martes, 30 de septiembre de 2014

Killoffer y Frankenstein

El historietista francés Patrice Killoffer durante el mes de septiembre visitó nuestra ciudad, realizando diversas actividades, y de las cuales pocos se enteraron o interesaron.

Aquí rescato de la primera encarnación de Iconoctlán, un textos que escribí en 2008 sobre 676 Apparitions of Killoffer, un libro extraordinario, y Frankenstein Now and Forever, de Alex Blaradi, ambas publicaciones de L'Association y editadas en EU por Typocrat.

Cuando, de vez en cuando, uno se desintoxica del cómic yanqui, es como si te abrieran la cabeza y descubrieras una nueva sensación de libertad. Ojo, en ningún momento estoy diciendo que el cómic yanqui (léase de superhéroes) sea malo; pero en verdad que el balance es lo mejor.

Es como cuando llevas un rato de ver sólo películas gringas, y de repente ves una japonesa, una francesa o hasta una mexicana (o viceversa también, porque a veces uno se clava en las texturas), por nombrar sólo algunas industrias distintas a la hollywoodense. Pues esa sensación de redescubrir un mundo olvidado se da igual con la historieta realizada en otros puntos del mundo, como los dos títulos que hasta el momento ha publicado el sello inglés Typocrat.

676 APPARITIONS OF KILLOFFER, es una historieta realizada por el mismo historietista francés que firma como Killoffer. Construida a partir de una estancia breve del autor en Quebec, este espectacular ejercicio visual es de esos que uno ve y dice: “¡Ah, cabrón! Yo quiero dibujar como este maestro”. Killoffer se dibuja a sí mismo, deambulando por las calles quebequenses como lo hace por su misma psique. Toda la mugre de los "trastes sucios" que dejó en Francia viajó con él a Quebec, y mientras cruza por las calles quebequenses un soliloquio interno sobre las mentiras, los desechos corporales y el individuo le da el camino a seguir.

En realidad, no hay mucha explicación escrita por parte de Killoffer, solo unas cuantas páginas con la crónica de su sentir, para después dejar todo a su impecable línea clara en negro, evolucionando hacia la transcripción de la desesperación y el hartazgo a través de un ejército de Killoffers que representan toda la basura, o mierda, que uno va dejando en su vida, como el mismo autor declaró. la batalla de Killoffer con sus clones es desesperante y espectacular.

Killoffer es uno de los innovadores historietistas franceses que al lado de otros, como David B. y Lewis Trodheim, creó el importante colectivo galo L'Association.

676 APPARITIONS OF KILLOFFER es una opinión autoral que impresiona por el alcance de revelaciones como individuo que logra este artista y por su alto nivel plástico. Se trata de una obra inclasificable.

FRANKENSTEIN NOW AND FOREVER (Frankenstein Encore et Toujours), resulta igual de peculiar. Realizada por el autor suizo Alex Balardi, la idea de esta novela gráfica surge en este historietista tras la lectura del Frankenstein de Mary Shelley, y la necesidad de construir algo alrededor de la misma obra clásica.

Así, esta historia se desarrolla en Suiza, donde Shelley estableció y concibió la idea germinal para su clásico. Balardi nos presenta a dos mujeres jóvenes que curiosean entre los restos de un desalojo; ahí, una de ellas se encuentra una copia por demás maltratada de la novela Frankenstein, y ese hallazgo es suficiente para catalizar –o, más bien reconstituir- la locura y la depresión que descnasaba en estas mujeres.

El monstruo de Frankenstein, entonces, es el culpable de que caigan nuevamente; pero de la misma firma, es una víctima más del prejuicio que de su historia ha hecho uno de los dramas más célebres.

Aquí, los ominosos trazos de Balardi remarcan el alterado estado de la historieta, y permiten experimentar la incomodidad que en muchas ocasiones el entorno produce sobre sus habitantes.

Ambas obras pueden consguirse a través de www.typocrat.com

martes, 16 de septiembre de 2014

Los habitos peligrosos de leer HELLBLAZER desde hace más de 20 años. Una memoria.

En 1994, en el Polyforum Cultural Siqueiros se realizó la primera edición de la CONQUE, el primer esfuerzo en forma por asentar un certamen sobre historieta. Este lugar se transformó entonces en un importante refugio del medio pictográfico, permitiendo y colaborando en la constitución de una escena que hoy día presenta más o menos cierta forma.

Por aquella época vivíamos los embates de la construcción de una fuerte devaluación económica que alcanzó su cenit con el conocido como 'error de diciembre', una más de nuestras devaluaciones de rutina (aunque hay que darle su crédito como una inolvidable). A pesar de todo, comenzaban a proliferar locales y changarritos de comics e historietas, y había cierta oferta de traducciones de cómic en el mercado nacional, con Vid prácticamente como único sello editorial (nada comparable a lo que vemos hoy con cuatro editoriales que ofrecen más de 70 títulos mensuales en los puestos de periódicos).

Así, una convención con oferta de varias tiendas de cómics, un programa en forma con conferencias (impartidas, entre otras personalidades, por Yolanda Vargas Dulché, Sixto Valencia y Humberto Ramos), y un invitado como el maestro Sergio Aragonés, solventaron perfectamente este evento y prendieron la mecha de un bombardeo de cómics, cine, manga y anime que desde entonces ha continuado fluctuando.

La visión de los stands rodeando el Polyforum por dentro, los cuerpos sudorosos chocando por la no muy amplia pasarela que dejaban tales tendidos, y la galería de muchos cómics inalcanzables para no pocos presentes ante la evidente devaluación marcan mi recuerdo de aquella ocasión. Sin embargo, mi memoria más vívida es, sin duda, la oportunidad de conocer a don Aragonés e, igualmente, mi fabulosa adquisición de la recopilación de los números 41 a 46 de Hellblazer: Dangerous Habits, que por aquella época acababa de ser publicado por Vertigo Comics.

La historia es la siguiente. Entre las actividades que se organizaron en aquella ocasión hubo una en la que pude participar: Un concurso de trivia cuyo premio sería el Volumen 1 de Spider Man Marvel Masterworks. El concurso era para equipos, lo cual ya me ponía en desventaja, pues aquel día no iba ni con mi hermano ni con un amigo que compartía nuestros intereses. Así que tuve que hacer uso de mis escasas capacidades para socializar, y reuní a un grupo de tres o cuatro entusiastas que nos habíamos conocido horas o un día antes (no recuerdo exactamente) en la fila de acceso y en las distintas actividades de la CONQUE.

No recuerdo cuántos equipos concursamos, aunque éramos más de dos, sin duda. No recuerdo cuántas etapas fueron ni cómo fue dándose la eliminatoria, pero recuerdo que nuestro equipo resultó ganador tras responder un par de preguntas: una que versaba sobre la KGBeast, de la conocida saga de Batman, y otra sobre el Spirit, de Will Eisner, que tuve el tino de responder. Fue así que nos levantamos triunfales con el compilatorio del arácnido, y fuimos medianamente felices.

Lo fuimos a medias, porque entonces seguía el dilema de qué hacer con un libro para tres o cuatro personas. La solución lógica que encontramos fue ofrecer el libro en el stand de Cómics S. A. (de las primeras tiendas de cómics en el D. F.) a cambio de crédito para gastar en el mismo stand de ésta que, coincidentemente, fue la misma que proveyó el libro para el concurso. Hablamos con Carlos Tron, uno de los dueños de Cómics S. A., le platicamos nuestra situación y estuvo de acuerdo en la propuesta, ofreciéndonos -así- un crédito de 50 pesos a cada uno (ahora entiendo que éramos cuatro los integrantes) que, en suma, componían los 200 pesos que costaba el mencionado libro.

Sin duda, a los cuatro se nos hacia agua la boca con la posibilidad de poseer los primeros números del Araña en una edición de lujo en pasta dura; pero para ello tendríamos que haberlo rifado entre los cuatro (algo que habría resultado cardiaco) o contar con el dinero suficiente para cubrir el crédito de cada uno de los restantes dueños del libro. De esa manera, los 50 pesos de crédito para cada uno fueron más que buenos.

En mi caso, yo ya tenía prácticamente un acuerdo diabólico: pues había visto que contaban con la recopilación de Dangerous Habits, para la cual sólo tenía que completar 10 pesos.

Para ese momento, llevaba ya dos años adquiriendo Hellblazer mes a mes, desde su número 61; leer, entonces, el -para entonces- ya importante primer arco narrativo escrito por Garth Ennis, era una necesidad personal. Aquí estamos hablando de un periodo en el que las recopilaciones no eran algo automático como lo son hoy día. Se producían más a cuenta gotas, y sólo cuando la popularidad y trascendencia de la obra lo ameritaban. De Hellblazer, en aquel momento, sólo existía una recopilación de los primeros 9 números de la serie, escritos por Jamie Delano e ilustrados por John Ridway. Y hoy, tras 23 años de que tal saga se publicó por primera vez en su título mensual, y 20 exactos de que se recopiló en libro, es presentada por primera vez en México, edición de la cual me encargo en la traducción y formo parte del equipo que la publica mes a mes. Así que, por esta sonrisa diabólica del destino doy gracias a Satanás. Y a ustedes, les recuerdo que no dejen de leer esta lectura que es un obligado para el degustador de buen y clásico arte secuencial.

martes, 26 de noviembre de 2013

RESEÑAS: The Shaolin Cowboy, Velvet, Mecánico de amor, Afterlife With Archie y The Sandman Overture

THE SHAOLIN COWBOY, por Geof Darrow / Publica Dark Horse / 399 centavos de dólar

Los historietifilos agradecemos la existencia de autores como Geof Darrow, genio del lápiz y la tinta quien construye sus propias reglas y condiciones. No siempre hay una historieta de él, porque su trabajo se define por el detalle dentro del detalle, exigiendo horas y horas de trabajo. Las planchas de sus obras se acercan más a las obras de un Brueghel o un Bosche que a las de sus colegas contemporáneos; aunque la excentricidad, fantasía y sinsentido del cómic nunca están ausentes de su obra. Tras el cobijo de los hermanos Wachowsky hace algunos años, este autor regresa con su inclasificable monje shaolin que se las sabe de todas todas en el arte marcial y la violencia, ahora bajo el sello de Dark Horse que con el par de números que se han publicado hasta el momento cimbra el estado de las cosas dentro de las viñetas, las páginas y de ahí al exterior del lector con mímica pura. Abriendo esta saga con un resumen escrito que puentea entre el fin de la miniserie publicada por los creadores de The Matrix en su sello Burlyman y esta nueva serie, la cascada de imágenes demenciales propuestas por Darrow tienen que leerse para creerse. Y tras la contextualización, el lector no deja de viajar con las viñetas que arrancan con una rana en el desierto, seis años después, cuando Shaolin Cowboy finalmente logra abrirse camino desde el centro de la Tierra… sí, leyeron bien. Este arranque en el desierto, de apenas unos cuantos kilómetros en el primer número, constituye un evento inolvidable donde la firma del autor al enfrentar el surrealismo atropellado en el aparente desolado terregal exige la concentración total del lector. El festín de sangre y carne seca producto del desmembramiento de zombies durante 33 páginas del segundo número puede parecer una exageración cuando en realidad es una obsesión con el detalle y el proceso de las cosas nunca antes visto. Lo que leen en este breve comentario y resumen seguramente les parece incoherente, pero a veces lo fantástico parece incoherente.

VELVET, por Ed Brubaker y Steve Epting / Publica Image Comics / 3. 50 dólares

Un thriller más por Brubaker podría parecer una exageración o necedad y dejarse a un lado. Finalmente, es algo de ambas cosas, pero eso no impide que lo propuesto en su primer número resulte hasta seductor. Como es de esperarse, durante las primeras 27 páginas de esta saga uno no puede estar seguro de nada ni puede terminar de entender qué está sucediendo en el juego de mentiras y charadas; pero cuando el oficio es innegable y las ideas no dejan de burbujear, la felicidad está frente a nuestros ojos. Un grupo de ex agentes cabrones, matan a uno y todo se vuelca para la organización, donde la asistente parece ser la más cabrona. El formato de Brubaker para esta historia y los dibujos de Epting (el genial binomio que hizo brillar hace un par de años al Captain America) reproducen un estilo de thriller setentero que hace pensar tanto en el mejor James Bond como en lo mejor del montaje de viñetas explotado por Paul Gulacy. La historia es sutil y los dibujos son simplemente preciosos.

MECÁNICO DE AMOR, por Chepe 3:16 / Edición del autor / 15 pesos

Directo de la llamada ´bella airosa´ llega un trailero panzón y en busca de amor; puesto para la acción en el camino, que lo enfrentará con mujeres y amenazas sobrenaturales y, por si lo anterior fuera poco, además, es el heredero de una respetada máscara del pancracio… Mecánico de amor, como se puede leer, es una mezcla de varios lugares comunes de la cultura popular del chafirete y la narrativa de los luchadores (cine e historieta). Esto no es necesariamente malo, simplemente podría resultar aburrido. Pero este no es el caso. La energía del historietista Chepe parece estar desbocada, aunque concentrada y con buen balance en su objetivo, que es crear un buen entretenimiento referencial. Sin meterse en problemas, la narración de Chepe se va dando como si se tratara de una plática entre cuates, brindándole frescura y dinamismo. En cuanto al trazo, parece reflejar más el estilo de los artistas estadounidenses de la escuela Image de los 90, pero con más carnita y grasita; es decir, más sabor e ironía. Hasta el momento, Chepe lleva ocho números publicados de Mecánico de amor, sostenidos por los anuncios de negocios pachuqueños entre sus páginas. Este esfuerzo autoral es uno que vale la pena leer y apoyar.

AFTERLIFE WITH ARCHIE, por Roberto Aguirre-Sacasa y Francesco Francavilla / Archie Comics / 3 dólares

La combinación del dramatis personae de Archie con zombies es algo que se antoja más ocioso que un nini, sin duda… pero si recordamos que Archie existe desde hace más de medio siglo, y que dentro de sus mitos se han dado series y miniseries con monstruos (donde no han faltado los muertos vivientes) e, inclusive, el famoso spinoff de Sabrina, la bruja adolescente, entonces la cosa ya no se nota tan ociosa, si no natural dentro de su ecosistema. Finalmente, cada lector y no lector de esta serie podrá pensar lo que guste, pero la propuesta resulta interesante. De entrada, las ilustraciones del italiano Francavilla aseguraban la buscada atmósfera, aun si el guión fuera algo insulso; pero el guionista Aguirre-Sacasa -quien desde su debut en la historieta con su acercamiento a los Fantastic Four en 4 dejó ver historias interesantes (además de que se sabe de su gusto por el género del horror, contando con Rosemary´s Baby como su película favorita)- arma una historia que, al menos en sus dos números publicados hasta el momento, conjunta la intriga y las referencias necesarias, en una historia muy bien balanceada. Jughead (Torombolo, es imposible dejar de escribirlo) y su perro Hot Dog son la semilla de la epidemia, con la ayuda de un poco de Stephen King, H. P. Lovecraft y Sam Raimi: la fórmula no podría ser menos seductora. No sé cuánto pueda sostenerse esta supuesta serie mensual, pero por el momento, esta invención es mucho muy atractiva, y nos hace pensar que este Aguirre-Sacasa es uno distinto al guionista del remake a Carrie

THE SANDMAN OVERTURE, por Neil Gaiman y J. H. Williams / Vertigo Comics / 5 dólares

La saga de Morpheus es conocida por todo lector de cómics que respete el medio. Debe saber de su riqueza narrativa y de la trascendencia autoral; de su complejidad técnica y del canon que dictó y que implica. Así, una continuación a los clásicos 75 números (más especiales), aunque sea en forma de precuela, implica diversos problemas, desde la posible carencia de interés por parte del lector hasta el peligro de convertirse en una caricatura de la excelencia que la saga logró en su momento hace varios años. Es imposible y ocioso, incluso, tratar de delinear un balance con un solo número, pero el placer que ha implicado leerlo no se puede negar ni callar. El primer número de esta serie es un placer palpitante a los ojos y al cerebro. Gaiman enreda con su prosa, uno más de sus paseos por los sueños, visitando viejos conocidos, sí, sin duda; pero sobre una alfombra tan tersa y hermosa como un sueño en cinemascope. El arranque con la flor Morpheus (que no se si homenajea o tan sólo hace pensar en el Swamp Thing de Alan Moore, en el capítulo Loving the Alien) es bello como pocas cosas en cómics recientes. Esa belleza difícil de describir, obra de Williams, se transforma y trastoca a cada página y acada viñeta. No puedo decir que su dibujo en esta serie sea más sorprendente que el realizado en la Promethea de Alan Moore, simplemente es igual de distinto y sin parecerse a otra cosa. Saber que con esta historia nos encaminamos hacia el sueño de siglos previo a la serie original parece restarle cierta fuerza al proyecto ante la certeza; pero sabemos que Gaiman está reconstruyendo la historia de su invención más grande y, hasta el primer número, se nota que su respeto y cariño por el personaje es inigualable y las sorpresas, entonces, no pueden ser pocas. Ah, olvidaba el arte de Todd Klein en los rótulos y de Dave Stewart en el color, más no se puede...

lunes, 24 de junio de 2013

Reseñas: Mobile Suit Gundam / Pacific Rim Year Zero / The Wake / John Carpenter's Asylum / Next Testament

MOBILE SUIT GUNDAM, por Yoshikazu Yasuhiko

Publica Vertical

30 dólares

Los mecha (aquellos gigantescos robots de combate que han poblado nuestras mentes vía Japón desde hace cuatro décadas) son, sin duda, una de las invenciones más rentables, impactantes y reconocibles provenientes de la nación del sol naciente. Gundam, una multiserie comenzada como anime, y continuada y expandida a manga, videojuegos, figuras de acción y cine, es un ejemplo del arte llevado al ejercicio en todos los ámbitos y formatos logrando, inclusive, que sus tópicos se apliquen en la ciencia y la cultura. El comentario al respecto valdrá la pena, entonces, en alguien más versado en el tema que quien esto escribe; y quien esté interesado al respecto puede acudir a la entrada en la omnipresente Wikipedia, para mejor referencia y numeralia.

Sólo digamos que la planeación y ramificación de esta obra multimedia es tan compleja como admirable. Y ejemplo claro de esto, es Mobile Suit Gundam The Origin, un manga que en 2005 reinterpretó la primera entrega televisiva de esta serie, y que ahora ha sido traducido al inglés en una hermosa edición en pasta dura por la editorial Vertical.

El encargado de esta encomiable tarea fue Yoshikazu Yasuhiko, diseñador original de los personajes de aquella primera serie en 1979, y quien con este trabajo busca crear la versión absoluta de estos mitos, desde una perspectiva personal y sin intromisión de productores o, inclusive, otros colaboradores. Este tipo de empresas en ocasiones son contrapoducentes pues no quedan en manos de autores lo suficientemente capaces; sin embargo, conociendo el rigor y respeto de los japoneses, podemos tener una idea del proyecto. En efecto, Mobile Suit Gundam The Origin (al menos hasta el volumen 1 que Vertical ha publicado hasta el momento) es muestra del autor como creador de una obra que persistirá al tiempo, y no como un simple producto de temporada. La historia de este primer volumen arranca algunas décadas en el futuro, cuando la población mundial ha sobrepasado los límites del planeta, provocando colonias espaciales que orbitan nuestro planeta. La tecnología Gundam surge y se aplica a partir del conflicto entre el aún orden terráqueo y las colonias que desean independizarse caos mediante. Este primer volumen, aunque desarrolla de forma magistral la psicología de sus protagonistas y traza la relación de los mismos, dedica buena parte de sus 444 páginas de 'metraje' a la presentación y desempeño marcial del robot Gundam en pleno espacio, piloteado por el protagonista Amuro Ray. La ya perfectamente identificable (aunque aún irrepetible en otras culturas) narración dilatada del anime japonés ha sido reproducida por el manga, de igual manera, en las decenas de viñetas y páginas que conforman este medio. En Mobile Suit Gundam The Origin la multiplicación de la viñeta y el detalle es aún más marcado, semejando inclusive la experiencia de la lectura a la hiperkinética del moderno montaje del cine de acción, aunque con la posibilidad de ralentizar y detenerse en el detalle de manera más orgánica. Una obra de impresionante ejecución.

PACIFIC RIM. TALES FROM YEAR ZERO, por Travis Beacham y varios artistas

Publica Legendary

25 dólares

La espera para el estreno del más reciente filme de Guillermo del Toro, Pacific Rim, se vuelve más pesada conforma nos acercamos a julio: creo que todos aquellos que tenemos gusto por la cultura pop estamos babeando desde que vimos el primer tráiler. La idea de una novela gráfica que nos ponga en antecendente sobre los sucesos del filme, se antoja como un placebo en lo que sucede el estreno… aunque no sé qué tan buena idea haya sido. Escrita por Travis Beacham (creador de la idea y del guión que provocan el filme), la novela presenta cuatro historias que trazan la situación del filme: un mundo amenazado por monstruos descomunales conocidos como kaijus (el nombre génerico que se le dio a esta figuras, de hecho, a partir de los filmes de Godzilla) y combatidos por mechas (que no robots), maquinas gigantescas conducidas por dos pilotos conectados psíquicamente. A través de las cuatro historias (unidas por la labor de una reportera, se nos presentan tanto los protagonistas humanos, como los kaijus y los mechas) se da un panorama de la situación mundial con la aparición de estos monstruos y las implicaciones tecnológicas con la aparición de los robots piloteados. Tal vez todo esto no esté tan mal (la estructura narrativa y la capacidad del guionista logran mantener el interés del lector); sin embargo, el resultado no es nada espectacular, y la utilización de varios dibujantes para las historias no logran cohesión y ninguno resulta sobresaliente (a pesar de la presencia de un ilustrador como Sean Chen).

Es más, todo esto podría hacer sentir al lector que este se trata de un proyecto hecho medio al vapor, a pesar de la portada de Alex Ross, que a varios los atraerá como moscas a la luz. Conocer estas historias de manera poco espectacular, creo que me ha apestado un poco la curiosidad del filme.

THE WAKE, por Scott Snyder y Sean Murphy

Publica Vertigo

3 dólares

Este año, Vertigo cumple dos décadas de existencia. En este momento, fuera del dibujante Mark Buckingham (encargado actualmente de construir buena parte del universo de Fables), todos los autores que actualmente laboran en Vertigo pertenecen a generaciones posteriores. Esto no es bueno ni malo. Simplemente es necesario el surgimiento de nuevas autores para Vertigo, mientras las lecciones de los ‘fundadores’ de Vertigo se encuentran delineando en la actualidad al cómic comercial.

Scott Snyder, el popular guionista de Batman, se hizo de un nombre en Vertigo, con American Vampire, y actualmente es una de las piedras angulares en la remodelación del sello. Snyder regresa a este subsello de DC Comics con la maxiserie The Wake, ilustrada de inmejorable forma por Sean Murphy (ese trazo que aparenta un bosquejo y guarda gran detalle y espectacularidad). La verdad, fuera de que se trata de una historia de un mundo postapocalíptico inundado que intenta sobrevivir entre nuevas interacciones animales y criaturas monstruosas, no entendí gran cosa. Vamos, es el primer número y las cosas apenas se están presentando. Por lo pronto, el epílogo de cien mil años atrás, me dejó muy intrigado.

JOHN CARPENTER’S ASYLUM, por Bruce Jones y Leonardo Manco

Publica Storm King Productions

4 dólares

De la misma forma en que a mucha gente le molesta se involucre al cómic con el cine, en muchas ocasiones también es molesto que metan casi con calzador a autores de cine en páginas de comics, y terminen prestando su nombre únicamente para que se terminen produciendo historietistas de segunda o de tercera clase. Yo pensé que eso, más o menos, iba a ser el caso de este título (bueno, en realidad, aún no estoy seguro de que no lo sea, pues aún no entiendo qué tanto estuvo involucrado John Carpenter); afortunadamente ha sido todo lo contrario. Los autores de esta saga (que espero dure una buena cantidad de números) son el escritor Bruce Jones y el dibujante Leonardo Manco. Por separado, ambos cuentan con grandes momentos en el cómic de horror, e inclusive puedo asegurar que en el género en sí (Jenifer, Twisted Tales, Hulk, Hellstorm, Hellblazer), y la combinación de ambos en esta historia no se ha quedado corta. En John Carpenter’s Asylum nos encontramos con el choque de un detective de la policía de Los Ángeles y un sacerdote que se dedica al sucio trabajo del exorcismo, ese es el conflicto prácticamente y el resto ya es cuestión de talento y, sobre todo, oficio del par de maestros historietistas. Con un número hasta el momento, aún no puede darse un veredicto; sin embargo, la intensidad dramática y los elementos para explotar el género ya están ahí bien puestos. Realmente espero que esta serie se desarrolle plenamente.

NEXT TESTAMENT, por Clive Barker, Mike Miller y Haemi Jang.

Publica Boom Comics

4 dólares

La más reciente encarnación de Hellraiser, editada por Boom Comics, arrancó con mucha garra, pero por ahí del número 5 la cosa comenzó a caer fuertemente (de hecho, los primeros números estuvieron dibujados fenomenalmente por Leonardo Manco, mencionado en la reseña previa), y me parece que la serie ya no se compuso. Ahora hay una nueva serie de los cenobitas escrita por Brandon Seifert (cocreador del magnífico cómic Witchdoctor) y aunque la cosa fue mejorando, no me quedaron muchas ganas de seguir leyendo comics coescritor por Clive Barker para Boom Comics. Sin embargo, leí el primero de Next Testament, que Barker coescribe con Mike Miller y, este primer episodio editado hasta el momento ha sido una lectura muy interesante. Anunciada como una serie de 12 números, podemos imaginarnos entonces que la cosa está un poco más controlada, por lo cual no será necesario extender o acortarla. Si en Hellraiser el punto nodal es la búsqueda del máximo placer, en Next Testament parece tratarse de la búsqueda del todopoderoso por parte de un excéntrico individuo. El creador resulta una fabulosa entidad multicolor que ha llegado para ponerle fin y orden al caos terrenal. Hasta ahí sabemos por el momento, y la primicia e inicio son muy alentadores. Las ilustraciones de Haemi Jang concretan un sobresaliente juego cromático en la figura de la deidad, imagen que es producto de los experimentos con la pintura por parte del propio Barker.

jueves, 21 de marzo de 2013

John Constantine y yo

Hijo de un padre... ¿alcohólico, golpeador o ambos? y una madre que lo quiso abortar (mientras su hermano gemelo nonato intentó ahorcarlo con el cordón umbilical), es comprensible entonces que Jonh Constantine sea considerado por muchos como un hijo de la chingada y más. Ya no sólo desde el vientre, sino desde generaciones y maldiciones de sangre atrás, John estuvo marcado para vivir como un paria; pero también como un salvador. Mago, chamán, brujo, demonio, curandero, asesino, embaucador, raboverde, y demás milagros lleva colgados en su sucia, rancia y apestosa gabardina color caqui. Vaya usted a saber qué fue o es realmente John Constatine… lo cierto es que lo voy a extrañar. Digo que lo voy a extrañar, porque desde hace más de dos décadas lo conozco, y desde hace 20 años precisamente leí sus crónicas en HELLBLAZER, cómic que ahora ha sido cancelado, para trasladar a John a otras tierras que parecen muy limpias para él . Con él recorrí todas las calles de Londres, oscuros lugares de toda Gran Bretaña, y hasta tuve una inolvidable y desquiciante estadía en un presidio estadounidense sin olvidar, por supuesto, las batallas en Louisiana al lado de Swamp Thing, y de ahí a otras dimensiones y al mismo Infierno.

Precisamente, a John Constantine lo conocí una tarde de 1990 o 1991 en las páginas de una edición española de Saga of the Swamp Thing. Sus bocanadas de humo y su rasposa ironía me resultaron pesadas; pero después entendí que sus virtudes eran mayores que mi incapacidad para surtir con gente pesada. Emulo físico de Sting, John salió de las páginas de Saga para coronarse con su propio cómic mensual a partir de 1987. Durante casi 26 años, John se hizo acompañar de varios de los mejores cronistas del arte secuencial: Delano, Gaiman, Morrison, Ennis, Campbell, Jenkins, Azzarello, Ellis, Carey, Digle, Milligan; y sus retratistas siempre estuvieron a la vanguardia: Ridway, Alcala, Buckingham, Mckean, Lloyd, Pugh, Simpson, Dillon, Phillips, Manco, Leon, Bermejo, Zezelj, Bond, Corben, Frusin, Camuncoli, Murphy. John, efectivamente, fue concebido con ángel… o demonio, si se le quiere ver así. Alan Moore (Dios entre nosotros) lo concibió, y los artistas y comparsas Steve Bissette, Rick Veitch y John Totleben lo moldearon. No pudo haber sido mejor.

Durante ese tiempo, John peleó con todas las legiones y grados de demonios, ángeles, hechiceros y males encarnados. Venció al mismo cáncer con una transfusión de sangre demoniaca, y hasta encarnó en un bar londinense, según el mismo Moore declaró en alguna ocasión. Durante todos esos encuentros hubo más de un muerto, muchos de ellos muy cercanos a él, pero la humanidad y la vida misma logró permanecer.

Aunque enfrentado a lo más negativo y poderoso de la Tierra y el Inframundo, John siempre se mostró incólume durante tres décadas. Esta semana perdió finalmente la batalla, y de Vertigo -el subsello alternativo y contestatario de DC Comics- pasó al Universo DC en un nuevo título, CONSTANTINE, en el que ni fumar en la portada se le ha permitido… Vivimos tiempos aciagos.

Prendamos una veladora por el bien de John… y el nuestro. En algún momento deberá regresar a la oscuridad, y entonces, estaremos mejor.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Las lecturas de cómic que más disfruté durante 2012

Y heme aquí, el mero día último del 2012, intentando hacer recuento de lo leído durante el 2012. Sin duda, ha sido uno de los años con menos lecturas que he tenido, acumulando cómics, libros y revistas en bolsas y en cajas, en espera de que llegue el día en que mis ojos las devoren finalmente. Si a los intentos de recuentos y balances siempre los demerita el alcance adquisitivo y los gustos personales, la cosa puede perder aún más sentido cuando los tiempos para leer fueron pocos.

La presencia omnipresente del cómic de superhéroes y la alternancia de la historieta aledaña a ésta y de autor, siguieron funcionando como siempre. Un crecimiento importante en el cómic digital (tal vez, sería más correcto llamarlo cómic leído digitalmente) parece ser, sin embargo, el cambio importante durante 2012. Aunque somos cientos de miles los que continuamos leyendo cómics impresos en papel, la inmediatez y acceso económico al cómic digital, sin duda, ha comenzado a crear nuevas formas de acceso a la lectura de cómics en todo el mundo.

Pero lo que me trae a estas líneas, es mi intento por dar un balance de lecturas. No creo que hayan hecho falta grandes obras, creo más bien que me hizo falta conseguir y leer varias (lo nuevo –o publicado recientemente en el mercado anglosajon- de autores como Glyn Dillon, Shigeru Mizuki, Sergio Toppi, por ejemplo).

Sin embargo, creo que sólo puedo mencionar una sola obra que sí me impresionó sobremanera: Building Stories, la más reciente recopilación de Chris Ware, una historia de vida compleja en sus recovecos y, sobre todo, en las formas y formatos que Ware utiliza y crea para desplegarla. Podría definirse simplemente como una caja que guarda varias publicaciones en distintos formatos, pero más que eso, se trata de una exploración del medio como laboratorio de narrativa, crónica, e ilustración en la cual continúa demostrándose que en el papel queda campo por explorar, y a pesar de la avanzada digital. Aunque esta obra se encontraba ya agotada desde mediados de mes en Amazon y demás librerías virtuales, les recomiendo que no la dejen pasar en su segunda edición.

Tras esta obra, disfruté endiabladamente la lectura y las ilustraciones de títulos como Hawkeye (Fraction y Aja, Marvel Comics), Batman (Snyder y Capullo, DC Comics), los últimos números de Scalped (Aaron y Guera, Vertigo), The Rocketeer: Cargo of Doom (Waid y Samnee, IDW), Hellblazer (Milligan, Camuncolli y Bisley, Vertigo) y Daredevil (Waid, Rivera, Marvel). Y otras lecturas como Saga (Vaughan y Staples, Image), Love and Rockets Volume 5 (Hernandez Brothers, Fantagraphics), Prophet (Graham y varios, Image), Action Comics (Morrison y Morales, DC Comics), The Manhattan Projects (Hickman y Pitarra, Image), Fatale (Brubaker y Philips, Image), Swamp Thing (Snyder y Paquette, DC Comics), Animal Man (Lemire y Pugh, DC Comics) y The League of Extraordinary Gentlemen: Century (Moore y O’Neill, Top Shelf Press), Punk Rock Jesus (Sean Murphy, Vertigo), también fueron intensas.

Como siempre, las recopilaciones, rescates y ediciones de lujo, siempre ocupan un momento importante del año. Las Artist’s Edition de Born Again (Miller y Mazzuchelli, Marvel/IDW), Alien (Goodwin y Simonson, Titan Comics) y The Muck Monster (Wrightson, IDW) son verdaderas bellezas.

Y por último la reedición de obras cumbre como Adolf (Tezuka, Vertical) y Nausicaä (Miyazaki, Viz), creo que nos ayudarán a ser lectores más exigentes y, probablemente también, creen autores más exigentes consigo mismos.

En resumen, espero tener más tiempo para leer durante el 2013.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Soy quinceañero profesional de la historieta

Si ya pasaron por Ojos bien abiertos (que esperan, pues...), tal vez sepan ya que este año cumplí 15 años en el periodismo de manera profesional. Y, como era de esperarse, mis primeros textos versaron sobre cine, historieta y música. En mayo del 97 comencé en el unomásuno (fue buen diario, ¡de verdad!), y de ahí me seguí en varios diarios más y revistas (fiu... realmente han sido varios).

Por aquella época era muy poco lo que se escribía sobre cómics en los medios nacionales. Algunas cosas en las secciones culturales de El Universal y La Jornada, algunas cosas en revistas como Complot y Piedra Rodante, y los nombres siempre eran los mismos: Everardo Ferrer, Martín Arceo, Ernesto Priego, Jorge Grajales, y yo me les uní en ese 97.

Hoy las cosas son muy distintas, el acceso a los medios es un poco más sencillo, el internet ha permitido que existan opiniones de todo y por parte de todos (aunque esto, en muchas ocasiones, sólo entorpezca la comunicaión), y así es que hoy nos encontramos con una sobreoferta de información.

El camino pues ha sido un esfuezo constante, y aquellos primeros textos aún los recuerdo como si fuera ayer(cliché, sin duda, pero en verdad que recuerdo cuando fui a hablar y se los entregué al maestro Huberto Bátis, en el caso del unomásuno; y en el caso de El Nacional, recuerdo que me dijeron que mejor les escribiera de cómic, porque en cine ya tenían a Leonardo García Tsao, como diciendo: "Ni preguntes, niño pendejo").

En fin, le bajo al rollo, y dejo las imágenes (disculparán la resolución, pero es lo mejor que tengo hasta el momento).

El texto de Spawn, aparecido el 31 de mayo del 97, en el suplemento Sábado del unomásuno, fue el primero que escribí sobre cómic...

...y le sigue uno de From Hell, que debe ser de junio de ese mismo año, y aparecido en el mismo suplemento...

...el tercero es el único que escribí para el extinto diario El Nacional, y apareció en las páginas de su sección Cultura, el 16 de julio del 97, y es sobre The Dark Knight, que acababa de ser publicada por Vid.

Ya llovió...