por Alex Maleev para el subsello Icon, de Marvel Comics.

En Icon se le está dando rienda suelta a creadores que laboran para Marvel, y así hemos podido ver estrambóticas extrapolaciones del mundo superheróico como Kick Ass o notables homenajes a la pulp fiction como Incognito. Con Scarlet, Bendis está ejerciendo su derecho al llamado revolucionario en forma de ficción: Scarlet es una chica que ha sido despojada de su novio por un corrupto policía que lo acusa de tráfico de drogas, además de que ha sido herida en la cabeza por él mismo gandaya. Tiempo después, esta joven mujer entra en un estado emocional iracundo, tipo Charles Bronson en Death Wish, y decide tomar la justicia en sus manos.

Es aquí que a mitad del cine vigilante de los años 70 y 80 del pasado siglo, aunque desglosado aquí por un intenso soliloquio en el que Scarlet discute (derribando la cuarta pared para exponerlo al lector) las repercusiones éticas, morales y sociales que se logran con una decisión como ésa, este cómic ofrece un discurso fuerte en carga emocional y existencial, y que ya ha provocado buenas discusiones acerca del retrato que en esta ocasión Bendis hace de la Policía.

Como este título no ofrece las mismas cantidades de violencia que Kick Ass, y está compuesto por una buena cantidad de texto (marca de Bendis que, por igual, gusta y disgusta a su divido público), me parece que su mención mediática se ha perdido entre grandes cantidades de caramelos de capas y calzones de colores, y a pesar del impresionante trabajo gráfico de Maleev.

La serie de Bendis y Maleev, que ha comenzado como un alegato vigilante, y que se encamina hacia una opinión sobre la revolución, es la material que todo lector de historieta tendría que estar haciendo en estos momentos.




Otra revolución necesaria e inolvidable se dio en Francia, a mediados de los años 70, cuando un grupo de historietistas conformado por Jean-Pierre Dionnet, Bernard Farkas, Philippe Druillet y Jean Giraud, decidieron abandonar la, llamémosle, escuela conservadora de la revista Pilote, para comenzar un experimento artístico y existencial a través de su propio sello editorial: Les Humanoïdes Associés, así como de su propia publicación: Métal Hurlant. El resultado fue la sublimación de las fantasías más descabelladas hasta el momento, y el surgimiento de una escuela de ciencia ficción en la historieta que transformó la forma de ver y hacer en este medio.

Jean Giraud “Moebius”, desde entonces, ha creado obras monumentales, como Arzach, Le Garage hermétique o L’Incal (con Jodorowsky), al igual que un cúmulo de historias cortas tan extraordinarias, como Les Yeux du Chat o Cauchemar blanc.

Pues bien, en casi medio siglo de carrera, Moebius nos ha permitido conocer la naturaleza de los sueños y la fantasía a partir de simple tinta negra y mucho talento; su discurso, en constante, transformación y evolución nos ha permitido atestiguar los múltiples logros que el cerebro humano puede permitirse.

Precisamente, como un homenaje a esa posibilidad y a la realidad en que se ha tornado a través del talento de este maestro, la FondationCartier (en Francia, por supuesto) ha organizado la primera gran exhibición dedicada en Moebius, y que por nombre lleva MOEBIUS-TRANSE-FORME. Obviamente se trata de un evento que está un “poco” lejos de nosotros (finalmente se encuentra en el planeta Tierra, que compartimos, y Moebius nos ha enseñado a viajar aún más lejos), pero resulta tan extraordinario e importante, que no podía dejar de mencionarse en Iconoctlán. Aquí les dejó el link (y el cual agradezco me haya compartido a Zenaido Velázquez) para que con la simple entrada a la página vayan percibiendo el nivel.



En otro tenor más cercano, este sábado 23 de octubre se presentará el número 10 y más reciente de la revista Comikaze, primero apoyado por el Conaculta. La cita es en Fantástico (Félix Cuevas 835, Planta Alta), a las 17:00 horas.

Para este número que presenta dos portadas a escoger (una por Jesús Antonio Hernández, y otra por Andrés Esparza, y ambas entintadas por Renato Guerra), en las que vemos a Denny Colt, junto al Avispón Verde y Kato, se presentan artículos sobre The Spirit, Green Hornet, The Dark Tower, Milo Manara, y entrevista con Bef, sobre su novela gráfica Espiral, entre varios artículos y entrevistas más.

Además, a los que compren este día la revista se les obsequiará pins del Avispón Verde, stickers del Spirit, así como una historieta de Blue Demon. No falten.

viernes, 15 de octubre de 2010

Peepo Choo 2 y Twin Spica 3

Peepo Choo Vol. 2
Por Felipe Smith
Edita: Vertical Inc.

13 dólares



Ya en los comments vertidos en la reseña que hice del volumen 1 de Peepo Choo, el propio creador de este manga (Felipe Smith) nos invitaba a ver un video que realizó en 2006 (cuando promovía su primer manga MBQ), con la idea de mostrar su esfuerzo, necesidad e interés por crear manga, a pesar de no tratarse de un autor japonés (igualmente él se encargó de decirnos que nació en Estados Unidos, y que es de ascendencia argentina-jamaiquina). En dicho corto, en el que Smith dialogaba con un vendedor de cómics en Argentina, ya se manifestaban dos eternas discusiones-dudas en este tenor: Si no se es japonés, ¿es posible hacer manga?, y sobre todo, si no se es japonés, ¿para qué hacer manga, si se puede hacer historieta o cómic?

En lo personal, me parece que trátese de manga, bande dessinée, fumetti o historieta (mexicana o argentina), todos estos esfuerzos se encuentran dentro de un mismo medio aunque, obviamente, poseen sus peculiaridades y características distintivas y regionales. Así como hay diferencias entre la novela rusa y el realismo mágico, o entre el cine francés y el cine hollywoodense, también las hay entre el manga y la historieta. Esta opinión, me parece, también la comparte Smith, según lo que vemos en dicho video.

Aunque aún no logro comprender del todo la necedad de algunos autores no japonenses para crear ‘manga’ en específico (cuando pueden crear un cómic simplemente y, sobre todo, cuando los resultados de ‘manga extranjero’ comúnmente son penosos), sí entiendo que finalmente deseen hacer un tipo de trabajo que reproduzca las características de la historieta que les gusta, en este caso: el manga. Espero me dé a entender: es como Carlos Reygadas, que desde México intenta hacer cine cercano a la sensibilidad de maestros como Tarkovski o Dreyer, aunque le queden sólo para apantallar en mercados extranjeros.

Así, Smith puede hacer lo que le venga en gana y, en su caso, me parece que el esfuerzo ha valido la pena.

En el volumen 2 de Peepo Choo, el viaje a Japón que se anunciaba maravilloso para Milton -el joven protagonista de la serie, amante del ridículo anime que da título a este manga- se torna en un desencanto brutal, cuando le explican que Peepo Choo fue un fracaso en Japón y que su éxito en EUA es tan solo resultado de una mentira de su distribuidor. Y la cosa no es menos peor para su vejador favorito, Jody, quien en lugar de conquistar japonesas, como esperaba, es confundido en las calles niponas con un personaje amanerado de una popular serie televisiva.

Smith continúa con la ascendente mofa de la imagen que en Occidente tenemos del showbusiness japonés, para dejar este volumen en una intensa carnicería que hace pensar, en su punto final, en algunas imágenes escritas por Garth Ennis.

Creo que el volumen 3, y final, de Peepo Choo será una explosión que dejará mal parados a Occidente y a Oriente (esto lo digo como algo bueno).



Twin Spica
Vol.3
Por Kou Yaginuma
Edita: Vertical Inc.
11 dólares

Continúa el complicado camino y proceso de un grupo de adolescentes por alcanzar el sueño de viajar al espacio en Twin Spica Volumen 3. Al cúmulo de problemas y pruebas que de forma natural imponen las cátedras y el aula en general, se suman los problemas familiares y sociales en cada alumno. La revelación de que los lazos de amistad que surgen entre los alumnos tendrán que hacerse a un lado, cuando sólo un puñado de ellos sean los únicos triunfadores en esta carrera, sin embargo, les plantea a ellos mismos de golpe el que será, tal vez, su conflicto más grande.

Sin duda, cuando los japoneses se proponen exprimir los sentimientos de abandono y pérdida (como célebres animes melodramáticos y no pocos mangas nos lo han demostrados), lo hacen de manera tajante y absoluta. Ya aquí sentimos frío cuando el fantasma del señor León, que acompaña a Asumi –la protagonista de esta historia- y es el remanente del accidente que cataliza esta historia, se enfrenta a cómo la vida continúa, a pesar de su muerte. Y en una historia corta (llamada Asumy’s Cherry Blossoms) que acompaña a este volumen, y que se desarrolla durante la infancia de Asumi, vuelve a darse un ejemplo fuerte de la amistad que surge entre personalidades parecidas y en ecosistemas hostiles, y que difícilmente pueden evolucionar, pues hasta la vida parece estar en contra.

En resumen, Twin Spica Vol.3, de Kou Yaginuma, con con el interesante trance de este joven grupo de astronautas en ciernes.

martes, 12 de octubre de 2010

El final de los tiempos: DC, Marvel y Neonomicon


Hace ya varios días se llevaron a cabo una buena cantidad de movimientos en DC Comics, ya como parte de Warner Entertainment. Esta editorial se ha partido en dos, para pasar a Burbank, California, las oficinas de los contenidos más interesante para Warner, mientras que en Nueva York permanecerán las oficinas de los contenidos que tengan que permanecer ahí, es decir, los de perfiles menos comerciales y que tengan que ver más con la escena de autores de la llamada Gran Manzana (es decir, Vertigo). En esta transición de la editorial, ha desparecido Wildstorm como subsello de DC, alojando a sus personajes dentro del marco de la misma DC, y creando una incertidumbre que –obviamente- ya ha arrojado varios desempleados, así como un pánico entre lectores que ya comienzan a ver malos manejos de los personajes.

En términos generales (hay excepciones, obviamente. Como The Spirit o Jonah Hex), el estado actual del manejo de los superhéroes en DC es aburrido y repetitivo. Vertigo ha pasado de ser un laboratorio de ficción oscura y de ruptura, a un catálogo de fantasía fresa y narrativa urbana trillada (aunque continúan publicando el brillante Scalped, y el incansable Hellblazer). El hecho de que, en apariencia, Swamp Thing resurgirá como un personaje de DC (ya no de Vertigo) en medio del desmadre aburrido del crossover Brightest Day, y de que la trascendencia de las propuestas discursivas de conceptos como The Authority hayan sido echadas a un lado, así de simple, parece indicarnos que en esta editorial andan naufragando gachamente, mientras se pone toda la atención en desarrollar conceptos que funcionen en cine y videojuegos.

Se trata de cambios que, en apariencia, exigen los tiempos (tiempos= economía, tecnología, tendencias impuestas, lectores poco exigentes……..) pero que, aquellos que no vamos con los tiempos, vemos como el final de los tiempos.



El final de los tiempos, me parece, llega cuando ese subsello alternativo (Vertigo), subversivo, ha dejado de serlo, mientras su estafeta parece tomarlo cierto sector de Marvel Comics. No extraña, cuando sabemos que desde hace varios años ahí está instalado Axel Alonso, editor que hizo mucho en Vertigo, y que llevó buena parte de su visión a Marvel. Así, la semana que ha pasado se publicó el primero número de Deadpool MAX, escrito por David Lapham y dibujado por Kyle Baker. La combinación de ambos talentosísimos historietistas es la esperada, y arroja un cómic de una belleza visual apabullante y una intensa violencia dramática, que hace 15 años bien pudo haber publicado Vertigo. Otro gran título de Marvel, que pudo haber publicado Vertigo años atrás, es S.H.I.E.L.D., escrito por Jonathan Hickman e ilustrado por Dustin Weaver.



Mientras sucede todo ese revés comiqueril en la escena principal del comic mainstream, en un bunker alternativo llamado Avatar se cuece una de las narrativas más extremas e intensas del momento. Mientras lo logrado por Alan Moore en DC hace un cuarto de siglo (permitiendo la evolución de esta narrativa) se está echando por la borda, en Avatar publican Neonomicon, el más reciente experimento en estilo y un nuevo acercamiento al horror por parte de este ente consumado.

Con el número 2 de esta serie (que fue publicado la semana pasada) me encontré con la desagradable/agradable noticia de que los ejemplares que llegaron a México a través de una conocida tienda de cómics se habían agotado. Primero, no creo que hayan sido muchas las copias que se hayan importado (tal vez unas 20 o 25, calculo); segundo, aunque supongo que debieron ser las mismas que se trajeron del número 1, que tardó varias semanas en agotarse (el 2 se agoto en el mismo día que se pusieron a la venta); tercero, me da gusto saber que han surgido lectores para esta obra; cuarto, me pregunto si Iconoctlán habrá sido de ayuda en esto último; quinto, yo tuve que pagar unos veinte pesos más, pues la única copia que había era con la portada variante, que es más cara. Pero fue placentero saber que este material se había agotado.

Tras un primer número de esta serie de cuatro (y un preview), y la precuela The Courtyard de hace varios años, Neonomicon 2 pone las cartas sobre la mesa: la historia no se queda en un ‘simple’ pastiche referencial a Lovecraft, pues todos los signos y guiños al maestro de Providence resultan en eso; es decir, la agente Brears (protagonista en esta serie) le explica a sus colegas (y al lector) que todos los asesinatos que están ocurriendo en la narrativa se encuentran relacionados con la obra de Lovecraft; es decir, dentro de la misma narrativa existe la obra de Lovecraft como corpus autoral conocido por los habitantes de se mundo. Así, esta historia toma un giro mucho más interesante de lo que esperábamos, pues no se trata simplemente de una variación o continuación de los mitos propuestos por Lovecraft, sino de una extrapolación de los mismos en una posible realidad.

Por supuesto, parte importante de esa extrapolación es la jiribilla, la trascendencia sexual que Moore (como muchos otros autores han hecho) extrae de la cosmogonía lovecraftiana; así, el número 2 de Neonomicon deviene en un interesante diálogo de perversiones sexuales, donde Moore junto con Jacen Burrows (el ilustrador) introduce a la pareja policiaca en un submundo de juegos sexuales directamente relacionados con una entidad primigenia.

Burrows es un dibujante cuyo trabajo me resulta muy disfrutable; sin embargo, en el primer número de Neonomicón me parece que le faltó creatividad en aquella secuencia ya clásica en la que se juega con las percepciones y la visión; en el número 2, su trabajo ya se nota más aclimatado a la exigente prosa de Moore: aquí el juego de percepciones y visión vuelve para construir un momentum de horror, suspense y desesperación, que nos recuerda desde Rosemary’s Baby (Roman Polanski, 1968) hasta Posession (Andrei Zulawsky, 1980), y que nos deja bien enganchados. Pero ante esto, me pregunto qué niveles de veracidad podrían haberse logrado con dibujantes como John Totleben o Gary Frank (con su fabuloso detalle en los rostros y la posición del cuerpo humano), que ya trabajó para Moore en aquella inolvidable historia del centenario de Dracula.

En fin, continuemos fantaseando y esperemos la continucación de esta subversiva historia.

viernes, 1 de octubre de 2010

Love and Rockets: New Stories No. 3

Love and Rockets. New Stories No.3
Por Beto y Xaime Hernández
Publica Fantagraphics Books
15 dólares


¿Alguno de ustedes, coterráneos iconoctlanos, de pura casualidad han logrado desentrañar el misterio del don artístico de los hermanos Beto y Xaime Hernández?

Bueno, en realidad no es un misterio, pues todo salta a la vista directamente desde cada una de sus páginas realizadas; pero es que me resulta tan extraordinario el talento de estos artistas, que prácticamente babeo ante cada página, lo que me imposibilita para realizar un comentario digno.

Bueno, tampoco es que esté impedido del todo, pero sirva esto tan sólo como una pequeñísima demostración de la admiración que siento por estos maestros, de quienes acaba de publicarse Love and Rockets. New Stories No.3; es decir, el nuevo ejemplar de esta publicación anual ¡que los catadores de esta obra hemos esperado durante los 365 días previos!

La espera ha sido larga, sin duda, pero me atrevo a decir que no sólo ha valido la pena, sino que ha resultado una inspiración para continuar teniendo fe en la humanidad, pues con artistas como estos, vale la pena vivir.

Para este tercer anuario (pueden dar clic en estos links para leer mis reseñas del primero y el segundo anuario), Beto se pone muy salvaje y Xaime crea un impresionante tapiz de memorias y niveles narrativos.

En el caso de Beto, a partir de dos historias relacionadas (Scarlet by Starlight y Killer *Sad Girl* Star), nos cuenta una evolución de actos salvajes a partir de la pérdida del sentido común ante la fuerza del deseo: un trío de investigadores y exploradores (dos hombres y una mujer) en un ecosistema primitivo crean lazos con una raza de humanoides, tal vez no lo suficientemente desarrollados, aunque con las mismas necesidades y deseos animales que presentamos los humanos. La hembra de esta raza (con curvas de antología que son cubiertas estratégicamente por un pelaje de apabullante diseño natural) se encuentra profundamente ¿excitada? ¿enamorada? de uno de los exploradores, y eso Beto lo muestra como una escalofriante sucesión de hechos dramáticos y sangrientos. Ya con la segunda historia, nos enteramos que esa primera fue una película Serie B, que están a punto de rehacer en la actualidad, y que será protagonizada por una joven conocida como Killer, quien será nuestra Virgilio en una historia del showbusiness underground, de esas que tanto le gustan a Beto (y a su lectores), y que le quedan buenísimas.

Por su lado, Xaime nos presenta una historia impactante –en su caso divida en tres extractos distintos- de Maggie, quien tras años se reencuentra con su viejo amor, Ray. La salida de este par da pie para una clase maestra de estilo en el dibujo y en los diálogos, como era de esperarse en Xaime; pero igualmente, esto sirve de marco para la aparición de un tipo extraño que acecha a Maggie (sin que ella lo sepa) y para la revelación de un episodio de la infancia de Maggie y sus hermanos. El recuento de esta historia es sumamente sensible, lleno de recuerdos felices y tristes. Xaime no se escandaliza en ver a la infancia como el momento más cruel, y es por ello que esta historia resulta trascendente para Love and Rockets (como todas las de Xaime), y dejando cicatrices que no se olvidan. Precisamente, la cicatriz más grande de esta historia, es la que regresa al final para cerrar un círculo que deja frío e impactado al lector, por la fuerza de la historia y por la contundencia artística de Xaime.

Love and Rockets. New Stories No.3 continúa con el ascenso de estos autores a terrenos inmaculados.