miércoles, 27 de mayo de 2009

Recuerdos, antes de los webcomics...


Hasta antes de los años 90 del pasado siglo, que yo recuerde y sepa, fuera de la importación editorial realizada por Dimsa, y distribuida en varias tiendas y librerías, no existían otras posibilidades para conseguir algún cómic de importación en la Ciudad de México; sin olvidar los garbanzos de a libra en el Tianguis Cultural del Chopo, la Lagunilla o los puestos de viejo.

Por aquellos años, los fines de semana en las instalaciones del Instituto Mexicano de la Radio (IMER), se realizaba una especie de micro Tianguis Cultural del Chopo en el que se ofertaban productos y parafernalia involucrada con la música, además de presentaciones en vivo (recuerdo que ahí vi por primera vez a Jaime López). Entre los puestos se encontraba uno especializado en historieta, con una buena oferta de historieta mexicana, e igualmente varias publicaciones de importación. Era un espacio único en su época, y por tanto era punto de reunión de los entusiastas del medio. Oscar González Loyo y Jesús Gil Holguín (entonces traductor para Novedades de las historietas que publicaban de Marvel Comics) eran los gurús de entonces, y ahí se dejaban ver.


Aunque no el mismo, un vocho blanco muy parecido

No recuerdo exactamente el año, supongo que habrá sido 1990 0 91, y no recuerdo exactamente dónde vi el anuncio (creo que fue en la revista Tiempo Libre), pero a través de uno me enteré de unos dealers de cómics que circulaban por el Monumento a la Revolución; y digo circulaban, porque su tienda era rodante dentro de un vocho blanco (si no recuerdo mal el color). Tras llamar a su teléfono, me citaron a cierta hora un sábado, y en una esquina del mencionado monumento ya estaba el vocho esperando cuando llegué. No recuerdo si mientras uno veía la mercancía el vehículo se ponía en movimiento, pero creo que así era la cosa. Recuerdo que entre varias cosas, traían el primer número de Hellraiser (publicado por la extinta Epic Comics, y basado en la obra de Clive Barker), y me acalambró como pocas cosas en aquella época… pero mi presupuesto sólo alcanzó para comprarme Heart of Darkness (con Ghost Rider y Punisher, por Howard Mackie y John Romita Jr.). Esa tienda rodante estaba bien siniestra, pero muy alucinada sin duda. Seguramente, si hoy hubiese un negocio así, ni a madrazos me subía.

No mucho después, y no lejos de ahí, a una cuadra de Insurgentes sobre Puente de Alvarado, me encontré con un puesto de periódicos que por fuera ofertaba los cómics de Novedades y Vid de aquella época, junto a algunas revistas. Pero si uno aguzaba más la vista podía ver que esto era como una cortina de humo para disfrazar algunos cómics de importación colocados de forma casi estratégica. Ya si uno se adentraba más en el puesto, podía ver entonces que lo que ahí se vendían eran cómics e historietas, viejas y nuevas, nostalgia y moda, precios módicos y otros no tanto. No sé en qué momento la venta de este puesto dejó de ser lo que era, pero sin duda se trataba de otro peculiar y siniestro termómetro de lo oscuro que era el coleccionismo de cómics en aquella época. Y los dueños me parece que fueron los mismos del vocho blanco.


A punto de caerse el trepamuros en Comics S. A. (foto tomada de http://toukanmanga.blogspot.com)

Entre 1991 y 1992, me parece, sucedieron muchas cosas (como saben, en parte gracias a la popular Death of Superman), no recuerdo exactamente la secuencia, pero muy cercanas entre ellas. Creo que éste es el orden de hechos: el dueño de un local de dulces de importación en el bazar Pericoapa decide comenzar a traer algunos cómics a precios verdaderamente elevados, pero tiene un buen éxito ante la demanda (ahí compré la primera saga de Batman Versus Predator, de Gibbons y Kubert, en su momento); tras un par de años, creo, la proliferación de vendedores de cómics en el bazar y sus malos precios, lo hicieron regresar a la venta exclusiva de dulces. David Noriega, a la par de la venta de programas y juegos para computadora, inicia la importación de cómics, iniciando con una cajita de no más de cien ejemplares, y en cosa de meses se extiende a dos y creo que hasta tres puestos, hasta que ya no le alcanza el lugar y decide migrar. Un importador de patinetas y utensilios para el joven y adolescente grunge de la época, igualmente cayó en la idea de comenzar a importar cómics; durante más de un año este local trajo una buena cantidad de material muy especializado, en parte porque detrás de los pedidos se encontraba Ernesto Priego, aunque esos pedidos muy especializados poco a poco terminaron con el negocio. Bueno para los pocos fans que andábamos por ahí, pero malo para el negocio.

Fuera de Pericoapa, y durante este periodo, surge la que tal vez sea la primera tienda de cómics en un local hecho y derecho. Un día recibo una llamada y mi sorpresa fue enorme al enterarme que se trataba de Oscar González Loyo, quien se dio a la tarea de hablarle a varios de sus lectores para invitarlos a la inauguración de una tienda de cómics en la calle de Petén, allá por la colonia Narvarte. Fue un sábado, y el local no era muy grande, pero las posibilidades sí lo eran. En esa ocasión me compré el número 1 de The Heckler, cómic cagadísimo y muy poco valorado de Keith Giffen, y cuya fecha de portada de septiembre de 1992 me lleva a deducir que por aquella época fue la apertura de la tienda. No recuerdo cuántas veces volví a esa tienda, pero no mucho después se dio un conflicto entre los dueños, de donde surgen dos tiendas: Cómics S. A., de Carlos Tron y Gustavo Martínez, y Mantícora Cómics de Eduardo Flores; de estas dos la única que sobrevive es Mantícora, cerca del metro Etiopía.



Cómics S. A., sin duda, sigue siendo el lugar más bello en el que alguna vez se vendieron cómics: recordarán el Spider Man que parecía mirar sobre toda avenida Universidad adherido a la fachada del lugar. La tienda se encontraba en un primer nivel, y quien gustase podía descender sobre un tubo cual Batman bombero. El lugar era amplio, grandes cantidades de luz entraban por sus ventanales y presentaba una oferta variada de cómics. Mantícora, aunque un lugar más reducido, siempre ha contado con buenas propuestas de cómics para coleccionistas, y siempre hará que uno salga de ahí rascándose el bolsillo. Eran otros tiempos, muy buenos, en los que el dólar anduvo entre 3 pesos y fracción y 5 devaluados pesos. Lástima que uno todavía no tenía el capital suficiente para comprarse todo lo que deseaba.

Por esta época, también se abrió la tienda Urantia Blue Comics, en algún lugar del estado de México; pero ésta, aunque nunca la conocí en su espacio físico, sí la encontré en las convenciones con su magnífica oferta. Hablando de convenciones de cómics, sepan que el primer gran evento de cómics e historietas que se hizo por aquella época no fue el realizado heroicamente durante varios años por Luis Gantús y Martín Arceo, sino una Feria de Historieta que se hizo en la ENEP (ahora FES) Aragón, en su auditorio Elefante Blanco, perdón: José Vasconcelos… quién iba a decirme que unos pocos años después entraría ahí a estudiar.


Otro (éste sí) elefante blanco gemelo, según Hernández

Y bueno, sin duda, aquella cajita de cómics en Periocoapa fue la que más logros ha tenido en esta historia, pues es la razón de que hoy día exista la exitosa cadena de tiendas de cómics Comicastle, pronto Fantástico.

Como se escribió líneas arriba, cuando dos o tres puestos de Pericoapa ya no fueron suficientes, David Noriega tuvo que buscar un local, y este se encontró en Plaza Trico, saliendo de la estación Zapata, del Metro, sobre Félix Cuevas. Primero en un local en la parte de arriba, y poco después en un local abajo. Durante casi tres lustros esta tienda permaneció en esta plaza (al tiempo que Noriega abrió otros locales en Villa Coapa, Ciudad Satélite, Guadalajara, Querétaro y Monterrey) y junto a Mantícora y Comics S. A. se ha encargado de construir una escena de lectores en México. Hoy día ya hay otras tiendas, como BadaBing Cómics y Capital 8, esperemos permanezcan mucho tiempo.

En días pasados, se ha anunciado que por cambios en la mencionada plaza (que de hecho, ya no es Trico, sino La Esperanza… pero díganle ustedes no a la costumbre), la tienda tendrá que mudarse un par de calles adelante sobre la misma Félix Cuevas y, para la ocasión y aprovechando, cambiará su nombre a Fantástico (nombre que aunque no resulta del todo fantástico, en lo personal, se escucha y se mira mejor que Comicastle, sin duda).

Los tiempos cambian, ni modo.


Foto de Comicastle tomada de http://comicorp.blogspot.com



11 comentarios:

Hunter dijo...

Sin duda curiosa anecdota la del vocho blanco, y en verdad en estos tiempos nadie se aventuraria a conseguir material de esta forma. Gracias por las anecdotas y recordar cuando el dolar nos permitia adquirir el material que queriamos con relativa facilidad

Jorge Tovalín González-Iturbe dijo...

Ja ja ja ¡Que chido lo del vocho blanco!

Aunque ciertamente siniestro

Morningstar dijo...

Me pregunto qué andarán haciendo ahora los del vocho blanco...

Mr. Blue dijo...

No sabía lo del cambio de local de Comicastle. En Comics S.A. fue en donde ví por primera vez una página original. Era de Superman, dibujado por John Byrne, no podía creer lo que veían mis ojos: dibujos originales en una página con logos de DC en tinta azul e instrucciones para su reproducción. También recuerdo que una de mis primeras suscripciones allí mismo fue a la serie Body Bags, que a la fecha sigo coleccionando, aunque sale un número cada tres años.

Morningstar dijo...

Así es Mr. Blue. Yo creo que varios tuvimos nuestro primer contacto con originales en esa tienda, y sí, es algo que no se nos olvida. Pues me parece que desde el miércoles ya podrás pasar a la nueva sucursal de comic... bueno, de Fantástico. Saludos.

El Pipiripau (ikoon) dijo...

Lo del Vocho Blanco está muy loco; es una anécdota única y dudo mucho que en otras partes de México se diera algo similar...

Yo caí en Comics S.A. de pura chiripa y en Comicastle mucho tiempo después pero ya preguntando dónde podía conseguir algunos comics...

Es un privilegio que en el DF tengan una buena oferta de tiendas que ofrecen satisfacer nuestro vicio... por estas tierras jamás ha existido nada parecido, salvo un par de intentos que nunca despegaron...

Saludos!

Olivier dijo...

Excelente post, compañero morningstar. Aahh, cuántos recuerdos, lo malo es, como dices, que en aquel entonces el dólar estaba a 5 varos y uno sin ganar lo suficiente para satisfacer los gustos. Y ahora que uno gana la lana el dólar anda por las nubes... uta madre.

Por cierto que mis primeros comics importados se los compré a Eduardo Ríos pocos años antes de que abriera la tienda de Petén (no puedo acordarme cómo se llamaba, carajo). Trato que se hizo, por cierto, en su automóvil (aunque sin llegar a los grados del siniestro vocho blanco). Los comics eran The Killing Joke y creo que A Death in the Family (para que se le quite lo preguntón).

En fin, con lo que cuesta tener una tienda ahora y con lo volátil del dólar, tal vez empiecen a pulular nuevamente las "tiendas" estilo vocho blanco. El mercado negro del cómic.

Morningstar dijo...

Pues sí, bien que mal, no podemos quejarnos en el DF de falta de oferta Roberto, ahora lo que hace falta es lana.

Olivier, efectivamente, te adelantaste a mi pregunta. Oye, y pues, igual y la tendencia vocho blanco comeinza de nuevo en este naciente milenio ante la carestía... no estaría mal.

Saludos

Manticora Comics dijo...

Mi estimado Olivier... Mi apellido es Flores, no Ríos! ;)

Y si, inicié vendiendole a Carlos, Gustavo, a ti, y a algunos mas...

La tienda, en Peten, abrió sus puertas el 10 de Octubre de 1992.

Y aunque ya no estoy en Xola, sigo con la tienda en Diagonal y Yacatas.

¡Que tiempos aquellos!

Eduardo

Morningstar dijo...

Bueno, ahi ésta ya una precisión de Eduardo Flores. Saludos

Walker dijo...

Uranthia Comics, estaba abajo de plaza satelite en una mini palza comercial, atendian 2 tipos y su hermana..eran buenisima onda y te explicaban a grandes rasgos los arcos principales...recuerdo que me regalaron un cartón de Spiderman cuando cerraron la tienda...
Saludos