viernes, 24 de junio de 2011

Gene Colan R.I.P.



Cuando alguien se ausenta, sólo queda extrañarlo y poco que decir. Gene Colan, falleció ayer a los 84 años, tras algunos años de problemas serios de salud y familiares, y no se puede evitar decir algo. Extraordinario dibujante, se mantuvo activo desde los años 40 del pasado siglo en la industria del cómic estadounidense. Tal vez no contó con la popularidad de colegas como John Buscema o John Romita –porque su trazo no era lineal, sino brumoso y sugerente: era una invitación a pensar en cosas que no estaban plasmadas en el papel-, pero para muchos lectores y degustadores de historieta su trabajo fue mucho más trascendente que el de aquellos, sin demeritarlos, obviamente.

Aunque Colan trabajó con personajes tan populares como Namor, Iron Man o Daredevil, sus imágenes más indelebles las compuso con personajes como Doctor Strange, Dracula, Howard, the Duck e, inclusive, en una inolvidable etapa en Detective Comics (y que en agosto comenzará a ser recopilada en libro). Fuera en color o en blanco y negro (como mucho de su trabajo durante los años 60 y 70 en algunas series de Dracula, otras revistas para Marvel y algunas colaboraciones para Creepy y Eerie, de Warren Publishing) su trabajo salía de las viñetas y se expandía en la mente.

Con Colan, las sombras y las manchas encontraron un lenguaje poco transmitido en la historieta, un realismo entre tinieblas que, aunque en principio podría parecer complejo y oscuro, era seductor, absorbente y hermoso.

Ahora, la oscuridad ha perdido un poco de sentido.










martes, 21 de junio de 2011

El fin de los tiempos: Sups y Morrison, Miller Strikes Back, Comikaze 13, Jodocharla...

-Pues ya comentábamos la semana pasada sobre la muerte de una época con el paso -de afuera hacia dentro- de los calzones de Superman; pues no sólo se trata de una cuestión estética, sino de un cambio de retórica y un esfuerzo por renovar el canon de la figura superheroica.

Esto puede sonar exagerado, pero cuando se ha visto la primera imagen de este Superman (levantando una roca enorme, semejando la portada del número uno original de Action Comics, sólo que ahora vistiendo pantalón de mezclilla, playera y algo que más que capa parece un paliacate: algo muy cercano a las imágenes de la propaganda del socialismo soviético de los años 20 del pasado siglo) y, después, nos enteramos que quien se encargará de escribir la nueva historia es, ni más ni menos, que Grant Morrison (acompañado por Rags Morales en las ilustraciones), podemos esperar indudablemente un cambio de enfoque, energías y discurso.

Sobre este proyecto, Morrison ya lo ha marcado de manera categórica al declarar que Superman es “la idea más grande que hemos tenido como especie humana”… claro que se trata de algo exagerado y, finalmente, es parte de la publicidad. Pero también es cierto que el concepto de Superman es uno que ha estado en un constante movimiento y construcción desde hace más de 70 años, y gracias a una cantidad ingente de escritores y dibujantes. En ese aspecto, este concepto es una suma de tanta energía e ideas que, a decir de Alvin Schwartz (guionistas de cómics de la Edad De Oro y creador, entre otros conceptos para Superman, de Bizarro), se ha convertido en un Tulpa, una idea viviente. Para más información al respecto, googleen a Schwartz o consíganse mi libro de Alan Moore.

De esta forma, Morrison buscará renovar a Superman a partir de sus características primigenias, y como explica a continuación: “cambiando algunos de los conceptos básicos, para reintroducir algunos rostros familiares en formas poco familiares, y para utilizar y refrescar algunas ideas que tal vez se han convertido en algo tan conocido que la gente cree ya conocerlo de memoria. Queremos presentar un acercamiento a Superman tan diferente, que nadie sabrá qué podrá seguir”.
Con Morrison, se vislumbra algo trascendente para este proyecto del cual, podemos esperar, un Superman redescubierto y dialogando, prácticamente, con sus lectores.



-Tras varios años de anunciarse, y otros más tras pensar que ya no se llevaría a cabo, hace unos días se dio la noticia de que Holy Terror, la novela gráfica que inicialmente Frank Miller estaba concibiendo con Batman como protagonista, será publicada en septiembre por Legendary Comics, subsidiaria de la productora de cine. Este cómic ya ha sido salivado por varios de nosotros ante la promesa de que presentaría una historia de venganza en manos de Batman en contra de quienes resulten responsables de la caída y muerte de las Dos Torres neoyorquinas; y aunque ya no veremos a Batman, sino a un tipo llamado Fixer, sin duda se tratará de un banquete de violencia firmado por el maestro Miller. Esta obra, en apariencia, fue víctima de la salida del editor Bob Schreck, quien editó el polémico All Star Batman and Robin The Boy Wonder para DC Comics, título en el que además de que el realizador Sin City se burló de varios personajes de DC, permitió que se publicaran palabrotas que en teoría serían censuradas. Como suele suceder, en DC ya han de estar dándose de topes.



-Y la semana pasada, ante tanto chisme de DC se me pasó comentar que entre tanto cambio editorial en dicho sello, con el paso de Greg Capullo de Image a DC -como dibujante de Detective Comics-, el lugar que dejó vacante como ilustrador de la serie Haunt ahora será ocupado por el extraordinario Nathan Fox, un dibujante poco conocido pero con una fuerza envidiable en su trazo y pincelazo. Además, no sólo entra a esta serie Fox, sino que los guiones ahora correrán a cargo de Joe Casey, un guionista que siempre ha buscado la manera de innovar en sus guiones de superhéroes. Por primera vez, Haunt resultará interesante, y gracias a que sus creadores originales lo han dejado… y aunque creo que lo mejor habría sido que Image les diera carta blanca a Fox y Casey para crear lo que quisieran, de todos modos checaré su Haunt, porque en ocasiones crear con ciertas restricciones arroja buenos resultados.



-En uno de esos actos extraños, el gran dibujante Steve Rude ha comenzado una campaña para pedirle trabajo a DC Comics. Tras varios años de alejarse de la historieta, e intentar levantar de manera independiente su cómic Nexus (cocreado con Mike Baron), Rude desea regresar a la industria por dos motivos: a) porque necesita pagar la renta y b) porque ve que el nivel de ilustración en el medio ha caído. Yo estoy de acuerdo en ambos casos con Rude, quien ha manifestado su deseo por colaborar con DC en proyectos que tengan que ver con Supergirl, Superman, Big Barda y OMAC. Creo que cualquier editor respetable en la industria gringa estaría dispuesto a aceptar cualquier capricho por parte de Rude.



-UPDATE: El sábado 25 de junio, a las 18:30 horas en Fantástico (Félix Cuevas 835, Planta Alta), IBA A LLEVARSE A CABO LA PRESENTACIÓN DEL número 13 de Comikaze. Número cabalístico y de 3er Aniversario, que podrán encontrar en dos portadas distintas: una de Tony Sandoval y otra de Jesús Antonio Hernández y Renato Guerra. Aún no estoy bien enterado de los contenidos, pero puedo adelantarles que en dicho número podrán leer sobre Tom Strong, una de las magníficas reelaboraciones del mito del superhombre a cargo de Alan Moore; y un texto sobre el maestro Alex Toth, de quien se han cumplido 5 años de su fallecimiento, y ese firmado por quien esto escribe. SIN EMBARGO, POR PROBLEMAS DE IMPRENTA, LO QUE ESE DÍA SE OFRECERÁ SERÁ UN PREVIEW/EDICIÓN, EN LA QUE VENDRÁN 16 PÁGINAS DE CONTENIDO (Si ese día adquieres tu edición especila, con tu ticket podrás recoger posteriormente tu número 13 de Comikaze). ADEMÁS, ESE DÍA SE OFRECERÁ UNA SESIÓN DE AUTOGRAFOS CON LOS HISTORIETISTAS: LUIS FERNANDO, JESÚS ANTONIO HERNÁNDEZ, RAÚL VALDÉS, FRIK Y MARIO GUEVARA.



-Alguno de ustedes ha caído en cuenta de que en este año se cumple ya una década de la primera adaptación cinematográfica a una obra de don Alan Moore... no, pues bueno, yo sí me he acordado y en el sitio de la Revista Cinefagia pueden checar un texto al respecto.



- Algunos de ustedes supongo recordarán (y algunos tal vez hasta fueron a) la muestra Gabinete -Gráfico Jodorowsky, que entre septiembre y noviembre de 2010 se presentó en el Museo de Arte Carrillo Gil. Se trató de un interesante mapa creativo de Jodorowsky, a partir de peculiares y no tan conocidos elementos gráficos de su obra: historietas y cine. Ahí pudieron verse una buena cantidad de sus historietas, arte original tanto de Jodorowsky como de otras artistas para su obra y, en general, una reunión de parafernalia pánica que no se había visto reunido ni exhibido en México. Corrí con la suerte de colaborar con material para esta muestra, además de ser parte de una mesa que sobre este artista se ofreció en octubre dentro del marco de esta exposición de objetos. Hace unas semanas me encontré en Youtube con la grabación de dicha mesa, y en el acto onanista de este post les dejó los links por si no asistieron a ésta, y desean checarlas. Aquí está la 1a parte, la 2a parte, la 3a parte, la 4a parte, la 5a parte, y la 6a parte. Gracias a SinArteNoHayVida por subirlo.

viernes, 10 de junio de 2011

El fin de los tiempos: Comic Con México, DC Reboot y Dios Nuestro Señor

El fin de semana se llevó a cabo la Comic Con México. Ya desde el nombre se sugería algo muy espectacular y que, prácticamente estábamos seguros, sería imposible presenciar. Efectivamente, la primera edición de la Comic Con México se quedó muy muy corta… aunque arroja cierta esperanza en el futuro de estos eventos en el país.

Veamos, la Comic Con México no fue aquello en lo que se han convertido La Mole y la TNT: centros de reunión de cosplayers y otakus. No tiene nada de malo ser uno de estos (cada quien su perversión); pero lo que sí es malo es que una ‘convención’ de cómic degenere en un carnaval para el sólo disfrute de estas ‘tribus urbanas’, y se olvide olímpicamente de la historieta y sus diversos frentes.



Que no haya nacido convertida en lo mencionado en el párrafo previo, se le agradece a la llamada Comic Con México. Pero no se agradece que se anuncie como algo espectacular, cuando hicieron falta la presencia de editoriales y una mayor cantidad de oferta de cómics e invitados (hubo varios invitados de talento indudable, pero se necesita variedad para refrescar o rescatar esto). Tal vez si la Comic Con México no se hubiese anunciado de manera tan rimbombante, o hubiese tenido otro nombre, no habríamos sentido tanto las faltas.

(Aquí, hay que acotar que, igualmente, si no me equivoco, hay mucho menos tiendas de cómics que las que había hace diez años, cuando aún se hacía la Conque, por ejemplo; por tanto, también se entiende que la oferta de cómics ahora no sea tan grande y variada)

Además, la organización fue mala, y creo que fuera de la atención dedicada a Temuera Morrison (actor neozelandés a quien recordamos como el ojete paterfamilias en la extraordinaria Once Were Warriors, y ahora uno de varios Green Lanterns en el filme a estrenarse) por parte de los organizadores, al resto de invitados se les dejó a la deriva.

Por otro lado (aunque se supo de autores a quienes no les respetaron un espacio prometido, como sucedió con Luis Fernando), se agradece el espacio destinado a los artistas independientes, algo que con la muerte de la Conque se había perdido, y que es necesario y vital en cualquier sociedad con historietistas y, sobre todo, en una tan golpeada como la mexicana.

Una lástima que un autor como Omar Ladronn (ganador de premios Eisner, respetadísimo en la escena gringa y europea, ilustrador del último ciclo del Incal de Jodorowsky) o los artistas de Anima Estudios (encargados de la popular serie de El chavo del 8, y trabajando ya en el próximo filme de Don Gato y en el debut cinematográfico, ni más ni menos, que del Santos y la Tetona Mendoza) hayan pasado casi desapercibidos para un público al que no se le entregó un programa ni vio información alguna dentro del lugar, ignorando los nombres y carreras de los invitados, horarios y temas de conferencias, presentaciones, así como del improvisado salón de conferencias, en uno de los costados de la misma nave donde se llevó a cabo la Comic Con México.

En fin, en lo personal, puedo agradecerle a la Comic Con México que me permitió conocer a Omar Ladronn, que haya podido ver (y ser parte) de la presentación de la antología de Terrora y Taboo, de Cecilia Pego, y respirar algo de mundo nerd. Pero la tarea vemos aún que es muy grande, y seguiremos atentos…



Y esta semana que está por terminar, sin duda, desde las oficinas de DC Comics se generó la mayor cantidad de comentarios dentro del mundillo del cómic, a partir del anuncio de los nuevos títulos que en septiembre comenzarán a ser publicados por parte de dicho sello, y tras la cancelación de todas las series actuales con que se dará a la conclusión del crossover Flashpoint. Y a estas alturas, creo que no me preocupan la mayoría de las series que cancelarán, sino las que las reemplazarán y los cambios dramáticos que implican en el Universo DC.

El simple hecho de saber que serán 52 títulos los que comenzarán desde el número 1, nos habla de una restructuración muy seria. Si vemos que el relanzamiento de Superman muestra a un Hombre de Acero con unas especie de mayas metálicas en lugar de un calzón rojo, podemos comenzar a pensar en una posible renovación. Dentro de esta transformación, se encuentra una línea que se ha dado a conocer como Dark Side, en las que las cosas pintan muy bien y extrañas: Swamp Thing (que será escrito por el creador de American Vampire, Scott Snyder, e ilustrada por Yanick Pacquette, quien finalmente ha recibido reconocimiento con su trabajo en Batman Incorporated); Justice League Dark (esta extraña versión de la JLI –aunque no se trata de némesis, uno no puede evitar pensar en los Dark Avengers- está conformada por John Constantine, Shade, Zatana, Madame Xanadu y Deadmen; y está escrita por el maestro Peter Milligan); Demon Knight (protagonizada por Etrigan y escrita por Paul Cornell, un autor inglés que aún no me captura, pero que le ha ido muy bien); Frankenstein, Agent of S.H.A.D.E. y Animal Man (escritos por Jeff Lemire, autor estrella indy, que ha crecido considerablemente con su trabajo para Vertigo), además del rescate de I, Vampire, una serie que en los años 80 se publicó durante la última etapa del clásico House of Mistery.



Y otros títulos que parece no entran en la línea Dark Side, pero que suenan bien: Stormwatch (escrito por Cornell, donde se reunirán Jack Hawksmoor, Midnightre, Apollo y el Martian Manhunter), OMAC (por Dan Didio y Keith Giffen) y All-Star Western (con Jonah Hex como protagonista, escrito por Jimmy Palmiotti y dibujado por Moritat).

Como preámbulo a esto, están ya las diversas series alternas al Flashpoint, siendo una de ellas Secret Seven, escrita por Milligan y protagonizada por Shade. He de decir que es muy rutinaria y, por tanto, una tristeza tomando en cuenta lo que Milligan y Shade significan para el medio en su etapa de hace varios años en Vertigo. Espero que esto sólo sea el trabajo de transición para acomodar al personaje en el Universo DC, y que lo que venga valga la pena. También seguiremos atentos.



Ya no’más por placer onanista pongo este impresionante retrato de Dios Nuestro Señor, obra de Frank Quitely, y que desde Bleedingcool.com compartieron, aunque la foto fue tomada por C. B. Cebulsky (editor de Marvel) en el Centro Cultural Bernardino, en Argentina, y donde supongo se lleva a cabo algún evento relacionado con la historieta. Hurguen entre la barba de la deidad para encontrar mensajes cifrados.

miércoles, 1 de junio de 2011

Terrora y Taboo, de Cecilia Pego



Hoy día, el respeto por los medios, por su enfoque y por las capacidades de quienes firman en ellos es algo que se ha ido perdiendo. Realmente parece que estamos llegando al punto absoluto de la entropía, y quién sabe qué vaya a suceder en unos años o meses. Pero hubo un día (léase como si lo dijera sin dientes y silbando) en el que se percibía una intensidad en la información, y daba pie para más muestras de energía y originalidad.

De esa forma, durante el cierre de los años 80 y buena parte de los 90, el diario La Jornada permitió la publicación entre sus páginas de un suplemento dominical estrambótico, mágico y genial llamado Histerietas. Éste, abrevando de otros experimentos anteriores del entonces respetable diario unomásuno, cuajó como una tribuna sin precedente en el diarismo donde coincidieron una buena cantidad de historietistas y caricaturistas que celebraron la libertad para divertirse de la mejor manera que su musa particular les permitiera.

Recordamos con mucho cariño, respeto y admiración tiras de autores brillantes, de generaciones distintas, pero coincidentes en necesidades expresivas. Entre esas obras están, en primer lugar, El Santos (de Jis y Trino), siguiendo otras como Mike Goodness y el cabo Chocorrol (de El Fisgón), La vida en el Limbo (de Ahumada), Buba (de José Quintero), las varias series de Luis Fernando, así como Terrora y Taboo, de Cecilia Pego.

Y aunque pareciera que apenas fue el pasado domingo que vimos por última vez el suplemento Histerietas, se le extraña, y mucho. Por eso es que las recopilaciones que se han ido dando poco a poco de las distintas obras que lo conformaron son guardadas prácticamente como tesoros. A éstas, felizmente, ahora podremos sumar una de Terrora y Taboo, selección de esta obra de culto por Cecilia Pego, y publicada por Samsara Editorial.

En el mencionado suplemento de historietas malsanas y felices, sobresalió un humor caustico e inteligente. En el caso de Terrora y Taboo las triquiñuelas del humor negro se armaban en base a la presencia protagónica de la terrorista freelance y amante de sociópatas, Terrora, y su sidekick Taboo, un gato cruzado con piraña de unas patas minúsculas y cuerpo de piñata. Terrora, de figura cercana al espigado perfil de Cesare (Das cabinet des Dr. Caligari) o a la Irma Vip de Les vampires, vivía en el tramafat constante ante sus frustrados intentos por crear el caos en un mundo cada vez más cínico y peligroso.

Se trata de historias autoconclusivas de una o dos páginas; una especie de catálogo de psicopatologías y frustraciones a fin de siglo que, en lo personal, me recuerdan un poco a las Fábulas Pánicas que Alexandro Jodorowsky presentó durante los años 70 en el fenecido diario El Heraldo de México. Si bien, el genio pánico buscaba legar enseñanzas zen en base a historias absurdas y ridículas, en Terrora y Taboo se ridiculizan y confrontan las paranoias del momento histórico a través de la opinión de su autora. Cecilia Pego legaba así un valioso comentario sobre la sociedad a través de una visión de género muy autocrítica.

Aunque los intentos –por ejemplo- de Terrora por volar una estética (y, en lugar de ello, lograr un nuevo corte de cabello) o interactuar eróticamente con un multihomicida multimedia (cuyos rostro, cuerpo y hasta mente, son prestados por otros individuos) resultan infructuosos en una sociedad organizada a partir de las apariencias, la individualidad y el vigor de Terrora resultan en una individualidad heroica y loable en medio de un mundo mediatizado, idiotizado y manipulado.

Terrora y Taboo, la recopilación con lo mejor de estos personajes, obra de Cecilia Pego, en una edición limitada publicada por Samsara Editorial, se presentará este sábado 4 de junio, a las 14:00 horas en el Salón Palenque del World Trade Center (Filadelfia, s/n, col. Nápoles), en el marco de la Comic Con México. La presentación estará a cargo de la autora, el editor Sergio Santiago Madariaga y quien esto escribe.

A continuación les dejó una entrevista con la autora, a propósito de esta recopilación.



Creo que a pesar de la apertura que se ha dado en la historieta, este medio continúa siendo una especie de Club de Toby. Ante esto, en tu caso, ¿qué es lo que lleva a una mujer a realizar historieta?
Para mí fue inevitable hacer historieta. Creo que si no hay más mujeres en el cómic, no ha sido por culpa del machismo dentro de la industria editorial, sino del macho interior que algunas mujeres llevan dentro. Y ese macho interior, que es la autocrítica y la autocensura, es lo que realmente puede limitar a una mujer artista.

¿Qué es lo que te lleva a hacer una historieta como Terrora y Taboo, una que precisamente es muy crítica de los estereotipos femeninos y masculinos?
Mi intención con Terrora era crear un personaje femenino sin límites, adicta a la adrenalina que explorara la locura hasta sus últimas consecuencias. Fue una manera de explorar mi propia oscuridad a través de un personaje de ficción.

¿Fue acaso más complicado publicar en un diario siendo mujer?
Nunca sentí que ser mujer dentro del medio me hiciera las cosas más complicadas o más fáciles. Creo que me he tenido que enfrentar a los mismos retos que mis colegas hombres.

Se sabe que en Histerietas se llegó a censurar alguna historia de El Santos, desconozco si se dieron otros casos. ¿Tú tuviste algún problema de esta índole?
En general no había problemas de censura en Histerietas. Como editor de la sección, Magú promovía la experimentación, tanto ideológica como estética. No había demasiados problemas de censura porque no se tocaban temas políticos en ese suplemento. Sin embargo, cuando yo hacía caricatura política en el Diario de Juárez en los noventas, tenía que aplicar la autocensura antes de que me censuraran. Los cartones tenían que ser crípticos para poder publicarse. En aquella época no había tanta libertad de expresión. Ahora se puede crítica a través de la caricatura, pero siento que ya no tiene ningún efecto sobre la política. El cinismo ha provocado que todos esos cartones sean parte de la egoteca de los políticos, un adorno dentro de sus descaradas campañas de relaciones públicas.

¿Qué pasó con TyT, por qué no seguiste haciéndola tras Histerietas?
Cuando el suplemento de Histerietas desapareció de La Jornada, decidí dejar de hacer historieta y dejar los medios impresos para dedicarme a la pintura. Todo eso provocó que cambiara mi estilo, mis temas y que descubriera a Exilia, mi nuevo personaje...

Mucho de lo que ironizabas en TyT es ahora más evidente que hace 15 años. ¿Si continuaras ahora la historia tendrías que cambiarla en algo?
Terrora continuaría haciendo sus experimentos de terrorismo sicológico, pero ahora estaría mucho mejor equipada. Su principal arma sería su iPhone con sus Apps mortales. Las frustraciones amorosas con sus amantes sociópatas serían mucho más complejas. Pero ahora ya no se sentiría atraída hacia terroristas y asesinos seriales, sino que tendría relaciones románticas virtuales con hackers chinos y piratas somalíes. Tendría una gran actividad en las redes sociales como Twitter y Facebook, pero ahora buscaría tener fans en lugar de víctimas...



¿Cómo ves el estado actual de la historieta mexicana?
Las casas editoriales están comenzando a interesarse en el género. Se han publicado varios libros en el 2011, creado concursos de novela gráfica y se han comenzado a distribuir en librerías no especializadas. Cada autor tiene un estilo gráfico muy particular, pero creo temáticamente todos estamos explorando la fantasía y el mundo interior. Será fascinante ver qué pasa en los próximos años...

¿Eres lectora asidua de cómics en general, qué autores te gustan, o prefieres el cine, la literatura, teatro, etc?
Mis autores favoritos de historieta son Alan Moore y Crepax. Pero prefiero leer novelas: Conrad, Dostoyevsky, Orwell, Lovecraft y Palahniuk, son mis escritores predilectos. Pero sin duda, lo que más consumo es cine: Tarkovski, Bergman, Herzog, Lars von Trier y Kubrick son mi principal fuente de inspiración...

¿Cuándo podremos ver Exilia, tu primera novela gráfica, y de qué va?
Saldrá antes del Apocalípsis del 21 de octubre de 2011. Se publicará primero como ebook y el lanzamiento será desde mi estudio a través de Livestream por internet.
Exilia es una fantasía futurista post-apocalíptica. Son los diarios visuales de una ex novicia sobre sus exóticas expediciones a mundos que habían permanecido invisibles hasta ese momento y en donde debe resolver un misterio, arriesgando perder su cordura.

¿En esta recopilación de Terrora y Taboo aparece todo su material o hacen falta, hubo modificaciones en algunas planchas?
La recopilación contiene lo mejor de Terrora. Algunas historietas están modificadas, pero sólo para ampliarlas, escenas extras que hubiera querido que salieran publicadas en Histerietas de La Jornada pero que por falta de espacio nunca pude incluir. El libro se editó como siempre quise presentar el mundo de Terrora y Taboo.

*Las imágenes fueron tomadas flagrantemente del blog de Cecilia Pego, correspondiendo las dos primeras a Terrora y Taboo, mientras que la última es una imagen de Exilia.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Black Jack Volume 13

Black Jack Volume 13, por Osamu Tezuka
Publica: Vertical Inc.
17 dólares



Durante los 12 volúmenes de Black Jack que Vertical Inc. había publicado hasta el momento, la tónica de la serie se había mantenido en un nivel prácticamente realista, a pesar de las formidables resoluciones médicas del cirujano fenómeno Black Jack y a pesar de los casos más extraordinarios que hemos podido ver. Fuera de una historia con cierto sesgo fantasmagórico, las más de 3500 páginas publicadas de la serie se habían mantenido apegadas a la lógica kantiana.

Esto se ha terminado en Black Jack Volume 13, con el cual se suman casi 300 páginas nuevas a la saga y entre las cuales se encuentran un par de historias marcados por elementos fantásticos… bueno, al menos mientras no existan pruebas fehacientes que apoyen estos sucesos.

En The Cursed Operation, antes de perecer o quedar malheridos, un grupo de exploradores socaban el último recinto de una momia, aparentemente, encabronada tras haberla sacado de su morada eterna, comenzando así lo que aparenta ser una maldición para todo aquel que se le intente acercar. Ante la incapacidad de un grupo de médicos para atender a quienes lograron sobrevivir –aunque malheridos– a la accidentada caravana, pues accidentes extraños les suceden, BJ atiende al llamado de auxilio médico (previo acuerdo monetario millonario, obviamente) y a pesar de que no son pocos los intentos de accidente que se le cruzan. Lo interesante del caso es que, a pesar de que todo pareciera indicar que una maldición milenaria está dispuesta a acechar a todo aquel que se le acerque al momificado cadáver, BJ decide atender a los médicos así como a la misma momia con fractura en pierna y cabeza, pues él no está dispuesto a desatender a un paciente injuriado tenga 50 o 1000 años de edad.

La otra historia es aún más truculenta pues, como el mismo título permite desentrañar (A Challenge of the Third Kind), se trata de un encuentro extraterrestre. BJ es llamado a un templo para atender a un paciente, ahí se encuentra entonces con el caso que tal vez le ha causado más inseguridad, pues se trata de una paciente alienígena que fue herida en la nave que piloteaba, atacada por un avión de combate terrestre. BJ no está dispuesto a aceptar este reto, pues dice que no le gusta involucrarse en trabajaos que no puede resolver; sin embargo, el marido de la hembra de otro planeta le suplica y acepta pagar una suma millonaria. El cirujano, entonces, se enfrenta a un mundo nuevo al inmiscuirse en las entrañas de organismo nuevos de sistemas y vísceras.

Si tomamos en cuenta que Tezuka realizó Black Jack entre 1973 y 1983, las historias de este volumen y las que restan ya comenzarán a formar parte de los años 80, creo que una época en la que Tezuka estaba dejando un poco atrás la mirada hipercombativa para con el sistema artístico y cultural japonés, aunque sin dejarlo del todo de lado. Tal vez por eso se dio la libertad de agregarle esos elementos de fantasía a una saga que durante años mantuvo como un vivo reflejo muy crítico del estado de las cosas. Por supuesto, tan sólo se trata de una pequeña libertad dada, pues lo combativo y crítico no lo perdió: En Move, Solomon!, Tezuka nos presenta la historia de un creador de Anime, en combate con la compañía productora para la que trabaja pues él trata de hacer un trabajo detallado y de calidad, cuando la empresa tan sólo quiere animación limitada (cuyo movimientos es más lento y esquemático, ante la utilización de menos cuadros); el esfuerzo del joven animador, es vivo reflejo de las batallas que en diversos momentos protagonizó el mangaka con las productoras.

Y así, el resto de las 14 historias que conforman este volumen se tratan –como siempre en la obra de Tezuka– de sucesos inolvidables, como bien puede constatarse en la sensible historia de amor incondicional en The Pirate’s Arm, o en Teratoid Cystom, Part 2, un regreso de BJ al fenómeno médico que permitió la creación de Pinoko, su sidekick, aunque en esta ocasión el ser no desarrollado no tendrá tan buena suerte.

Miedo, asco, amor, vida y muerte en Black Jack Volume 13, publicado por Vertical, Inc.

martes, 17 de mayo de 2011

El fin de los tiempos: Carlos Trillo, Hielo negro, Mortadelo y Filemón, Tin Tin y Swamp Thing en DCU



Carlos Trillo, versátil y talentoso guionista argentino, falleció el 8 de mayo a los 68 años de edad, mientras vacacionaba en Londres. Creador de historias que iban desde la crónica diaria de un reportero (El Loco Chávez, con Horacio Altuna) hasta el relato de ciencia ficción (Cibersix, con el también finado Carlos Meglia; o Borderline, con Eduardo Risso), Trillo fue un constructor de realidades que realizaba tan condenadamente bien su labor, que lo hacía parecer como algo sencillo. Sus historias eran fluidas y rara vez se detenían en cosas innecesarias: presentaban las transiciones necesarias e iban al grano. Con el gran Jordi Bernet trabajó en su historieta erótica style:italic;">Clara de Noche; y para el maestro Alberto Breccia escribió Un tal Daneri. Su obra fue publicada en una gran cantidad de países. En México algunas historias de él pudieron leerse en Gallito Cómics; y en Estados Unidos en años recientes pudo leerse tanto Borderline como Chicanos (IDW), ilustradas por Eduardo Risso.




Bef (Bernardo Fernández) ganó el Premio de Novela Grijalbo (brindado a autores mexicanos o residentes en México) con su obra Hielo Negro, una historia centrada en los cárteles de la droga y con elementos de ciencia ficción. Sin duda se trata de un premio importante; y el hecho de que éste caiga en manos de un historietista es un aliciente y reconocimiento para el mismo medio. Enhorabuena por Bef.




En España, Signo Editores, ha preparado una colección de lujazo del clásico de la historieta humorística de habla hispana: Mortadela y Filemón, la colección que consta de 10 tomos reúne en orden cronológico todas las primeras aventuras de estos personajes, creados por Francisco Ibáñez en 1959, y que se trata de breves historias, además de una recopilación de los 50 mejores álbumes de los personajes. Además de todo este material, los tomos presentarán textos y ensayos sobre el autor y su obra, anotaciones a cada historia, así como selecciones de portadas e ilustraciones de Ibáñez con estos ridículos agentes de la T.I.A. para diversas publicaciones. Esto, sin duda, es de no creerse, y habría que hacerse de esta colección a como diera lugar, pero seguramente al cambio en pesos será una millonada.




Ya han sido revelados un par de posters de lo que promete ser un gran acontecimiento: la primera entrega de una aparente trilogía fílmica basada en Tin Tin, el clásico de Hergé, producida y realizada por Steven Spielberg y Peter Jackson… creo que tendré que comprarme desde ahora una bolsita para la baba. Este es uno de los posters, e igualmente ya anda orbitando un primer trailer.




Hace un par de semanas, Swamp Thing, reapareció en el Universo DC, en medio de un aburrido conflicto como parte del crossover Brightest Day, en su número 24. La profundidad que durante años se le respetó a este personaje y sus desencantos existenciales bajo las líneas del subsello Vertigo parece que se echarán a la basura si tomamos como ejemplo el mentado cómic en el que ST pelea, pelea y pelea durante páginas y páginas, y ahora está involucrado con todo el desmadre que se traen de los Green Lanterns , y reviviendo de nueva cuenta la osamenta de Alec Holland para que forme parte nuevamente de Swamp Thing (o sea, todo el desmadre que armó hace 30 años Alan Moore para hacer de esta criatura un ser sin alma ha valido madres). Y lo peor es que en este conflicto se ha metido al mismísimo John Constantine, pues yo creo que nomás para jorobarla existencia de los lectores de estos personajes. Y, aparentemente, todo el conflicto tendrá que ver con una supuesta oscuridad (The Dark), que suena a la misma que la cosa del pantano, Constantine y los demás personajes oscuros conocidos como la Trenchcoate Brigade combatieron a mediados de los años 80, de la mano de Moore y compañía… Pero hay un Satanás que todo lo ve y sabe.

martes, 3 de mayo de 2011

Lychee Light Club, de Usamaru Furuya

Lyche Light Club
Por Usamaru Furuya
Vertical Inc.
17 dólares



Boom boom boom boom suena dentro de viñetas grises cuya forma la dictan escenarios fabriles decadentes; vestimenta nocturna de una metrópoli equis japonesa que más allá de sus fumarolas y sus cochambrosos muros guardan las secretas e inesperadas actividades de un grupo de adolescentes que parecen vivir con base a una lógica torcida.

Se trata del Lychee Light Club, un grupo de estudiantes que por las noches se entregan a la pasión febril de crear un autómata cuya energía será dada por la ingesta de lichis, y entre quienes parece permear una tensión homoerótica (cómo me cae gorda esta palabra) que combinada con una especie de principios del Nacional Socialismo entre los involucrados, creará una sobresaliente tensión dramática.

Esta historia se encuentra dentro de un manga/novela gráfica que lleva por título el mismo Lychee Light Club, construido por el mangaka Usamaru Furuya y recién publicado por Vertical Inc. Furuya, un tanto conocido en Occidente por la publicación (de parte de Viz) del manga Short Cuts pero, sobre todo, por una serie de gags grotescos recopilados en la antología Secret Comics Japan, en el último decenio se ha convertido en una figura de culto en la escena del manga digamos un tanto alternativo.

Graduado en pintura en la Universidad Tama de Arte, en Tokio, Furuya explotó igualmente su interés en la escultura y la danza Butoh; sin embargo y precisamente, tras asistir al montaje teatral del Lychee Light Club, por la compañía Tokyo Grand Guignol, supo que algún día tenía que hacer algo con dicha obra, así como que lo suyo era el drama.

Dicha obra, llena de una intensidad sexual enrarecida, uniformes escolares que recuerdan a la Gestapo, una juventud concentrada en hacer lo que su peculiar deseo y obsesiones les requería en lugar de lo que las instituciones dictan y, en general, un estado de las cosas en aparente balance durante el día y en completa anarquía durante la noche formuló desde entonces la fuerza creativa de este autor.

Al ver Lychee Light Club, la resonancia de detalles e imágenes a la obra de Suehiro Maruo es inmediata; ya después uno se entera que el propio Maruo fue miembro y diseñador de la Tokyo Grand Guignol, y entonces todo encuentra un balance aún mayor.

Maruo, arquitecto de un universo sadomasoquista en manga, cuyos códigos son la posguerra y el cine anómalo (freaks, vampiros, asesinos, violadores, etece), se ha convertido en un autor de trascendencia gráfica y discursiva y cuya obra –a pesar de su crudeza, violencia y misoginia– brinca claramente como referencia e influencia en el discurso de no pocos mangakas.



Y tal es el caso de Lychee Light Club, una obra que de manera contundente logra concretar sus propias reglas: un grupo de 8 inadaptados adolescentes, al frente del cual se encuentra el aparentemente insensible Zera, se empeña en lograr la juventud eterna. Para ello recurren a la ingesta de lichis como supuesto fuente de la eterna juventud, y tomando al emperador romano Elagabal como guía espiritual, quien murió a los 18 años e, inclusive comenta el mismo Zera, intentó cambiar de sexo para permanecer bello y joven. Para estos fines, igualmente crean un monstruoso autómata con el cual esperan exterminar a los adultos para reinar así sobre una tierra en la que esperan la juventud sea el único camino.

En esa búsqueda se dan traiciones y mentiras entre los 8 integrantes, así como la carnicería de no pocas víctimas e, inclusive, el encuentro con una cautiva que desarrolla el Síndrome de Estocolmo y quien está plenamente segura de que vivirá feliz con el monstruoso autómata alimentado de lichis.

Lyche Light Club, efectivamente, carece de una lógica como tal, porque cuenta con sus propias reglas construidas en base al absurdo y a los mismos elementos del Gran Guiñol. El resultado es una obra extraña e intensa, en la que el detalle de la línea clara de temas retorcidos instaurada por Maruo puebla contrastes de luces y sombras importadas del expresionismo, y reflejando así de forma extraordinaria las telarañas que cruzan las mentes de los protagonistas y concretando, entonces, una novela gráfica que a nada parece semejarse.

Con estos temas, no extraña entonces saber que este mangaka se encargó de una adaptación en manga del impresionante filme Suicide Club, del cineasta Sion Sono (y de quien curiosamente actualmente se exhibe su filme Cold Fish, como parte del Foro Internacional de la Cineteca Nacional), una historia que versa sobre juventudes confundidas a partir de los mass medias y que coincide con Lychee Light Club en búsqueda y clímax trágico.

Aquí, pueden ver un extracto de esta obra, primero de otros proyectos que Vertical tiene planeado publicar de Furuya, pues en unos meses presentará No Longer Human, una adaptación a la novela homónima de Osamu Dazai.