jueves, 14 de abril de 2011

El fin de los tiempos: Comikaze #12, Cage y Superman y varias más



-Este sábado 16 de abril, se presentará el número 12 de Comikaze, cuyo tema central y de portada (realizada por el gran Rafael Gallur) es la saga historietística de los payasitos del rockanroll: KISS, sin duda, una historia estrambótica y sangrienta, desde la sangre de sus músicos vertida entre la tinta para la publicación de la primera colaboración de estos con Marvel Comics, y hasta la realización de los cómics piratas mexicanos: Chizz y Los Superkisses. Firmado por don Everardo Ferrer, este texto estará acompañado por, entre otros, artículos dedicados a: Barry Windsor-Smith (por Santiago Fernández), Entrevista con Trino (por Eduardo Arredondo), El arte de Simon Bisley (por Jorge Cervantes), ¿Cómic erótico o cómic pornográfico? (por Rodrigo Vidal Tamayo), El Eternauta (por Jorge Tovalín) y Little Nemo, por me mesmo. Curiosamente, el rescate de este texto de la obra maestra de Winsor McCay coincide en este mes, cuando se cumplen 100 años del estreno del cortometraje animado de Little Nemo, realizado por su mismo creador y el cual, básicamente –nada más-, presenta los fundamentos de la animación.

Además de que podrán adquirir este nuevo número y otros anteriores de la revista durante la presentación, también se rifará un ejemplar de la reciente y magnífica edición por RM Ediciones, de El Eternauta, la obra maestra de Héctor G. Oesterhedl y Francisco Solano López, y se contará con la presencia de Rafael Gallur.

La cita es este 16 de abril, a las 17 horas, en Fantástico/Comicastle (Félix Cuevas 853, col. Del Valle).



Deben saber ustedes que, como nosotros, Nicolas Cage es un lector y coleccionista obsesivo de cómics, la diferencia es que él es un tipo multimillonario… bueno, ahora ya no tanto como lo fue hace diez años, y por ese motivo hace unos meses tuvo que vender una de sus mansiones en Los Ángeles que, según la persona de la inmobiliaria que se encargó de venderla, parecía un burdel mezclado con una casa decorada por un adolescente. Ya podemos imaginarnos la cantidad de madres que Cage debe comprar, pues su despilfarro ha sido tal que lo llevó casi a la quiebra (por eso la venta de su colorida mansión).

Pero no todo ha sido despilfarro, no señor; pues en cierto momento de su vida (no sé si aún siga manteniendo esa fama), se le llegó a conocer como uno de los coleccionistas más importantes de cómics de la era Oro y de Plata, entre sus tesoros se encontraba un número 1 de Action Cómics, imagínense. Pues ahora sepan que este ejemplar le fue robado en el año 2000 (cinco después de que lo adquirió), junto a ejemplares del Detective Comics 1 y el Detectives Comics 27, otras cositas un poco raras, nada más.

Pero por sucesos mágicos de Hollywood o arrepentimientos humanos, vaya usté a saber, hace unos cuantos días ese ejemplar con la primera aparición del hombre de acero reapareció entre las cosas guardadas en un locker que adquirió un tipo que se ha dado a conocer como Silvestre. A este hombre, cuya identidad no ha querido que se conozca, se le está investigando por razones obvias.

Por lo pronto, y ahora que la copia del mencionado cómic le sea devuelta al protagonista de Wild at Heart, tal vez si lo desea podría salir de algunos problemas económicas, pues su copia está valuada en millón y medio de dólares.



Muchas breves: Feliz cumpleaños para tres maestros este 14 de abril: Dave Gibbons (62 años), Katsuhiro Otomo (57 años) y Gerhard (52 años) [vía comicsreporter.com] / El probable reboot de The Crow, basada en la obra de James O'Barr, que en apariencia será dirigido por Juan Carlos Fresnadillo (28 Weeks Later…), probablemente será protagonizada por Bradley Cooper, como el Cuervo (obviamente) [en un día como hoy de soleado en Los Ángeles, pero de hace un par años, durante una entrevista no olvidaré cómo el calor hizo que de las botas de este actor saliera el olor de sus patas]: Qué güeva. / Paracuellos, una de las extraordinarias obras del maestro español Carlos Giménez (Guillermo del Toro la tomó como referencia central para el diseño del orfanato y los niños en El Espinazo del Diablo) será llevada al cine por el director Daniel Sánchez Arévalo, según informó el propio historietista en una rueda de prensa en España / La revista inglesa sobre cómics Tripwire, un loable esfuerzo que durante años sostuvo de manera independiente Joel Meadows, regresa en versión digital y de forma gratuita, píquenle aquí.

viernes, 8 de abril de 2011

Reseñas: Peepo Choo 3, Hellraiser y Let Me in: Crossroads

Peepo Choo Vol. 3
Por Felipe Smith
Edita: Vertical Inc.
13 dólares



¿Qué podemos esperar de una historia con unos personajes a punto de reventar, entre los que se encuentran un otaku-cosplayero afroamericano engañado, un adolescente estadounidense en celo impedido para responder a su deseo pues lo confunden con un amanerado personaje televisivo, una adolescente japonesa que se cae de buena y que no se halla en medio de clichés orientales y un carnicero en serie estadounidense en tierra de Takashi Miike?

Pues sí, creo que restaría entonces el caos total, y algunas dirán que sólo podría caber el balance como alternativa. Para el caso del volumen 3 de Peepo Choo, y cierre de la misma obra, se trata de ambas circunstancias. Tal vez algunos lectores habríamos esperado la imposibilidad absoluta de la felicidad para todos sus actores, y que el caos reinara ante la suma de tanta rabia, confusión y violencia reunidas; pero Felipe Smith, autor de Peepo Choo, decidió darle un poco de redención a su obra con algunos de sus personajes.

Y aunque a ratos pueda parecer un poco moralista el balance de prácticamente todas las fuerzas en esta narrativa, el rebelde mensaje de la obra –me parece– continúa presente en sus páginas, al proponer como una falacia sopesar como un hecho fáctico que Oriente sea solamente una especie de Universo de colores, texturas e ideas estrambóticas; que se considere una confusión lo que en Oriente ven de Occidente como algo cool y renovador; y dentro de todo esto la intensa mofa que se hace del geek occidental, del otaku oriental, de los gangstas, de los yakuzas… en general, Peepo Choo es una visión refrescante de la colisión de dos mundos distintos que, finalmente, son muy parecidos en sus necesidades y características.

Una lectura divertida y en ocasiones incisiva que, sin duda, resulta interesante dentro del panorama del manga, y hasta del cómic en general. (Chequen mis reseñas de los volúmenes 1 y 2 de esta serie).

Y por cierto, 7 Billion Needles, de Nobuaki Tadano, y también publicado por Vertical Inc., cuya reseña pueden checar un par de posts abajo, ha sido considerada para los premios Eisner, en la categoría de Best Adaptation from Another Work.



Hellraiser 1
Por Clive Barker, Christopher Monfette y Fernando Manco
Boom! Studios
4 dólares

Hace prácticamente un par de décadas terminó de publicarse la primera serie de Hellblazer, que bajo el subsello Epic (de Marvel Comics) formó parte de varios interesantes títulos construidos alrededor de las historias de Barker (algunos otros fueron Nightbreed, Pinhead y Weaveworld). No fue la primera vez ni la última en que este artista inglés del horror se inmiscuyó en el medio (antes lo hizo con varias publicaciones del sello Eclipse, y después lo hizo creando una serie estrambóticos superhéroes para Marvel, en su línea Razorline; y recientemente en IDW se han adaptado varias de su obras, así como él mismo se encargó de coescribir una historia en 3D), pero sin duda, el regreso de una serie de Hellraiser es motivo de celebración.

Los cenobitas y su universo, sin duda, fueron una de esas construcciones dramáticas que provocan un antes un después: se trató prácticamente de una reelaboración del horror gore y del horror existencialista, una especie de mezcla entre los postulados de H. P. Lovecraft, David Cronenberg y Tom Savini. Las historias de Barker –con The Hellbound Heart, de donde surge el Universo Hellraiser como avanzada de toda su obra– se convirtieron en una avasallante avalancha de conceptos e ideas que trastocaron el género de formas tan diversas y absolutas, que hoy prácticamente se toman como naturales, llegando a pasar desapercibidas.

Así, una nueva serie de Hellraiser implica, me parece, tanto una oportunidad para nuevos lectores para identificar una corriente y características ya importantes dentro del género, como una oportunidad para continuar la elaboración de estos conceptos.

La duda ante este tipo de proyectos siempre surge con la espera del equipó creativo, y con su capacidad para reproducir, respetar y contribuir a un canon; si tomamos en cuenta que esta serie inicia con una historia coescrita por el mismo Barker, con Pinhead como protagonista (el cenobita principal) e ilustrada por Leonardo Manco (tal vez el autor contemporáneo más capacitado para capturar con tinta el Infierno y sus encantos) sabemos, entonces, que el camino ha sido reencontrado.

Los de Boom! se han lucido ofreciendo un preludio de energía absoluta de forma gratuita, el cual pueden descargar desde aquí (vía bleedingcool.com), y ya después consíganse el número 1 para seguir con la sangre entre páginas.



Let Me In: Crossroads (miniserie de 4 números)
Por Mark Andreyko y Patrick Reynolds
Dark Horse
4 dólares (por número)

Y hablando de conceptos de otros medios llevados al cómic: un cómic a partir de la perfecta película sueca Låt den rätte komma in (Déjame entrar) no resulta nada atractivo; y menos sí, específicamente, se basa en el remake gringo al original… prácticamente podríamos desear su perdición entre leña verde achicharrada.

Y en un suceso raro, todo resulta lo contrario. Si quieren saber mi opinión sobre la trascendencia del remake gringo a Déjame entrar, los conmino a que vayan a mi blog de cine: Ojos bien abiertos, para una breve explicación. Teniendo ya en cuenta que, a mi juicio, dicho remake tiene su valía, resulta aún más extraordinario que el cómic mencionado -y que funciona como precuela– sea una muy afortunada historia.

A pesar de que prácticamente la construcción de la historia y los personajes que la visten repiten la fórmula de las dos películas y de la novela en que se basan (por si hacía falta otra fuente), Andreyko elabora una historia con mucho sentido, con los detalles justos para producir el misterio y la tensión de una historia que sobresalga más allá de la media, y que afortunadamente es reproducida por un artista (Reynolds) que a partir de grandes manchas de tinta crea un impresionante universo de terror incrustado en el profundo american way of life.

Ahora establecidos en un escenario rural, la pareja compuesta por la aparente indefensa niña y por el aparente indefenso hombre maduro encuentran un centro de operaciones aparentemente perfecto para su cacería humana en el aparente abandono del lugar; no obstante, el interés de una inmobiliaria por dicho lugar chocará con los intereses de la peculiar pareja, creando el conflicto de intereses y apariencias necesario.

Let Me In: Crossroads es un ejemplo muy sobresaliente de lo que debe ser una historia de horror urbano con pleno uso de los mecanismo de la historieta (historia, diálogos, montaje de viñetas, encuadres).

miércoles, 30 de marzo de 2011

El fin de los tiempos: Historieta mexicana de estreno, Monster Edition Thor y más Batman



Este mes de marzo ha sucedido algo inaudito: se han sumado en la oferta editorial nacional siete títulos de historieta nacional (recopilaciones, novela gráfica e ilustración): por el lado de Ediciones Resistencia se presentan: Moquito. El secreto del convento mutante, de Juanele; Monociclo, por Adriano; y Visiones y evasiones, por Cecilia Pego. Por el lado de Editorial Jus: El Maizo, de Augusto Mora; y Mundo invisible, de Patricio Betteo (ambas obras son la consumación del 1er Premio Nacional de Novela Gráfica, de dicha editorial). Y por el lado de Editorial Caligrama: Nocturno, de Tony Sandoval; Ruptura, de R. G. Llarena y Axel Medellín.

Todos estos título se presentaron durante la pasada Feria Internacional del Libro en el Palacio de Minería, y dentro del marco de la 2ª Jornada de Cómic, que desde el año pasado organiza Bef. De entrada, he de comentar que hasta el momento no he adquirido alguno de estos trabajos (espero adquirirlos durante los siguientes meses), por tanto no tengo ninguna opinión al respecto. Lo siento. Pero que existan me alegra, pues se trata de esfuerzos a contracorriente y que demuestran que hay empeño y preocupación por editores y autores de historieta en México. Que se esforzaran por tenerlos a tiempo para presentarlos o lanzarlos en el marco de dicho evento habla ya, me parece, de lo que puede comenzar a considerarse como el surgimiento de una industria de historieta de autor. Hay que seguirle dando, tanto autores como lectores.



No sé ustedes qué opinen, pero me parece maravilloso que el próximo 12 de abril Marvel México publique un Monster Edition que reunirá la serie Journey Into Mistery, del número 83 al 100. Es decir, las primeras historias de Thor, escritas por Stan Lee y dibujadas por Jack Kirby, allá en los cada vez más lejanos años 60 del pasado siglo.

Con esta compilación no sólo se está recuperando una memoria Pop para el lector mexicano de historietas, sino que igualmente parece demostrarse que estos lectores finalmente han comenzado a responder un poco más. Pues fácilmente podría creerse que es igual de seguro publicar una historia de superhéroes de hace unos meses que una de medio siglo atrás; pero lo cierto es que muchos lectores no responden a las historias de hace más de dos décadas y más, por lo que no es tan fácil (no es bueno económicamente hablando) hacer un compilatorio de esta índole.

Con este volumen hablamos de una narrativa muy distinta a la de hoy día: la cantidad de diálogos era mayor a la que vemos hoy día en los cómics, e igualmente la cantidad de viñetas era mucho mayor frente a lo que hoy logra la sofisticación de la elipsis en la plancha. En resumen, el lector no iniciado en estas lecturas antropológicas puede llegar a fastidiarse fácilmente, pero si logra resolver ese vericueto mental que le impide dar el siguiente paso, se transformará en un encantado degustador de antigüedades que valen oro.

Hablar de Lee y Kirby es hablar de piezas fundamentales y de la evolución misma de una construcción, a la vez; dinamismo, energía y potencia conjugadas al servicio de la inteligencia creativa. Este tomo es obligado en el librero de las ediciones mexicanas de cómics. Enhorabuena por Marvel México, y ya esperamos más ediciones como ésta.



Creo que todavía ni comienzan a filmar siquiera Dark Knight Rises, la cuarta entrega de la saga de Batman por Christopher Nolan y compañía, y la Warner Brothers ya se está preocupando por comenzar a armar el reboot con un nuevo equipo. En esos estudios ya están bien preocupados porque Nolan les dijo que llegara hasta la tercera de Batman y les dirá adiós, por lo que estos ya pusieron el grito en el cielo y ya están viendo a qué árbol se arriman. Digo, si Marvel no respetó ni al mismísimo Sam Raimi, ya no resulta extraño que les valga madre Nolan. Que asco pueden llegar a ser las competencias.

martes, 22 de marzo de 2011

Reseñas: 7 Billion Needles y Xombi

7 Billion Needles Volume 1 y 2, por Nobuaki Tadano
Vertical Inc.
11 dólares



7 Billion Needles es uno de los recientes lanzamientos de Vertical, un proyecto interesante realizado por el mangaka Nobuaki Tadano, e inspirado en Needle, una novela de ciencia ficción escrita por Hal Clement, poco conocida, aunque relevante por tratarse de la primera en este género en presentar una forma de vida alienígena capaz de apoderarse del cuerpo de otra especie, como el ser humano. Si leemos esto, tal vez no nos resulte tan novedoso; no obstante, si tomamos en cuenta que tal novela fue escrita en 1950, la cosa cambia (de hecho, el diseño de la cubierta para 7 Billion Needles rememora de cierta forma los diseños básicos de la novel de CF de hace más de medio siglo).

7 Billion Needles, por su parte, se desarrolla en la época actual y es protagonizada por Hikaru Takabe, una estudiante adolescente, sumida en el mundo electrosonoro que le brinda su iPod. Hikaru es uno de esos autómatas de carne y hueso que prácticamente no se comunican con nadie por encontrarse concentrados en mundos sensoriales. Una noche, mientras se moja los pies a la orilla del mar –con sus audífonos puestos, por supuesto– lo que parece ser un meteorito se estrella con ella, y vemos un esqueleto descarnándose como resultado. No obstante, al día siguiente Hikaru va a la escuela, y comienza a escuchar una voz que le asegura tratarse de un ente de otro planeta que, aposentándose dentro de su cuerpo, espera poder salvar al mundo de una amenaza alienígena que, como él, se ha apoderado de otro cuerpo y que necesita del apoyo de Hikaru para contrarrestarla. Desde luego que la adolescente no cree nada de esto, pero cuando comienza a ver el extraño e increíble comportamiento de su cuerpo ante sucesos tajantes, entiende que debe comenzar a ayudar a su amigo del espacio, aunque no sin cierto recelo.

Creo que este manga no va a decirle nada nuevo al lector curtido de este medio; sin embargo, se trata de una obra muy bien balanceada, con momentos de violencia y grotesquedad que desestabilizan (en buena forma) del resto de la lectura y recordándonos, entonces, la intensidad de lo que está en juego dentro de la historia.



Xombi #1, por John Rozum y Frazer Irving
DC Comics
3 dólares

DC Comics relanza esta serie que se publicó por primera vez hace cerca de 20 años, en el fenecido subsello Milestone. En aquella época un subsello cuya oferta y temas estaban creados y protagonizados por afroamericanos me dio güeva por considerarlo demasiado sectario; poco a poco se fue ‘democratizando’ un poco más el rollo, pues se fueron presentando tanto personajes como creadores que pertenecían a otras ‘minorías’ como la latina (me parece que ahí Humberto Ramos realizó una de sus primeras colaboraciones para el mercado gringo) o la oriental. Ya dejando a un lado la güeva y, sobre todo, tomando en cuenta la recomendación del mismísimo Alan Moore en un anuncio, me aventuré a leer Xombi, y me encontré con un viaje inesperado.

El Xombi del título es un científico coreano-americano que, tras ser asesinado por un malandrín, es reconstruido nuevamente por un virus de su propia creación que permite la regeneración del tejido humano a partir de nanotecnología. El caso es que, además de esta elaborada propuesta superpoderosa por parte de Rozum, dicho cómic se construyó en base a una estrambótica combinación de personajes y situaciones que, sin duda, hicieron pensar en la Doom Patrol de Grant Morrison o en varias de las psicodélicas manchas de aceite en cómic de Peter Milligan.

Ahora, David Kim alias Xombi, regresa ya como parte del Universo DC y con un primer número que nos ha dejado salivando, pues lo extraño, surrealista y novedoso de la serie original (dibujada por Denis Cowan) es reforzado por las espectaculares ilustraciones de Irving.

Un primer número en el que los detalles de una pintura se han unido a los de otra en un museo, el Conde Orlok se ha perdido de una copia proyectada de Nosferatu dejando una estela de sangre entre el butaquerío, un puñado de monedas hablan para advertir del futuro, y vemos la aparición de Nun of the Above, Nun of the Down, Nun of your Business (¡Juar!) y Catholic Girl (ecos de Frank Zappa), sin duda, no puede ser mejor.

Tenía un buen rato desde que no me leía un primer número tan bueno.

lunes, 14 de marzo de 2011

Códice AQ



Y pues sucedió que finalmente, tras regaños de Paola y Jorge Flores-Oliver, me digné a presentarme ante la obra del maestro Abel Quezada. Por si ustedes no lo saben, desde el pasado diciembre se exhibe la muestra Códice AQ Abel Quezada, organizada por la Asociación Civil Abel Quezada y la Secretaria de Cultura del DF, en el Museo de la Ciudad de México (Pino Suárez 30, Centro Histórico). Compuesta por más de 350 piezas, entre cartones originales, bocetos, pinturas, cuadros, acuarelas, en esta magna muestra también se presenta, inclusive, el mural Petróleos Mexicanos, Una historia en dos Murales, que desde 1990 se exhibía en la Torre Ejecutiva de PEMEX, y que por primera vez se presenta al público.

Por alguna razón que aún no alcanzo a comprender bien, tras su muerte (en 1991), a Quezada ya no se le nombra mucho y las generaciones jóvenes de lectores de caricatura e historieta parecen no conocerlo. Esto, por supuesto, es una lástima, pues Quezada no sólo fue un dotado crítico de nuestra nación con un humor bendito; sino igualmente un narrador sobresaliente (además de que Quezada fue historietista, su caricatura se componía de un avanzado discurso que en muchas ocasiones implicaba más de una viñeta y una transición del mensaje) y un ilustrador muy efectivo y espectacular (con una economía envidiable en la línea, el trazo de Quezada podía ser tanto mínimo como muy detallado, y siempre para beneplácito del ojo que disfrutaba con lo propuesto por el artista). La muestra Códice AQ Abel Quezada da muestra clara y profunda de esto.

Una buena cantidad de originales se presentan, y esto siempre es motivo de festejo, porque podemos ver en directo el arte de un artista y porque en contadas ocasiones al marginado lector mexicano de historietas se le ofrece la oportunidad de enfrentarse a esto. Además, esto se apoya con bocetos y cartas que muestran el proceso creativo de Quezada (la secuencia de hechos a través de originales, cartones impresos y cartas de los lectores a Quezada para que a través de sus cartones solicitara que lloviera en tierras de cultivo, es sorprendente). Los pinturas presentadas resultan interesantes, aunque desde luego que no tienen la fuerza y trascendencia de su obra a tinta china.

Pocas veces, muy pocas veces ha podido verse en México una exposición con tan buena oferta de caricatura e historieta. Espero que en lo que resta de Marzo vayan quienes tengan que ir y hasta lo que no sepan nada de Quezada. Es necesario conocer la obra de Quezada.

miércoles, 2 de marzo de 2011

El fin de los tiempos: Cómics, libros y cartas

-El fin de semana próximo se realizarán las II Jornadas de Cómic en el Palacio de Minería, organizadas por Bef, y como parte de la Feria del Libro en este recinto. Las diversas mesas y presentaciones que se llevarán a cabo, tanto el sábado como el domingo, de 11 de la mañana a 21 horas, en esta ocasión se centrarán en la discusión de la Novela Gráfica. Algunos de los ponentes serán Edgar Clément, Tony Sandoval, Ricardo Peláez, Cecilia Pego, y el propio Bef, entre otros.
Sin duda, se trata de un suceso importante para el medio que continúen por segundo año consecutivo estas Jornadas e, igualmente, que un evento con tanta arraigo y convocatoria como la Feria del Libro del Palacio de Minería lo arrope. Enhorabuena.
Para checar el programa a detalle, vayan al blog de Bef.



-Y bueno, el mismo sábado 5, a las 11 horas, en el mismo Palacio de Minería tendrán que decidir si ir a la plática inaugural de las Jornadas de Cómics, o asistir a la presentación del libro Gabriel Vargas, cronista gráfico, de Maira Benítez, y que se trata de una investigación muy buena acerca del maestro creador de La familia Burrón, además de tratarse de un libro profusamente ilustrado y de muy buena calidad.

-Pues, la verdad, no sé si este espacio haya tenido que ver, pero en los últimos meses las copias que han sido importadas por Comicastle, tanto de Hellblazer como de Scalped, para sus diversas tiendas se han agotado. Desde que existe Iconoctlán no he perdido oportunidad para resaltar la calidad de las aventuras de John Constantine y el gran nivel del cómic creado por Jason Aaron (y a pesar de su reciente demostración de ego inflado), invitando a los lectores a que constaten por sí mismos la trascendencia de estos títulos. Y pues bueno, el caso es que aparentemente los lectores finalmente han surgido (obviamente, no se trata de títulos de los cuales traigan las docenas de copias como sucede con The Amazing Spider Man), pues ya sean 15 o 10 las copias que traigan, todas se han acabado. Eso es bueno, porque demuestra que una mayor cantidad de lectores ya comienzan a interesarse por otra clase y propuestas de lectura historietística permitiendo, entonces, que se vaya dando un proceso para que la oferta de importación de cómics sea más amplia. Pero eso es malo (para mí), porque ya van dos meses que me quedo sin Hellblazer, ni modo.



-En los últimos meses se han dado algunos cambios en los cómics publicados por DC, entre ellos que ya prácticamente todos sus cómics cuestan 3 dólares (los de Marvel dijeron que harían algo parecido, pero hasta ahora muchos de sus títulos continúan costando 4 dólares), además de que parece que en todos sus títulos han comenzado ya a abrir secciones de cartas. Eso es muy bueno, y supongo que habrá muchos lectores que externarán sus comentarios a través de dicha vía. En mi caso, sin embargo, tras años de añorar dichos espacios, el interés (en términos generales) por los títulos de DC Comics no me impulsa a escribirle a título alguno. Así que para mí tal vez sea demasiado tarde.

lunes, 21 de febrero de 2011

El Eternauta

La editorial RM de manera sorpresiva ha editado en México el clásico de la historieta El Eternauta, obra de los argentinos Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López. La edición es realmente buena y puede encontrarse ya en librerías. El siguiente texto lo escribí para el suplemento El Ángel, del diario Reforma, donde se publicó en octubre de 2007, para conmemorar el medio siglo de esta valiosa historia.



Hace nueve años en la colección “La Biblioteca Argentina, serie Clásicos”, este proyecto del diario Clarín llegó a su fin con la publicación de El Eternauta, historieta escrita por Germán Héctor Oesterheld y dibujada por Francisco Solano López. Sin duda, menudo honor para una historieta en medio de clásicos de la literatura de aquel país.

En el prólogo que acompaña dicha edición, el periodista y escritor Juan Sasturain, junto a El Eternauta menciona a Martín Fierro como un par de ejemplos de clásicos que rompen con la rigidez del resto de obras valoradas en dicha colección: no se trata de novelas, tan sólo de narraciones en formatos menos obvios. Y así, Sasturain descarga sin pena al respecto de éstas dos: “Si algo jamás tuvieron de clásicos, fue la pretensión”.

En ese sentido, se sabe que Oesterheld al momento de idear El Eternauta sólo buscaba crear una historia más, dentro de su oficio de guionista de historietas, aunque instalada en la ciencia ficción y buscando renovar y acoplar el género al tiempo y al espacio.

Para 1957, el gobierno de Juan Perón había caído ya bajo el golpe militar, la inestabilidad política se instalaba de forma tan cotidiana, como lo hacían en todo el mundo –incluyendo Latinoamérica, por supuesto- la ciencia ficción hollywoodense (que hablaba de la Guerra Fría, la ‘amenaza comunista’ y la Era Atómica encarnadas en metáforas que tomaban la forma de amenazas de látex y gore en blanco y negro) y la de Superman y Batman desde la tribuna de los cómics.

Oesterheld escribía todos los guiones de las varias historietas que se serializaban en Frontera, su esfuerzo editorial; en México, José Guadalupe Cruz hacía lo propio guionizando una docena de historietas para sus Ediciones J. G. Cruz, aunque ninguna con metáforas tan politizadas como El Eternauta… tal vez la aparente estabilidad y el desarrollo brindado por el gobierno de Adolfo Ruiz Cortines imposibilitó la necesidad de una queja en forma de metáfora fantástica.



Para detener la avanzada imperialista cultural Oesterheld pensó entonces en situar un relato de ciencia ficción en la Argentina del momento, haciendo de los sitios y referencias cotidianas parte importante del mismo relato. Buscaba que el espectáculo importado del mundo anglosajón no fuera la única referencia cultural que el espectador pudiera absorber; se trataba de un esfuerzo por darle referencias al público argentino.

Así, el 4 de septiembre de 1957, y durante las siguientes 116 semanas, Oesterheld y Solano López en el recién inaugurado Suplemento Semanal Hora Cero, iniciaban la crónica de El Eternauta, un relato apocalíptico de vocación visionaria.

La historia inicia en una de las soledades más grandes, aunque igualmente más prolíficas: la del escritor sentado frente a su mesa de trabajo y su máquina de escribir. Ahí, en un juego de espejos delicioso -y apenas el comienza de una sucesión sorprendente-, la epifanía se materializa frente a él en forma de un hombre. El narrador, por supuesto el mismo escritor, de historietas por cierto, tras la sorpresa y terror de una materialización atina a describir a un ser cansado y angustiado. Como el extraño explica poco después, se trata del Eternauta, mote que según sus propias palabras le obsequió un filósofo del siglo XXI, por su condición “de navegante del tiempo, de viajero de la eternidad. Mi triste y desolada condición de peregrino de los siglos”.

Y a continuación, el escritor, transformado ya en cronista, cuenta la historia transmitida por el Eternauta, iniciada en 1963 (cinco años en el futuro, entonces) cuando todavía era conocido como Juan Salvo, aquélla noche en que una extraña y repentina nevada marcó el primer día de la muerte de la civilización.

La nevada no sólo se sintió como un mal augurio, sino que se trató del primer paso de una civilización extraterrestre para acabar con la humanidad. Los sobrevivientes comprenden entonces que, a pesar de la ley de la jungla que seguramente reina entonces en las calles, la conjunción de esfuerzos es la única posible solución contra el enemigo extranjero. Así, las células de sobrevivientes poco a poco se van adentrando en la desolación resultante y conocen al enemigo... bueno, tan sólo a una de sus partes.

Oesterheld y Solano López entonces realizan una apreciación, en forma de aventura fantacientífica, acerca del hombre común, la familia y sociedad, y sus posibilidades ante el totalitarismo interno y ajeno a Argentina, y de ahí a Latinoamérica y el mundo.



Los ‘cascarudos’ y los ‘gurbos’, monstruosidades alienígenas que funcionan como fuerza de choque, no son más carne de cañón extraterrestre que los propios ‘manos’, aquellos seres cercanos a la forma humana con grandes cabezas y un juego de 14 dedos en cada extremidad y quienes, a pesar de ordenar las acciones de las criaturas mencionadas y las de humanos programados, son igualmente utilizados por los ‘ellos’, las entidades diseñadoras de esta invasión, y que por supuesto nadie conoce.

El cierre circular de El Eternauta, que deja al escritor-narrador del suceso con una tarea bien clara (contarnos la historia que hemos leído ya), aunque con muchas dudas y temores ante la aparente inminencia de la catástrofe futura, parece mostrar tanto el sentir de Oesterheld como, igualmente, revelarle o gradarle una intención que ya venía marcada en su destino; después de todo, en el título completo de la obra parece leerse claramente una revelación: “Una cita con el futuro: El Eternauta, memoria de un navegante del porvenir”.

Durante los años siguientes, aunque todo parece parte de una misma trama, se trata de dos posibilidades distintas, la realidad y la ficción, que finalmente llevan el mismo cauce: Oesterheld simpatiza fuertemente con los movimientos políticos juveniles, se suma a la militancia para construir un Gobierno Popular, y ya iniciados los 70 se une a la organización guerrillera Montoneros. La renovada conciencia social y política del escritor ya se perfilaba desde aquella línea puesta en voz de un ‘mano’ en El Eternauta, como advertencia a los lectores, a la sociedad: “empezar a sentir miedo, es empezar a morir”.

En 1969 realiza junto con Alberto Breccia (auténtico genio que logró momentos sin precedente en la plástica de la historieta) una nueva versión de El Eternauta cuyo expresionismo gráfico subraya el carácter ya abiertamente militante de esta nueva apreciación: ahora, sólo se trata de Latinoamérica contra los extraterrestres, pues los países ricos son quienes los han vendido. Esta versión, por supuesto, es censurada y terminada abruptamente.
La militancia se concentra y la represión crece aterradoramente: Oesterheld es secuestrado, y sus cuatro hijas y dos yernos, como miles más, son asesinados entre 1976 y 1977.

Precisamente en abril de 1978, cuando se considera que fue asesinado en una prisión clandestina, finaliza la publicación de El Eternauta 2, secuela también dibujada por Solano López, y en la que el escritor-cronista de la primera, ya ahora identificado como Héctor, entiende ya su condición como viajero del tiempo, como conciencia inacabable.

Allí, en el éter, entre conciencias, realidades y posibilidades, Juan Salvo y Héctor Oesterheld seguramente continúan observando y cuidando de la libertad desde el camino que hace medio siglo iniciaron.