martes, 28 de diciembre de 2010

Lo mejor del 2010, según yo

De nueva cuenta llegó la ociosa, beligerante y onanista tarea de hablar de lo mejor del año, según la opinión personal. Conforme el ser humano se vuelve más insoportable y mezquino (esto es, día a día), esta tarea parece tener menos sentido y salir sobrando más; no obstante, se trata de uno de esos pequeños placeres que, finalmente, nos demuestran que algo de provecho hemos hecho en nuestra vida durante los pasados 12 meses (en este caso, leer y maravillarse con imágenes en muchos casos inolvidables) y, de igual forma, nos recuerda, que hay cosas por las cuales vale la pena aguantar tantos descalabros en la vida.
El 2010 fue un año, una vez más, agraciado por el talento y la sinergia de una buena cantidad de autores y editores de historieta en varias partes del mundo. El listado de las siguientes obras es parte de lo que más disfruté durante el 2010. Creo que hay grandes obras ahí e, inclusive, tal vez alguna obra maestra. A ver qué les parece, queridos compañeros iconoctlanos.




Love and Rockets. New Stories Volume 3 (Fantagraphics, Hernández Brothers)
Con su más reciente anuario, los Hernández continúan entregando personajes admirables, entrañables y vitales, en historias potentes. El episodio de Xaime es una auténtica belleza incomparable. Aquí mi reseña.


Joe the Barbarian
(Vertigo/DC Comics, Grant Morrison y Sean Murphy)
Tras mucha fantasía aburrida colgada de la fama de Neil Gaiman en años recientes, creí que Vertigo estaba imposibilitada para entregar un proyecto de nuevo interesante en este tenor. Pero el maestro Morrison y las intensas imágenes de Murphy nos han hecho creer de nuevo totalmente.

The Bulletproof Coffin (Image Comics, David Hine y Shaky Kane)
La metaficción como marco de la nostalgia y la grotesquedad, ¿o viceversa? Más vale que lo lean para disfrutarlo y formar su propia opinión. Aquí mi reseña.



The Muppets Show (Boom Comics, Roger Langridge)
Langridge continuó este año haciéndonos reír de inmejorable forma, aunque ya está por terminar este título...

Scarlet (Icon/Marvel Comics, Brian Michael Bendis y Alex Maleev)
Desde que Marvel lo fichó hace una década, bendis se concentró en escribir grandes historias de superhéroes. Pero esto nos privó de un gran autor para el comic noir y algo oscuro. Con Scarlet, el viejo Bendis ha regresado con la subversión para el nuevo siglo. Aquí mi comentario.

Scalped 35 (Vertigo/DC Comics, Jason Aaron y Danijel Zezelj)
Aaron y Zezelj lograron oro juntos. Sin más.

Neonomicon (Avatar, Alan Moore y Jason Burrows)
En el año del 120 aniversario del natalicio del nigromante de Providence: H. P. L., el maestro Moore está entregando un homenaje y pastiche muy intenso e impactante. Qué más puede pedirse, tras el regreso de Moore al cómic de horror con Lovecraft como musa. Aquí mi comentario.

Mesmo Delivery (Dark Horse, Rafael Grampa)
Esta alucinante historia nos presenta a un artista brasileño del cual esperamos grandes trabajos en los próximos años.

Dark Reign: The List-Wolverine (Marvel Comics, Jason Aaron, Esad Ribic y Tom Palmer)
El dinamismo y fuerza de esta historia nos recuerda lo buenos que pueden ser los cómics de superhéroes.

SHIELD (Marvel Comics, Jonathan Hickman y Dustin Weaver)
El mejor cómic de Vertigo, que no es editado por Vertigo.



Deadpool MAX (Marvel Comics, David Lapham y Kayle Baker) Ya hubo quien me dijo que cómo me atrevo a recomendar un cómic de Deadpool. Sin duda, se trata de un personaje surgido en una de las peores etapas de los X-Men, pero parece que su peculiar personalidad ha atraído la atención de buenos creadores; y sin duda, cualquier cosa que esté escrita por Lapham y dibujada por Baker será notoria, y ésta serie lo demuestra cabalmente.

Black Jack (Vertical, Osamu Tezuka)
Una de las grandes obras de uno de los grandes autores del cómic mundial continúa su edición integra en inglés. Historias inolvidables, personaje ya canónico, talento autoral inconmensurable. El 2011 marcará el año en el que terminen de publicarse los 17 tomos que conforman esta obra monumental. Aquí,
una de las varias reseñas que hice sobre BJ.

Algunas recopilaciones y libros especiales sobresalientes:

The Art of Osamu Tezuka. God of Manga
(Abrahams, Helen McCarthy) El libro no es sólo una belleza por su presentación y el contenido, sino que igualmente remata con la inclusión de un DVD con un documental de Tezuka en el que somos testigos de su disciplina y su talento. Exhausto sólo de verlo.

The Art of Jaime Hernandez: The Secrets of Life and Death (Todd Highnite, Abrahams) Otro libro de esta editorial, y otro en el que atestiguamos el genio de uno de los grandes autores del medio: el talento se lleva en la sangre y en las raíces.

Dick Briefer’s Frankenstein
(IDW) Con este volumen, el investigador Craig Yoe inicia una serie que está dedicado a lo más extraño del cómic de horror de hace más de medio siglo. El Frankenstein de Briefer es algo raro e inolvidable, y bello por todos los niveles que logra en lo grotesco. Un hermoso volumen.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Algunos eventos que me impactaron en el mundo del cómic durante 2010



-Caer en cuenta que el gran Kyle Baker era un jovenzuelo (25 años) cuando realizó la maravillosa y madura novela gráfica Why I Hate Saturn (1990).

-Se publicaron 3 números de Neonomicon, cómic de Alan Moore y Jacen Burrows.

-Que, contrario a lo que creí, Alan Moore cumplió cabalmente con la publicación de su ‘fanzine’ Dodgem Logic, y acaba ya de publicarse el número 7, de tan loable esfuerzo.

-Que la revista Comikaze recibiera la beca Edmundo Valadés, del FONCA, en apoyo para su publicación.

-Haberme encontrado con los 28 números de El Spirit, publicados en los 70 por La Prensa, empastados en un tomo hermoso.

-La muerte de Frank Frazetta.

-Hallarme al increíble precio de 29 pesos Another Monster, novela en prosa escrita por el genial Naoki Urasawa, como colofón a su obra maestra Monster.

-Encontrar, una semana después de notificar en Iconoctlán la venta de este libro, que las copias de Another Monster se agotaron en la librería donde me lo merqué.

-Que la editorial JUS convocara al I Premio Nacional de Novela Gráfica, cuyo premio fue para Patricio Betteo y Augusto Mora. Habría sido bueno que el resultado se promoviera igual o más que el anuncio de la convocatoria.

-La reedición de L’Incal, de Jodorowsky y Moebius, con el coloreado original y en un tomo hermoso, por parte de la división estadounidense de Les Humanoids Associes.

-Lograr sacar reediciones de mis libros (a pesar de tratarse de tirajes cortos): La imagen reptante: H. P. Lovecraft y el cómic mundial y Alan Moore y su obra: Realidades construidas (ya sólo falta que lo sigan adquiriendo posibles lectores).

-La muerte de Gabriel Vargas.

-Que se realizarán las exposición Del Paquín al webcomic y Gabinete Gráfico Jodorowsky (ésta última aún abierta hasta el 16 de enero).

-Que la obra y el pensamiento de H. P. Lovecraft sigan vitales a 120 años de su desaparición física.

-Que, aunque fuera casi una década después (y en realidad no se trate de una de las mejores historias que escribió durante su etapa en Hellblazer; y a pesar de poderse leer en internet desde hace varios años), se publicara Shoot, historia que fue censurada por DC Comics en su momento y provocó que Warren Ellis saliera del cómic Hellblazer.

-Qué se publicara en México: La muerte de Elektra, por Frank Miller (dentro del Marvel Omnibus Sagas Volumen 2).

-Que se publicara el libro Gabriel Vargas, cronista gráfico, de Maira Meneses, un gran esfuerzo por realizar un buen homenaje al maestro Vargas.

-Que Neal Adams regresará a Batman tras cuatro décadas, y que lo hiciera con una vitalidad espectacular que le ha permitido mostrar un Batman enérgico, no visto desde hace mucho, el cual inclusive terminó con el traje ensangrentado ante una golpiza que puso.

-Que se realizará la 1er Jornada de Cómics, durante la XXXII Feria del Libro del Palacio de Minería, organizada por Bef. Una jornada intensa y que le dio trascendencia a la historieta. Gracias a Ethneliane por recordármelo.

jueves, 9 de diciembre de 2010

El fin de los tiempos: Jodorowsky, Urasawa y maratón



Pues con todo y que no fue un evento muy promovido, la exposición Gabinete Gráfico Jodorowsky en el Museo Carrillo Gil fue un gran éxito; tan es así, que ha tenido que extenderse estancia en el museo de noviembre de 2010 a el 16 de enero de 2011.



Entiendo que el libro de visitas y los comentarios de viva voz exigieron la extensión de esta muestra, por lo que la dirección del museo tuvo a bien dejarla durante mes y medio más. Nuevamente los conmino a darse una vuelta por esta exposición pues, me parece, resulta de mucho interés en varios aspectos.



Alexandro Jodorowsky, sin duda, es uno de los historietistas más importantes de las últimas décadas, esto puede verse a través de la exposición, donde se muestran ejemplares de su obra.



Uno de su trabajos más importantes, y menos conocido es Le Yeux du Chat, el cual se encuentra expuesto en uno de los muros dentro de la expo en su totalidad, y de golpe muestra la ruptura que significó en el medio y el gran nivel tanto de Jodorowsky como del maestro Moebius, quien lo ilustró.



A través de todo el material presente en la muestra, se denota la riqueza artística que Jodorowsky ha ofrecido al mundo a través de la historieta y el cine. Ver todo eso junto resulta inspirador (ver un original de Las Fábulas Pánicas, así como algunos diseños para su proyecto inconcluso Dune, es una oportunidad única).



De igual forma, me parece que –como la mayoría de las exposiciones– esta muestra es una especie de homenaje al coleccionista y al curador, entes que dedican años de su vida a la investigación y recopilación de material e información.



Ojalá no se la pierdan.



Sabemos que el fin de los tiempos ha llegado, cuando se corre con la suerte de encontrarse un libro a un precio poco más que regalado, y el cual estuve a punto de pedir a España. Durante mi más reciente visita a la sucursal de Gandhi de ofertas y saldos, en Miguel Ángel de Quevedo, me encontré con una mesita (en la sección de literatura juvenil e infantil) prácticamente con puras publicaciones del sello español Timun Mas en oferta. Entre ellas sobresale la recopilación de las novelas y cuentos originales de Conan, por Robert E. Howard, con ilustraciones de Gari Gianni y Mark Schultz, al módico y regalado precio de 49 pesos. Sin embargo, que me perdone el maestro Howard (por el momento, no estaba concentrado en el Conan original, lo cual, por supuesto, no quiere decir que no vaya a ir por los libros en el primer chance). Pero lo que sí me acalambró cabrón fue el descubrimiento de Another Monster, el informe policiaco novelado que el genio Naoki Urasawa escribió como colofón a su obra maestra en manga: Monster.

Aquellos lectores iniciados o que hayan sido lo suficientemente abiertos en la lectura para acercarse a Monster (editado por Vid) no dudarán en asegurar que ésta se trata, sin más, de una auténtica obra maestra. Corrimos con la fortuna de que los 18 volúmenes que la conforman hayan sido editados en México; sin embargo, aquel Another Monster extra no lo fue. Como siempre, los colegas españoles no se quedaron con las ganas y en 2008 fue publicado por Genko Books, subsello de la mencionada Timun Mas. Desde hace algunos meses que me enteré de esta edición andaba con la idea de pedirla por correo, y miren que corrí con la suerte de encontrármela en Gandhi al maravilloso precio de 29 pesitos… Esto es la locura, el capítulo que cierra una de las sagas más extraordinarias caído como regalo del Cielo.

Sólo me queda decirle a aquellos lectores descreídos que se acerquen a Monster, una de las ficciones más cabronas de las últimas décadas y, a quienes ya lo han hecho, pues les comento que le corran a la mencionada librería para conseguir su Another Monster.



Si ya estás cansado de hablar solamente de The Dark Knight, Spider Man, X-Men y Watchmen, como ejemplos de cómic llevado al cine, pues entonces te caerá muy bien el maratón nocturno: Los cómics van al cine, que se realizará este viernes 10 de diciembre, a partir de las 20 horas, y hasta las 8 de la mañana del sábado 11, en el Centro Cultural José Martí (Dr. Mora 1, Col. Centro, metro Hidalgo), organizado por revista Comikaze.

Los filmes que se proyectarán son: Kalimán en el siniestro mundo de Humanón (Alberto Mariscal, México-India, 1974), Regreso a la Baticueva (Paul A. Kaufman, Estados Unidos, 2003), Punisher: War Zone (Lexi Alexander, Estados Unidos, 2008), Hombres misteriosos (Kinka Usher, Estados Unidos, 1999), Mundo fantasma (Terry Zwigoff, 2001) y Comic Book Villains (James Robinson, Estados Unidos, 2002).

Sólo anotaré que Mundo fantasma es una auténtica obra maestra, y que Comic Book Villains (conocida en México como Comics Colección Mortal) está dirigida y escrita por el otrora gran escritor de cómics James Robinson, quien durante la primera media hora de este filme logra una ejemplificación sumamente dramática y sensible del coleccionista de cómics y su mundo. La entrada es libre.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Apollo's Song y Black Jack 12: dos de Tezuka kamisama

Apollo’s Song Part 1, de Osamu Tezuka
Publicado por Vertical Inc.
11 dólares




En 1970, Osamu Tezuka tenía 42 años. A pesar de tratarse de un hombre ya maduro, estaba pasando por un ciclo un tanto oscuro y existencial de su vida, pues por aquella época diversos proyectos de animación no pudieron concretarse a falta de apoyo económico, además de que el tipo de manga que durante los veinte años anteriores había realizado entró en desuso frente a un tipo de manga más arriesgado y crítico de su entorno.

Era un momento de transición a nivel mundial, en el que los jóvenes habían comenzado a tomar los espacios y a hacerse escuchar. Toda esta revuelta de vida llevó al mismo Tezuka a replantear su trabajo, y fue así que comenzó su etapa (tal vez) más compleja y rica, con obras como Black Jack, Ode to Kirihito, MW, entre otras.

Entre éstas también se encuentra Apollo’s Song, que fue serializada en Weekly Shonen King, del 26 de abril al 22 de noviembre de 1970, y la cual es una opinión de Tezuka frente a la anquilosada educación sexual en las escuelas de aquella época y las revueltas mismas estudiantiles.

Esta obra fue publicada por primera vez en inglés por Vertical Inc. en 2007 en un libro de pasta dura, y en 2010 ha sido reeditada en dos volúmenes rústicos. He podido leer el primero, y como toda la obra de Tezuka se trata de un sorprendente crisol de preocupaciones y opiniones.

El libro arranca con un intenso, impactante y bello prólogo de diez páginas, llamado Union of the Gods, en el que vemos la carrera de la vida, la de los espermatozoides en busca del óvulo para fecundar. Cada espermatozoide es un hombre desnudo entre cientos y cientos (las primeras tres páginas muestran el incansable detalle de Tezuka quien traza literalmente cientos de rostros y cuerpos que se pierden en el horizonte de la página: ¡Increíble!) que pelean entre sí para ganar la carrera. Todos conocemos el desenlace: sólo uno llegará a la meta y se quedará con la reina para crear la esperada vida, en un acto que el hombre ha realizado desde hace millones de años.

Tan sólo por esas diez páginas, bien podría valer la pena este libro (y la misma obra de Tezuka). Pero ése tan sólo es el preámbulo de Tezuka para comenzar a construir la cruel historia de Shogo Chikaishi, un joven traumado desde su infancia ante el maltrato de una madre prostituta, que nunca supo decirle a su hijo quién fue su padre. Ante esa condición, y debido a lo que llegó a ver en ese ecosistema de vida, Shogo desarrolla un sentimiento de aberración hacia toda muestra de amor y necesidad sexual, convirtiéndose en un psicópata que se dedica a destruir animales y, en apariencia, humanos de igual forma.

En realidad (o en apariencia), conforme avanza la historia, entendemos que Shogo es la reencarnación de un ser maldecido por la diosa Atenas, para deambular por la vida en busca de un amor que, a cada tanto, terminará trágicamente.

El primer volumen de esta nueva edición de Apollo’s Song es un fuerte acercamiento al desamor y los traumas que causa. Uno más de los intensos debates existenciales del maestro Tezuka. Si la vida fuera justa, esto estaría en las librerías públicas. Aquí encontrarán un preview de esta obra.




Black Jack Volume 12, por Osamu Tezuka
Publicado por Vertical Inc.
17 dólares

Si no mal recuerdo, hasta antes del volumen 12 de Black Jack, los lectores no teníamos conocimiento del verdadero nombre de BJ; suponíamos que éste se trataba de un sobrenombre, pero nada más. Y es en este volumen cuando nos enteramos que Kuro’o Hazama es su nombre real, y que su vida la ha dedicado a encontrar a los cinco encargados de un depósito de residuos donde explotaron unas bombas, causa de su condición de rompecabezas, así como de la muerte de su madre.

Ahora entendemos claramente del por qué del frío temperamento de BJ, así como que la venganza es el combustible que lo motiva en este mundo. Esto, a través de tres magníficas historias (The Second One, The Boy in the Sealed Room y Prone to Laughter) en las que distintos conflictos médicos llevan a BJ a la rememoración o al mismo enfrentamiento con el pasado.

Estos dilemas desde luego que son de una intensidad sobresaliente y, en muchos casos, llevando a desenlaces (y, en sí, al desarrollo completo de la historia) realmente trágicos e inesperados. Eso está muy presente en este volumen en el que, una vez más, Tezuka da clase de dramaturgia y demuestra que en la ficción y narrativa, como en la vida, las cosas no siempre terminan bien.

13, número cabalístico, son las historias guardadas en las 304 páginas de este volumen. Todas, y cada una de ellas, son brillantes y no tienen desperdicio; tal vez, me atrevo a decir que se trata de uno de los volúmenes más redondos de BJ, y miren que es casi una redundancia ante una serie tan extraordinaria.

Pero solamente diré que los dramas y las tensiones que Tezuka construye a partir de un niño salvaje (en donde incluso aparece un doctor apellidado Truffaut), de un león blanco (un Kimba que no se llama Kimba), de un niño con una hernia en el ombligo, de otro niño con una madre secuestradora, de un joven con poderes telekinésicos o de otro joven de una carcajada eterna como respuesta a la vida, entre otros casos, construyen un catálogo de anécdotas pocas veces visto y de una riqueza inigualable. Es ocioso decir algo más que ya se sabe es magnífico.

viernes, 26 de noviembre de 2010

El fin de los tiempos: Sucesos recientes

Sucesos recientes que han marcado mis días:

-El pasado miércoles, 24 de noviembre, me llegó un paquete con un libro de una editorial que en ocasiones me envía material para reseñar. Una particularidad de estos envíos han sido sus retrasos: utilizan un servicio económico desde Nueva York, por lo que se toma su tiempo y, además, ya que llegan a México los envíos(y ya por karma) no hay nadie en mi casa cuando desean entregarlo, por lo que ésta se retrasa. El caso es que estos retrasos llegan a ser hasta de un mes… digamos eso es lo normal.



Pero el paquete del miércoles se llevó más de 2 meses (como puede verse en la fecha del matasellos), y este peculiar retraso se debió a que el bendito paquete fue a dar, ni más ni menos, ¡que a las Islas Caimán (como pueden ver en esta otra imagen)!, y de ahí de regreso a México.
¿Cuál pudo ser la circunstancia que envió este paquete hasta ese equivocado destino? ¿Cuántos fuerzas desconocidas tuvieron que jugar para que finalmente este sobre amarillo llegara a su destinado destino (qué bonito y que feo se oyó)? De quedarse en las Islas Caimán, ¿quién se habría quedado con esa lectura? ¿Le abría encontrado valor, acaso, ese azaroso lector? Vaya usté a saber, lo cierto es que ese libro (Black Jack Volume 12) ahora es más especial en mi colección, porque es un triunfador ante lo que parecía la adversidad.




-Hace un par de semanas, un día común y corriente, camino de regreso a mi labor diaria tras la hora de la comida, pasé por una librería de viejo que la cotidianidad me había obligado a ver como parte accesoria de la arquitectura de la zona; es decir, ya ni la pelaba. Esto igualmente porque cuando la abrieron, hace cosa de unos cinco años, la revisé en un par de ocasiones, y no encontré nada fuera de lo normal de lo que puede hallarse en cualquier librería equis de viejo. Pero ese día me detuve a su entrada y me dije “¿Por qué no preguntar si de casualidad tienen algo de historieta?”
Ese atrevimiento a romper con mi seguridad me brindó una maravillosa sorpresa. Tras mi pregunta, la encargada respondió: “Mmm, pues hay unos Burrón y creo que uno del Spirit”. Como deben saber los que andan tras emociones fuertes en las librerías de viejo y bodegas, la presencia de historietas de la Familia Burrón en estos lugares es ineludible e inequívoca, es decir, en pocas ocasiones puede encontrarse algo de verdadero interés de esta serie, que vaya más allá de ejemplares de hace diez o veinte años. La presencia de números de El Spirit, por el contrario, no es tan común. De igual manera, hay que comentar que para el coleccionista, los números de El Spirit de los años 50 de Paquín o los de los 60 de Novaro son los más buscados; los de La Prensa de los 70 son más recurrentes, aunque no pierden su importancia, y tal vez los menos buscados son unas traducciones españolas de finales de los 80.



Pues bueno, tras recapitular esta información en mi masa encefálica en fracción de segundos, y mientras la encargada me llevaba al punto en el que esto se encontraba, yo recitaba mentalmente un mantra que decía: “que sean paquines o novaros, que sean paquines o novaros”…
El material se encontraba en un entrepaño sobre el marco de una puerta. Me lo señaló y, efectivamente, entre una buena cantidad de burrones recientes, se hallaba un tomo empastado con lomo de piel, sobre el que se leía “El Spirit” “Will Eisner”. Puf, se veía hermoso, daba la sensación de haber estado ahí –mínimo- medio siglo. Entonces casi estaba seguro de que no se trataban ni de paquines de novaros, pues el tomo estaba gordo y lo único que podía provocar tal dimensión eran los números de la Prensa de los 70.




Aquí, he de comentar que a través de los años he ido reuniendo varios de los 28 (aparentemente) únicos números que se publicaron de El Spirit en aquellos años. Su publicación comenzó en 1976, por lo que me fue prácticamente imposible tenerlos en su momento (contaba con un año de edad), aunque seguramente estuvieron cerca de mí, pues mi hermano asegura que recuerda que mi padre los compraba en aquella época. De hecho, hace cosa de unos diez años, mi papá me regaló alrededor de unos ocho números de esta serie (que quién sabe dónde se los fue a hallar), como presente cumpleañero.
Pues bueno, estiré mi brazo, tomé el tomo que presentaba un peso fabuloso: no era muy pesado, a pesar de la cantidad de papel que guardaba, y su dimensión de cualquier forma se imponía; sin duda, eran números de La Prensa. Lo abrí y, efectivamente, al primer golpe visual vi los colores vivos de aquellas presentaciones. Pasé las hojas: en perfecto estado, no había manchas de grasa ni dobleces, parecía tratarse de una copia de alguien que trabajó en la misma editorial y los reunió tal cual salieron de las imprentas para empastarlos de buena forma.
Ahí, de golpe estaban los 28 números publicados por La Prensa, tal vez no era lo que más buscaba, pero el detalle era hermoso. 220 pesos estaba escrito a lápiz en la primera página, y menos el 20 por ciento de rigor en estos lugares terminó costándome 176 pesos.
Unos días después, me tocó compartir con Everardo Ferrer una plática, precisamente, acerca del maestro Will Eisner y todo aún fue mejor. Qué bonito es lo bonito, alguien dijo por ahí.




-¿Qué hacer cuando los mundos chocan? ¿Qué hacer cuando tus fundamentos emocionales son dinamitados? ¿Qué hacer cuando sucesos importantes parecen decirte que tu pasión, interés, investigación, sobre un medio como la historieta es algo que no tiene importancia? ¿Qué hacer cuando de repente sentimientos profundos te llevan a ver como algo frívolo y sinsentido aquello que durante años te ha guiado? ¿Qué hacer cuando tu atención completa está en otro lado y ya no te permite atender algo que has construido durante años? Esos son momentos cumbre en una vida.



-El sábado comentaba con mi madre que me da asco el pulque y las pulquerías, a propósito de una emisión del programa Aquí nos tocó vivir, grabado en una pulquería cercana al Claustro de Sor Juana, donde los estudiantes solamente van cuando tienen un claro en su agenda escolar o tan sólo como un digestivo tras la comida, eso es lo que ellos dijeron en la entrevista del programa, no yo.
Pues bueno, el caso es que parece que tendré que tragarme mis palabras, pues este sábado 27 de noviembre, en la pulquería Los Insurgentes (Insurgentes Sur 226, entre Colima y Durango), a las 19:00 horas, formaré parte de los presentadores del libro Un hombrecillo en mi cabeza, de mi amigo y colega Jesús Pacheco Colín, y la cual forma parte del VIII Congreso de Contracultura, organizado por la revista Generación y la pulquería Los Insurgentes.
El libro es un interesante y sugerente conjunto de relatos construidos a partir de las vivencias y memorias de una buena cantidad de asesinos en serie. Lee Lucas, Dahmer, Gacy y Kurten, entre otros, son rememorados con talento narrativo por Pacheco.
Así que si quieren echarse su pulque escuchando de asesinos en serie – o si es que, acaso, quieren un digestivo-, pues no falten este sábado.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

El fin de los tiempos: Hernández, Lugosi y Minicon III



La semana pasada se dio uno de los sucesos más importantes en años recientes para el cómic mainstream (al menos a mí me lo parece), pues en el número 2 de la miniserie de Marvel: Strange Tales II, se incluyeron un par de historias realizadas por los únicos e inigualables Hernández Brothers, incluyendo una portada preciosa ilustrada por Xaime Hernández.

Gilbert Hernández se abocó a hacer un trabajo de nostalgia protagonizado por Tony Stark, su primera y ridícula armadura de Iron Man, y Toro, el compañero del original Human Torch. Xaime, por su parte, construyó una inolvidable pasarela de beldades superheroicas en bikini (Invisible Girl, Scarlet Witch y Wasp) que se enfrentan a la lujuriosa estratagema del Space Phantom, uno de esos ridículos personajes de tercera división de la Marvel. Sobra decir que el candor que Xaime inyecta a sus historias hace de esta breve aventura una joya, enbelicida aun más por la impresionante portada.

Todo este paquete fue una inmensa sorpresa para mí, pues tenía entendido que Xaime únicamente había hecho la portada, cuando en realidad concibió la historia y Gilbert también realizó la mencionada.

Hay que mencionar que este no es el primer trabajo de los Hernández para el mainstream, pues hace ya varios años colaboraron para DC, en las antologías de Bizarro Comics y Bizarro World (que, de hecho, se trata del proyecto inaugural que experimenta con historias creadas por autores de la llamada escena indy, y la cual se fusiló Marvel para esta miniserie), así como en el divertidísimo onsehot Superman and Batman: Worlds Funnest. Gilbert, inclusive, escribió una historia de varios números para el cómic Birds of Prey.



Y hablando de antologías, también la semana pasad salió a la venta Bela Lugosi’s Tales From the Grave, un proyecto del historietista Kerry Gammill. Como muchas antologías independientes e interesantes que llegan a anunciarse, yo llegué a creer que nunca iba a publicarse o que tardaría meses, incluso años, en ver la luz.

A Gammill yo lo recordaba por el trabajo muy sobresaliente que hizo ilustrando Superman a principios de los años 90, cuando Roger Stern escribió una muy buena etapa del personaje. Después, Gammill se perdió de la escena del cómic, y parece que estuvo trabajando en diseño comercial y en cine. Hace unos años, de repente, apareció un libro impresionante sobre Basil Gogos, el magnífico pintor de muchas portadas inolvidables de la revista Famous Monsters of Filmland, que estaba co-escrito por Gammill y resultó que este historietista era un fanático del cine de monstruos clásicos. Y ahora reaparace con Bela Lugosi’s Tales From the Grave, una antología de muy buen nivel, y que esperemos no se quede en un solo número (no hay dato alguno de qué periodicidad tendrá).

Según un boletín de prensa de Monsterverse (el sello que lo edita), en siguientes números esta antología contará con colaboraciones inesperadas al medio de Rick Baker (genio –en verdad- de efectos especiales de filmes como American Werewolf in London), John Landis y Joe Dante.



Y antes de que sea más tarde, les comento que este domingo 14 de noviembre se realizara la Minicon Comikaze III en el a Grela Café (Caleta # 554, Colonia Narvarte, entre Vértiz y Zempoala. Metro Etiopía). Ya la tercera edición de este evento organizado por la revista Comikaze. A continuación les dejo el programa y, he de decir, que la firma de autógrafos con quien esto escribe fue una excentricidad de don Jorge Tovalín, ustedes disculpen.

10:00 Apertura
11:00-12:00 Un lustro sin Will Eisner. Charla con los periodistas de cómic Mauricio Matamoros y Everardo Ferrer.
12:00-12:30 Firma de libros con Mauricio Matamoros, autor del libro Alan Moore y su obra: Realidades construidas y La imagen reptante: H. P. Lovecraft y el cómic mundial, publicado por Samsara editorial.
13:00-14:00 Webcomiqueando con…Sergio Tapia (Aztecas Vs Romanos), Juanele (Moquito) y Mario González (Wyliman). Charla moderada por el equipo de Ediciones Uno de Tres, co-organizadores de la MiniCon y autores del webcómic Dos animales enjaulados.
14:00-14:50 Sesión de sketches/autógrafos con Sergio Tapia, Juanele y Mario González.
15:00-16:00 Presentación de las publicaciones independientes Lupy el Conejo Guerrero #4, Koigora Sourcebook, La Pangolina # 8 (por confirmar), Horizonte Cero #3 y Comikaze # 10.
16:00-17:00 Firma de ejemplares y sketches con autores de publicaciones independientes. Invitado especial: Erik Proaño, Frik, autor del recopilatorio Cabos Sueltos (Resistencia, 2010)
17:00-18:00 Entrevista a Sixto Valencia, dibujante de Memín Pinguín. Moderada por Everardo Ferrer.
18:00-18:30 Firma de cómics con Sixto Valencia.
18:45- 19:30 Ciencia, cómics y sci-fi. Charla de divulgación científica con Rodrigo Vidal Tamayo, director de Educación, Ciencia y Sociedad del Instituto de Ciencia y Tecnología del Distrito Federal.
20:00 Cierre de Grela Café.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Masacre en Xoco y otros horrores


Fechas ominosas y macabras se acercan nuevamente, como cada año por esta época del año. Y para ello ya se han publicado algunos cómics alusivos:

-Bart Simpson’s Treehouse of Horrors #16: Sin duda, se trata de uno de los anuales en cómic más esperado año con año. En esta ocasión, la historia más atractivo parecía ser la ideada por Lemmy Killmister, bajista líder de la superbanda Motorhead; pero ésta no pasó de ser una curiosidad gracias a la aparición del mismo músico. En cambio, la historia escrita por Evan Dorkin: “I Totally Saved The Earths Butt And Made The Glavin Cry Like A Little Wuss”, resulta en un verdadero festín de monstruos (con homenajes a Stan Lee, Jack Kirby e Inoshiro Honda, por igual), con mucha violencia gore y humor muy negro, lo esperado del autor de sutilezas como Milk & Cheese y Dork.

-Motel Hell #1: Sin decir agua va, IDW ha publicado el primer número de esta miniserie basada en un oscuro filme gore de 1980, dirigido por Kevin Connor (en su momento, fue editado en México por Videovisa), que no es la gran maravilla, pero que sin duda se recuerda por una imagen que presenta a uno de los asesinos caníbales con el ‘rostro’ de un cerdo como máscara. El cómic logra sacar buen partido de los elementos gráficos del filme, y entrega una historia que deja enganchado al lector. Una curiosidad que vale la pena.

-House of Mistery Annual 2: Aunque compuesto por un grupo de historias cortas protagonizadas por personajes de los títulos de Vertigo Comics (Madame Xanadu, Lucifer, I Zombie y John Constantine), y las cuales tienen un elemento en común (en este caso, un grupo de eternos niños que piden su calaverita), en esta ocasión el experimento no resultó tan intenso como el del anual del pasado año y resulta un tanto aburrido. Destaca un poco, sin embargo, la historia de Constantine (realizada por Milligan y Camuncolli, el equipo creativo de la publicación mensual) y la cual, tras leer el más reciente número de Hellblazer (el 271), entendemos que se trata de una anécdota que tuvo lugar entre unas cuantas viñetas de ese reciente número mensual.

-Hellblazer: City of Demons: Y hablando de ese sucio bastardo llamado John Constantine, Sy Spencer y Sean Murphy han creado esta miniserie de cinco números quincenales, y de los cuales el segundo se pone a la venta esta semana. La historia coloca a Constantine en medio de esta dimensión y el Más allá de una manera muy interesante, “sutil” y rica en matices. Parece que las cosas se le van a poner buenas a este inglés, y todo está siendo ilustrado de manera inmejorable por Murphy, quien ya ilustró una inolvidable historia de este personaje escrita por Jason Aaron, y actualmente está ejecutando un mundo maravilloso en el Joe the Barbarian, escrito por Grant Morrison.

-Y bueno, no puedo dejar de remitirlos a Ojos bien abiertos, el blog hermano de Iconoctlán, para que vean la programación e información de Masacre en Xoco: 1ª Jornada de Cine de Horror en Cineteca Nacional. Desde este viernes 29 y hasta el lunes 1º de noviembre, en Cineteca se proyectarán una serie de películas ya clásicas del cine de horror (The Evil Dead, El barón del terror, Sisters, Salem's Lot), así como una serie de mesas redondas sobre diversos temas dentro del género. Si residen o andan por el DF durante estos días, los conmino a que asistan porque se proyectarán películas que durante años o décadas no se han visto en celuloide y que, probablemente, vuelvan a descansar en las bóvedas de cineteca durante años, antes de que vuelvan a verse.



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miércoles, 20 de octubre de 2010

El final de los tiempos: Scarlet, Moebius y Comikaze


En tiempos tan aciagos como estos, en los que pareciera que sólo estamos esperando el llamado a: “la Revolución ha comenzado”, y no sólo en nuestro terruño, sino a nivel global, se agradecen y se disfrutan series como Scarlet, cómic escrito por Brian Michael Bendis e ilustrado por Alex Maleev para el subsello Icon, de Marvel Comics.

En Icon se le está dando rienda suelta a creadores que laboran para Marvel, y así hemos podido ver estrambóticas extrapolaciones del mundo superheróico como Kick Ass o notables homenajes a la pulp fiction como Incognito. Con Scarlet, Bendis está ejerciendo su derecho al llamado revolucionario en forma de ficción: Scarlet es una chica que ha sido despojada de su novio por un corrupto policía que lo acusa de tráfico de drogas, además de que ha sido herida en la cabeza por él mismo gandaya. Tiempo después, esta joven mujer entra en un estado emocional iracundo, tipo Charles Bronson en Death Wish, y decide tomar la justicia en sus manos.

Es aquí que a mitad del cine vigilante de los años 70 y 80 del pasado siglo, aunque desglosado aquí por un intenso soliloquio en el que Scarlet discute (derribando la cuarta pared para exponerlo al lector) las repercusiones éticas, morales y sociales que se logran con una decisión como ésa, este cómic ofrece un discurso fuerte en carga emocional y existencial, y que ya ha provocado buenas discusiones acerca del retrato que en esta ocasión Bendis hace de la Policía.

Como este título no ofrece las mismas cantidades de violencia que Kick Ass, y está compuesto por una buena cantidad de texto (marca de Bendis que, por igual, gusta y disgusta a su divido público), me parece que su mención mediática se ha perdido entre grandes cantidades de caramelos de capas y calzones de colores, y a pesar del impresionante trabajo gráfico de Maleev.

La serie de Bendis y Maleev, que ha comenzado como un alegato vigilante, y que se encamina hacia una opinión sobre la revolución, es la material que todo lector de historieta tendría que estar haciendo en estos momentos.




Otra revolución necesaria e inolvidable se dio en Francia, a mediados de los años 70, cuando un grupo de historietistas conformado por Jean-Pierre Dionnet, Bernard Farkas, Philippe Druillet y Jean Giraud, decidieron abandonar la, llamémosle, escuela conservadora de la revista Pilote, para comenzar un experimento artístico y existencial a través de su propio sello editorial: Les Humanoïdes Associés, así como de su propia publicación: Métal Hurlant. El resultado fue la sublimación de las fantasías más descabelladas hasta el momento, y el surgimiento de una escuela de ciencia ficción en la historieta que transformó la forma de ver y hacer en este medio.

Jean Giraud “Moebius”, desde entonces, ha creado obras monumentales, como Arzach, Le Garage hermétique o L’Incal (con Jodorowsky), al igual que un cúmulo de historias cortas tan extraordinarias, como Les Yeux du Chat o Cauchemar blanc.

Pues bien, en casi medio siglo de carrera, Moebius nos ha permitido conocer la naturaleza de los sueños y la fantasía a partir de simple tinta negra y mucho talento; su discurso, en constante, transformación y evolución nos ha permitido atestiguar los múltiples logros que el cerebro humano puede permitirse.

Precisamente, como un homenaje a esa posibilidad y a la realidad en que se ha tornado a través del talento de este maestro, la FondationCartier (en Francia, por supuesto) ha organizado la primera gran exhibición dedicada en Moebius, y que por nombre lleva MOEBIUS-TRANSE-FORME. Obviamente se trata de un evento que está un “poco” lejos de nosotros (finalmente se encuentra en el planeta Tierra, que compartimos, y Moebius nos ha enseñado a viajar aún más lejos), pero resulta tan extraordinario e importante, que no podía dejar de mencionarse en Iconoctlán. Aquí les dejó el link (y el cual agradezco me haya compartido a Zenaido Velázquez) para que con la simple entrada a la página vayan percibiendo el nivel.



En otro tenor más cercano, este sábado 23 de octubre se presentará el número 10 y más reciente de la revista Comikaze, primero apoyado por el Conaculta. La cita es en Fantástico (Félix Cuevas 835, Planta Alta), a las 17:00 horas.

Para este número que presenta dos portadas a escoger (una por Jesús Antonio Hernández, y otra por Andrés Esparza, y ambas entintadas por Renato Guerra), en las que vemos a Denny Colt, junto al Avispón Verde y Kato, se presentan artículos sobre The Spirit, Green Hornet, The Dark Tower, Milo Manara, y entrevista con Bef, sobre su novela gráfica Espiral, entre varios artículos y entrevistas más.

Además, a los que compren este día la revista se les obsequiará pins del Avispón Verde, stickers del Spirit, así como una historieta de Blue Demon. No falten.

viernes, 15 de octubre de 2010

Peepo Choo 2 y Twin Spica 3

Peepo Choo Vol. 2
Por Felipe Smith
Edita: Vertical Inc.

13 dólares



Ya en los comments vertidos en la reseña que hice del volumen 1 de Peepo Choo, el propio creador de este manga (Felipe Smith) nos invitaba a ver un video que realizó en 2006 (cuando promovía su primer manga MBQ), con la idea de mostrar su esfuerzo, necesidad e interés por crear manga, a pesar de no tratarse de un autor japonés (igualmente él se encargó de decirnos que nació en Estados Unidos, y que es de ascendencia argentina-jamaiquina). En dicho corto, en el que Smith dialogaba con un vendedor de cómics en Argentina, ya se manifestaban dos eternas discusiones-dudas en este tenor: Si no se es japonés, ¿es posible hacer manga?, y sobre todo, si no se es japonés, ¿para qué hacer manga, si se puede hacer historieta o cómic?

En lo personal, me parece que trátese de manga, bande dessinée, fumetti o historieta (mexicana o argentina), todos estos esfuerzos se encuentran dentro de un mismo medio aunque, obviamente, poseen sus peculiaridades y características distintivas y regionales. Así como hay diferencias entre la novela rusa y el realismo mágico, o entre el cine francés y el cine hollywoodense, también las hay entre el manga y la historieta. Esta opinión, me parece, también la comparte Smith, según lo que vemos en dicho video.

Aunque aún no logro comprender del todo la necedad de algunos autores no japonenses para crear ‘manga’ en específico (cuando pueden crear un cómic simplemente y, sobre todo, cuando los resultados de ‘manga extranjero’ comúnmente son penosos), sí entiendo que finalmente deseen hacer un tipo de trabajo que reproduzca las características de la historieta que les gusta, en este caso: el manga. Espero me dé a entender: es como Carlos Reygadas, que desde México intenta hacer cine cercano a la sensibilidad de maestros como Tarkovski o Dreyer, aunque le queden sólo para apantallar en mercados extranjeros.

Así, Smith puede hacer lo que le venga en gana y, en su caso, me parece que el esfuerzo ha valido la pena.

En el volumen 2 de Peepo Choo, el viaje a Japón que se anunciaba maravilloso para Milton -el joven protagonista de la serie, amante del ridículo anime que da título a este manga- se torna en un desencanto brutal, cuando le explican que Peepo Choo fue un fracaso en Japón y que su éxito en EUA es tan solo resultado de una mentira de su distribuidor. Y la cosa no es menos peor para su vejador favorito, Jody, quien en lugar de conquistar japonesas, como esperaba, es confundido en las calles niponas con un personaje amanerado de una popular serie televisiva.

Smith continúa con la ascendente mofa de la imagen que en Occidente tenemos del showbusiness japonés, para dejar este volumen en una intensa carnicería que hace pensar, en su punto final, en algunas imágenes escritas por Garth Ennis.

Creo que el volumen 3, y final, de Peepo Choo será una explosión que dejará mal parados a Occidente y a Oriente (esto lo digo como algo bueno).



Twin Spica
Vol.3
Por Kou Yaginuma
Edita: Vertical Inc.
11 dólares

Continúa el complicado camino y proceso de un grupo de adolescentes por alcanzar el sueño de viajar al espacio en Twin Spica Volumen 3. Al cúmulo de problemas y pruebas que de forma natural imponen las cátedras y el aula en general, se suman los problemas familiares y sociales en cada alumno. La revelación de que los lazos de amistad que surgen entre los alumnos tendrán que hacerse a un lado, cuando sólo un puñado de ellos sean los únicos triunfadores en esta carrera, sin embargo, les plantea a ellos mismos de golpe el que será, tal vez, su conflicto más grande.

Sin duda, cuando los japoneses se proponen exprimir los sentimientos de abandono y pérdida (como célebres animes melodramáticos y no pocos mangas nos lo han demostrados), lo hacen de manera tajante y absoluta. Ya aquí sentimos frío cuando el fantasma del señor León, que acompaña a Asumi –la protagonista de esta historia- y es el remanente del accidente que cataliza esta historia, se enfrenta a cómo la vida continúa, a pesar de su muerte. Y en una historia corta (llamada Asumy’s Cherry Blossoms) que acompaña a este volumen, y que se desarrolla durante la infancia de Asumi, vuelve a darse un ejemplo fuerte de la amistad que surge entre personalidades parecidas y en ecosistemas hostiles, y que difícilmente pueden evolucionar, pues hasta la vida parece estar en contra.

En resumen, Twin Spica Vol.3, de Kou Yaginuma, con con el interesante trance de este joven grupo de astronautas en ciernes.

martes, 12 de octubre de 2010

El final de los tiempos: DC, Marvel y Neonomicon


Hace ya varios días se llevaron a cabo una buena cantidad de movimientos en DC Comics, ya como parte de Warner Entertainment. Esta editorial se ha partido en dos, para pasar a Burbank, California, las oficinas de los contenidos más interesante para Warner, mientras que en Nueva York permanecerán las oficinas de los contenidos que tengan que permanecer ahí, es decir, los de perfiles menos comerciales y que tengan que ver más con la escena de autores de la llamada Gran Manzana (es decir, Vertigo). En esta transición de la editorial, ha desparecido Wildstorm como subsello de DC, alojando a sus personajes dentro del marco de la misma DC, y creando una incertidumbre que –obviamente- ya ha arrojado varios desempleados, así como un pánico entre lectores que ya comienzan a ver malos manejos de los personajes.

En términos generales (hay excepciones, obviamente. Como The Spirit o Jonah Hex), el estado actual del manejo de los superhéroes en DC es aburrido y repetitivo. Vertigo ha pasado de ser un laboratorio de ficción oscura y de ruptura, a un catálogo de fantasía fresa y narrativa urbana trillada (aunque continúan publicando el brillante Scalped, y el incansable Hellblazer). El hecho de que, en apariencia, Swamp Thing resurgirá como un personaje de DC (ya no de Vertigo) en medio del desmadre aburrido del crossover Brightest Day, y de que la trascendencia de las propuestas discursivas de conceptos como The Authority hayan sido echadas a un lado, así de simple, parece indicarnos que en esta editorial andan naufragando gachamente, mientras se pone toda la atención en desarrollar conceptos que funcionen en cine y videojuegos.

Se trata de cambios que, en apariencia, exigen los tiempos (tiempos= economía, tecnología, tendencias impuestas, lectores poco exigentes……..) pero que, aquellos que no vamos con los tiempos, vemos como el final de los tiempos.



El final de los tiempos, me parece, llega cuando ese subsello alternativo (Vertigo), subversivo, ha dejado de serlo, mientras su estafeta parece tomarlo cierto sector de Marvel Comics. No extraña, cuando sabemos que desde hace varios años ahí está instalado Axel Alonso, editor que hizo mucho en Vertigo, y que llevó buena parte de su visión a Marvel. Así, la semana que ha pasado se publicó el primero número de Deadpool MAX, escrito por David Lapham y dibujado por Kyle Baker. La combinación de ambos talentosísimos historietistas es la esperada, y arroja un cómic de una belleza visual apabullante y una intensa violencia dramática, que hace 15 años bien pudo haber publicado Vertigo. Otro gran título de Marvel, que pudo haber publicado Vertigo años atrás, es S.H.I.E.L.D., escrito por Jonathan Hickman e ilustrado por Dustin Weaver.



Mientras sucede todo ese revés comiqueril en la escena principal del comic mainstream, en un bunker alternativo llamado Avatar se cuece una de las narrativas más extremas e intensas del momento. Mientras lo logrado por Alan Moore en DC hace un cuarto de siglo (permitiendo la evolución de esta narrativa) se está echando por la borda, en Avatar publican Neonomicon, el más reciente experimento en estilo y un nuevo acercamiento al horror por parte de este ente consumado.

Con el número 2 de esta serie (que fue publicado la semana pasada) me encontré con la desagradable/agradable noticia de que los ejemplares que llegaron a México a través de una conocida tienda de cómics se habían agotado. Primero, no creo que hayan sido muchas las copias que se hayan importado (tal vez unas 20 o 25, calculo); segundo, aunque supongo que debieron ser las mismas que se trajeron del número 1, que tardó varias semanas en agotarse (el 2 se agoto en el mismo día que se pusieron a la venta); tercero, me da gusto saber que han surgido lectores para esta obra; cuarto, me pregunto si Iconoctlán habrá sido de ayuda en esto último; quinto, yo tuve que pagar unos veinte pesos más, pues la única copia que había era con la portada variante, que es más cara. Pero fue placentero saber que este material se había agotado.

Tras un primer número de esta serie de cuatro (y un preview), y la precuela The Courtyard de hace varios años, Neonomicon 2 pone las cartas sobre la mesa: la historia no se queda en un ‘simple’ pastiche referencial a Lovecraft, pues todos los signos y guiños al maestro de Providence resultan en eso; es decir, la agente Brears (protagonista en esta serie) le explica a sus colegas (y al lector) que todos los asesinatos que están ocurriendo en la narrativa se encuentran relacionados con la obra de Lovecraft; es decir, dentro de la misma narrativa existe la obra de Lovecraft como corpus autoral conocido por los habitantes de se mundo. Así, esta historia toma un giro mucho más interesante de lo que esperábamos, pues no se trata simplemente de una variación o continuación de los mitos propuestos por Lovecraft, sino de una extrapolación de los mismos en una posible realidad.

Por supuesto, parte importante de esa extrapolación es la jiribilla, la trascendencia sexual que Moore (como muchos otros autores han hecho) extrae de la cosmogonía lovecraftiana; así, el número 2 de Neonomicon deviene en un interesante diálogo de perversiones sexuales, donde Moore junto con Jacen Burrows (el ilustrador) introduce a la pareja policiaca en un submundo de juegos sexuales directamente relacionados con una entidad primigenia.

Burrows es un dibujante cuyo trabajo me resulta muy disfrutable; sin embargo, en el primer número de Neonomicón me parece que le faltó creatividad en aquella secuencia ya clásica en la que se juega con las percepciones y la visión; en el número 2, su trabajo ya se nota más aclimatado a la exigente prosa de Moore: aquí el juego de percepciones y visión vuelve para construir un momentum de horror, suspense y desesperación, que nos recuerda desde Rosemary’s Baby (Roman Polanski, 1968) hasta Posession (Andrei Zulawsky, 1980), y que nos deja bien enganchados. Pero ante esto, me pregunto qué niveles de veracidad podrían haberse logrado con dibujantes como John Totleben o Gary Frank (con su fabuloso detalle en los rostros y la posición del cuerpo humano), que ya trabajó para Moore en aquella inolvidable historia del centenario de Dracula.

En fin, continuemos fantaseando y esperemos la continucación de esta subversiva historia.

viernes, 1 de octubre de 2010

Love and Rockets: New Stories No. 3

Love and Rockets. New Stories No.3
Por Beto y Xaime Hernández
Publica Fantagraphics Books
15 dólares


¿Alguno de ustedes, coterráneos iconoctlanos, de pura casualidad han logrado desentrañar el misterio del don artístico de los hermanos Beto y Xaime Hernández?

Bueno, en realidad no es un misterio, pues todo salta a la vista directamente desde cada una de sus páginas realizadas; pero es que me resulta tan extraordinario el talento de estos artistas, que prácticamente babeo ante cada página, lo que me imposibilita para realizar un comentario digno.

Bueno, tampoco es que esté impedido del todo, pero sirva esto tan sólo como una pequeñísima demostración de la admiración que siento por estos maestros, de quienes acaba de publicarse Love and Rockets. New Stories No.3; es decir, el nuevo ejemplar de esta publicación anual ¡que los catadores de esta obra hemos esperado durante los 365 días previos!

La espera ha sido larga, sin duda, pero me atrevo a decir que no sólo ha valido la pena, sino que ha resultado una inspiración para continuar teniendo fe en la humanidad, pues con artistas como estos, vale la pena vivir.

Para este tercer anuario (pueden dar clic en estos links para leer mis reseñas del primero y el segundo anuario), Beto se pone muy salvaje y Xaime crea un impresionante tapiz de memorias y niveles narrativos.

En el caso de Beto, a partir de dos historias relacionadas (Scarlet by Starlight y Killer *Sad Girl* Star), nos cuenta una evolución de actos salvajes a partir de la pérdida del sentido común ante la fuerza del deseo: un trío de investigadores y exploradores (dos hombres y una mujer) en un ecosistema primitivo crean lazos con una raza de humanoides, tal vez no lo suficientemente desarrollados, aunque con las mismas necesidades y deseos animales que presentamos los humanos. La hembra de esta raza (con curvas de antología que son cubiertas estratégicamente por un pelaje de apabullante diseño natural) se encuentra profundamente ¿excitada? ¿enamorada? de uno de los exploradores, y eso Beto lo muestra como una escalofriante sucesión de hechos dramáticos y sangrientos. Ya con la segunda historia, nos enteramos que esa primera fue una película Serie B, que están a punto de rehacer en la actualidad, y que será protagonizada por una joven conocida como Killer, quien será nuestra Virgilio en una historia del showbusiness underground, de esas que tanto le gustan a Beto (y a su lectores), y que le quedan buenísimas.

Por su lado, Xaime nos presenta una historia impactante –en su caso divida en tres extractos distintos- de Maggie, quien tras años se reencuentra con su viejo amor, Ray. La salida de este par da pie para una clase maestra de estilo en el dibujo y en los diálogos, como era de esperarse en Xaime; pero igualmente, esto sirve de marco para la aparición de un tipo extraño que acecha a Maggie (sin que ella lo sepa) y para la revelación de un episodio de la infancia de Maggie y sus hermanos. El recuento de esta historia es sumamente sensible, lleno de recuerdos felices y tristes. Xaime no se escandaliza en ver a la infancia como el momento más cruel, y es por ello que esta historia resulta trascendente para Love and Rockets (como todas las de Xaime), y dejando cicatrices que no se olvidan. Precisamente, la cicatriz más grande de esta historia, es la que regresa al final para cerrar un círculo que deja frío e impactado al lector, por la fuerza de la historia y por la contundencia artística de Xaime.

Love and Rockets. New Stories No.3 continúa con el ascenso de estos autores a terrenos inmaculados.

sábado, 25 de septiembre de 2010

La Revolución

La Revolución,
por Francisco de la Mora, Rodrigo Santos y Pepeto,
a partir del libro de Javier Garciadiego
Edita El Colegio de México y Taurus


Si leyeron el post anterior, tal vez, igual que yo, se preguntaron cuándo y cuál sería el primer proyecto que tendríamos en nuestras manos de historieta, en el marco de la celebración del Bicentenario y Centenario de los conocidos hechos históricos nacionales. Y pues de los que mencioné en dicho texto, hasta ahora no he visto ninguno; y pronto espero comprar el de Trino: Historias desconocidas de la Independencia y la Revolución.

En esta espera fue que gracias a la aparición del mismo texto, Francisco de la Mora amablemente me envió una copia de La Revolución, primer volumen de la serie Nueva Historia Mínima de México, guionizado por él mismo y Rodrigo Santos (a partir del libro del mismo nombre de Javier Garciadiego), ilustrado por Pepeto y publicado por El Colegio de México y Taurus.

Planeada como una colección de ocho volúmenes (cuya publicación concluirá en 2012), hasta el momento se han puesto a la venta el mencionado volumen, así como el dedicado a La Independencia. Este proyecto, de la Mora comenta, lleva realizándose poco más de dos años, y fue una iniciativa de él y Santos que llevaron a El Colegio de México. Pepeto fue recomendado para el proyecto por Ricardo Peláez y, para comenzar, tomaron como base el bestseller del Colmex: Nueva Historia Mínima de México que, a la fecha, ha vendido más de 5 millones de copias. Para el resto de los volúmenes tomarán como base textos de investigadores como Josefina Zoraida Vázquez, Pablo Escalante Gonzalbo y Bernardo García Martínez, entre otros.


En este primer volumen los cronistas y narradores son don Pascacio, un maduro vendedor de libros, depositario de la historia reciente del país (con reciente me refiero de la Revolución para acá) y dueño de una librería de viejo, y la cual está siendo del interés de una empresa interesada en comprar el lugar, y representada por un joven -nuestro segundo protagonista-, que simboliza al México nuevo y desarraigado, aunque con un súbito interés por ese conocimiento de Don Pascacio que, curiosamente, resulta renovador para el joven.

Las constantes visitas del joven en un intento por seducir al librero para que venda, se transforman en encuentros para completar una crónica que resume de buena forma la gesta revolucionaria aunque, por supuesto debido a la compresión que exigen 52 páginas de trabajo historietístico, a momentos resulta un tanto abrupta.

La rememoración va desde 1910, cuando el porfiriato provocaba reacciones como el periódico Regeneración, de los hermanos Magón, y hasta el asesinato de Álvaro Obregón por León Toral, y la creación del Partido Nacional Revolucionario, ya con Emilio Portes Gil como presidente.


Con don Pascacio y el agente como interlocutores, la crónica de poco más de los primeros veinte años de vida de la nación durante el siglo XX se acomoda de buena forma en viñetas de notable economía de información, aunque sin duda se extraña la splash page neural en la historieta contemporánea y que, sin duda, sería de interés para los lectores más jóvenes, a los que igualmente se busca atraer hacia esta colección.

El trabajo de Pepeto muestra una elasticidad notable en su línea, que ofrece desde un buen trabajo en los rostros y posiciones de los personajes, hasta la transición de la acción y el propio montaje de las viñetas. No obstante, como lo comenté líneas arriba, se extraña el momento explosivo de la ilustración a página completa, sobre todo cuando estamos hablando de conflictos sociales y bélicos, de la necesidad de mostrar la trascendencia y magnificencia de los hechos. Pero igualmente entendemos la dificultad de comprimir una historia tan compleja y extensa, además de que, como cuenta de la Mora, la colaboración es complicada cuando hay una distancia de por medio entre guionista y dibujante, además de que debe de buscarse la forma de respetar el texto original.

El proyecto de Nueva Historia Mínima de México es notable por su presentación y su esfuerzo (creo que, conforme vaya desarrollándose el proyecto, el texto podrá ser más económico y dar mayor libertad a la imagen): es bueno ver que se le de el tratamiento de lujo a una historieta mexicana en el propio país y, como dice Mora, se trata de una herramienta “para entender los procesos más importantes que dieron forma al país, es la información básica que todo mexicano debe conocer. Puede también ser un puente a otro tipo de información más específica de algún evento en concreto”.

Si se preguntan dónde conseguirlo, pueden buscarlo en la red de librerías normales, algunas tiendas de autoservicio y la omnipresente Sanborns.



viernes, 17 de septiembre de 2010

De caudillos y adelitas

En la historieta mexicana la gesta revolucionaria, y en menor grado la de Independencia, ha resplandecido como auténtico escenario de hazañas heroicas, en el que sin remordimiento alguno cabe la realidad y la ficción.

En la historieta mexicana, los héroes que nos han dado patria visten como la historia visual nos lo ha dicho (en el caso de la Independencia, como lo asumieron los retratos, ilustraciones y caricaturas que comenzaron a producirse desde 1926 cuando, más o menos de forma sistemático, iniciaron su aparición con el diario El Iris), sus actos nos remiten a lo escrito por la historia oficial; pero, igualmente, hay ocasión para las licencias más allá de la poesía, dando paso, así, a momentos de alucinación natural a la historieta mexicana. Casi como la ópera o el cine, los conflictos armados y sociales presentan los ingredientes necesarios de todo gran espectáculo: drama, acción, suspenso que en conjunto crean sensaciones sonoras y atmosféricas. Sin duda, el cómic internacional ha sacado partido de la vitalidad y el dramatismo de los conflictos humanos; no obstante, dudamos que exista un acercamiento tan variado como el que se ha hecho en México.



Armas políticas
Si tomamos a la caricatura como antecedente directo de la historieta en México, prácticamente podemos entender a ambas como productos de la Independencia. En el número 104 (de 1972) de Los Agachados, Rius explica: “La caricatura en México nace pocos años después de consumada la Independencia […] la Nación, asegún parece, era en aquellos años una olla de grillos, y los primeros caricaturistas tenían ocasión de ridiculizar las acciones (también ridículas de aquellos políticos, muchos de ellos hoy considerados héroes)… así nos damos cuenta que el nacimiento de la caricatura coincide con el de la crítica; es decir, nace como un arma política”.

Y el parque de aquella carabina apuntaba hacia el nuevo gobierno. Porfirio Díaz se convierte en el personaje favorito de los caricaturistas y de revistas como Bulle Bulle y El hijo de El Ahuizote, desde donde una sociedad nueva comienza a recibir información que será importante para el inicio de la Revolución, mientras los caricaturistas sufren censura o exilios forzados, como sucedió con Gabriel Gahona “Picheta”, quien fue enrolado en el Ejército para aplacar su pluma, o como con Ernesto “El Chango” García Cabral, quien fue becado a París por el gobierno de Francisco I. Madero, gobernante harto ya de la sátira que de él y su esposa hacía el fenomenal ilustrador.

Previo y posterior a la Revolución, la caricatura política de protesta juega un papel importantísimo en lo que queda de la prensa subversiva ante la mayoría de una prensa al servicio del Gobierno. Con las campañas alfabetizadoras que se dan en México a partir de 1922 (iniciadas por José Vasconcelos, al frente de la SEP) y sucesivamente, en un par de décadas el número de mexicanos alfabetizados supera el de iletrados, aunque la lectura continúa siendo un acto prácticamente elitista.

Dentro de ese escenario la aparición de Paquín, la primera publicación mexicana dedicada exclusivamente a presentar historieta (seguida por Pepín, Chamaco y otras), viene a romper con esa barrera en la lectura, pues se trata de literatura al alcance de todos gracias a sus tirajes millonarios, y su costo y lenguaje accesible.

Como el dibujante Ramón Valdiosero lo explica en el tomo II de Puros Cuentos (Grijalbo/Conaculta, 1993), heroica investigación de Juan Manuel Aurrecoechea y Armando Bartra: “Mucha gente aprendió a leer para entender los pepines. El resorte fue querer saber lo que decían los monos; porque el que leía le platicaba al otro: ‘Mira mano, éste es el que domestica al toro para que mate a Joselito’, y pues se ponían a leer”. Y entre las páginas de estas publicaciones, entre los melodramas de Yolanda Vargas Dulché, Antonio Gutiérrez y Guillermo de la Parra (Yesenia, Ladronzuela, Geisha), el thriller de barrio bajo de José G. Cruz (Ventarrón, Doctor Benton, Santo, el enmascarado de plata), la socarrona comedia costumbrista de Gabriel Vargas (La familia Burrón), y las variaciones nacionales a mitos yanquis por Joaquín Cervantes Bassoco (Wama), Sealtiel Alatriste (Escuadro 201), entre muchos otros autores y obras más, es que en las páginas de estas publicaciones se cuelan, como si fueran misterymen, protosuperhéroes, tanto los mitos como los hechos de la Revolución.


Yo soy Villa, Pancho Villa
Es en 1936 cuando las andanzas de Doroteo Arango y su alter ego, Pancho Villa, se refractan en las páginas de la historieta y encuentran continuación heroica. Tras su exitoso paso por literatura y cine, Villa asume de forma natural su nuevo escenario y, bajo la pluma de Elías Torres y los dibujos de Ignacio Sierra, deviene aventurero inmortal en las páginas de Sucesos para todos, publicación de Editorial Sayrols. Ahí, como se documenta en Puros Cuentos, el periodismo interpretativo está a la orden del día encontrando, incluso, respuestas a enigmas históricos; y es así que vemos, por ejemplo, a Ambroce Bierce morir bajo la pólvora de los soldados de Villa, cuando el escritor estadounidense le revela al centauro del Norte su intención de pasarse a las filas de Carranza, pues ya está cansado de andar con ‘bandidos’.

La figura y andanzas de Villa es material puesto para la hipérbole de la historieta mexicana y extranjera. Es, tal vez, la figura de la Revolución más rentable en la historieta, y así lo demuestran títulos como Pancho Villa su vida y anécdotas, en los 50; Hechos reales de Villa y sus Dorados, en los 60; y sus diversas participaciones en títulos dedicados a la Revolución o a la vida de personajes célebres, como Vidas ilustres, publicado por EDAR y Biografías Selectas, de Editorial Argumentos, durante los 70; Por favor… , de Editorial CITEM y ¿Quién fue?, de editorial Vid, en los años 80. Aunque no sin prejuicios, su fama llegó hasta las páginas del cómic extranjero, como en el caso de Pancho Villa, editado por el sello estadounidense Avon en 1950, a un precio de 10 centavos de dólar, y en el que se lee en la portada: “Mexico’s No. 1 Bandit”; o en la peculiar serie inglesa publicada por L. Miller & Son Ltd. También a mitad del siglo pasado y que parece sobrepasó los 50 números, Pancho Villa, The Robin Hood of Mexico, a un precio de seis peniques.

Ya en menor medida, multitud de insurgentes y revolucionarios poblaron los episodios de algunos de los títulos mencionados, junto a otros como Mujeres célebres, Episodios reales de la Revolución y Hombres y héroes.


Del desenfreno a la educación histórica
Otro caso peculiar de la Revolución en la historieta, aunque no tan multiforme como el de Villa, es el de la mítica mujer revolucionaria que en Adelita y las guerrillas (“El semanario de la aventura y la emoción”, anunciaba en portada), historieta realizada y publicada por José G. Cruz durante buena parte de los años 50, donde pasa de simple soldadera a toda una aventurera cosmopolita que derriba las barreras del tiempo: centradas en Jalisco durante la década de los 30, las aventuras de esta mujer la pueden ubicar con Victoriano Huerta o enfrentar con gangsters de la prohibición estadounidense, la llevan a aliarse con Juan sin Miedo o a enamorarse del Charro Negro. Como es de esperarse, la imaginación sin concesiones de Cruz consolida una narrativa intensa, barroca e inolvidable.

Pero no todo fue desenfreno en la historieta mexicana sobre la Independencia y La Revolución. Si los mismos paquines, pepines, chamacos, muñequitas y demás tempranas historietas sirvieron en México para fortalecer la alfabetización en la temprana nación mexica, la misma crónica de estos eventos en el formato de la historieta sirvió para continuar con los esfuerzos educativos y culturales de la SEP durante los años 70, con la revista Relámpago (que se vendía en los Centros de Alfabetización a 20 centavos, 80 por debajo de su precio en puesto de periódicos), y en los 80 con la realización del sobresaliente proyecto de México. Historia de un pueblo, una colección de 20 novelas gráficas de 80 páginas cada una, publicadas entre 1980 y 1981, y que cronicaban nuestra historia desde la llegada de los españoles, hasta el final de la Revolución. Este esfuerzo editorial compartido entre la SEP y la Editorial Nueva Imagen estuvo a cargo de Paco Ignacio Taibo II y Sealtiel Alatriste Lozano, este último, escritor quien inclusive realizó el guión del volumen “La rebelión de Canek”, ilustrado por su padre, el dibujante Sealtiel Alatriste Batalla. México. Historia de un pueblo, permanece como un esfuerzo sobresaliente de investigación, realización y producción dentro del medio nacional, en el que colaboraron una buena cantidad de escritores y especialistas, al lado de profesionales de la historieta mexicana, como Rafael Gallur, Ángel Mora y Antonio Cardoso, y extranjeros como el argentino Leo Duranona.
Por supuesto, durante los 60 y 70, también está muy presente el trabajo informativo y analítico realizado por Rius, en las páginas de Los Supermachos y Los Agachados. Entre los cientos de temas abordados por este historietista no faltó su acercamiento a estos eventos desde diversos puntos de vista y aspectos. Desde la exaltación de algunos personajes históricos (y la reprobación de otros) hasta la pregunta de si la Independencia y la Revolución fueron efectivas, en el discurso de Rius se encontró un importante bastión del periodismo crítico durante aquellos años.


Un festejo incierto
Y tras esta nutrida oferta de historieta histórica en México, ¿cuáles han sido los acontecimientos recientes?

Pues como sucede con el resto de historieta mexicana al momento: no hay mucha oferta, pero ahí parecen asomarse algunos esfuerzos. Desde febrero de 2009 se anunció un proyecto que la Comisión de Apoyo a los Festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución de la Cámara de Diputados propuso a la SEP, para realizar diez cómics, cinco para la Independencia y cinco para la Revolución, destinados a los niños de primaria.

Y el otro es la Serie Bicentenario, un proyecto iniciado por el dibujante José Luis Pescador y que aparentemente estará conformado por 12 historietas (cada una centrada en un personaje clave de estos sucesos, y de ahí desarrollando la crónica) que comenzarán a distribuirse en mayo. El proyecto está apoyado por varias instancias, como la Universidad Iberoamericana de León y el Ayuntamiento del mismo Estado, por lo que inicialmente se distribuirá en esa área [hasta el momento ignoro si este trabajo puede conseguirse fuera de León]. Este proyecto reúne igualmente a escritores como Paco Ignacio Taibo II, José Luis Palou y F. G. Haghenbeck, e historietistas como Edgar Clément y Federico Blee.

¿Habrá otros proyectos en historieta que se concreten para este festejo? ¿Se consumarán estos que han sido cantados? ¿Estarán listos antes de estos festejos, o serán para las próximas conmemoraciones? ¿Qué futuro le depara a la historieta mexicana? [Tras la publicación de este texto, me llegó una publicación que desconocía: Nueva Historia Mínima de México, y que comentaré en el siguiente post]

¿Continuará?

*Este texto se publicó originalmente en el suplemento El Ángel, del diario Reforma, el domingo 22 de agosto.